Henry Kissinger, efecto, effect, tu mejor trabajo, calidad Existe una anécdota muy conocida del antiguo Secretario de Estado de los EE.UU. Henry Kissinger en la cual motivaba, entre otros, a su escritores de discursos. Tenían que intentar superarse a si mismos. Cada vez que sus escritores le daban el manuscrito de un nuevo discurso Kissinger lo apartaba, les miraba a los ojos y les preguntaba:...

The Kissinger Effect: ¿Este es tu mejor trabajo?

"¿Este es vuestro mejor trabajo?" Lo preguntaba sin ningún tono irónico o cínico. Mas bien llamaba la atención de una manera tranquila a la conciencia de sus autores: ¿De verdad es este tu mejor resultado – o te has rendido y me lo has entregado?

En muchos casos – o así lo cuenta la leyenda urbana – volvían a recoger voluntariamente el manuscrito, lo revisaban y lo mejoraban. Solo cuando todos contestaban a la pregunta de Kissinger – que naturalmente volvía a preguntar la siguiente vez – con un sí rotundo, leía el discurso.

Se la leía con buena gana y respetaba el trabajo que habían creado sus escritores.

El quien pregunta, manda, dice un dicho conocido. Y es cierto: en vez de juzgar y condenar constantemente a sus empleados (que suele dejar una sensación amarga en los afectados) una simple pregunta puede tener el mismo efecto o hasta un efecto mayor en el rendimiento, la motivación y en la calidad del resultado final.

Una pregunta así ademas resulta mucho menos trivial que el típico consejo:

¡Da siempre lo mejor de tí!

[de Sandra Kindelan & Jochen Mai // Fotografia: Wikimedia - dominio público]