jefe-idiota-ayuda-qué hacer-aconsejos10 cosas que sólo los jefes necios son capaces de decir. Desgraciadamente están por todas partes: superiores incapaces de evolucionar; dirigentes especialistas en encontrar argumentos en contra de nuevos proyectos e ideas innovadoras; jefes insolidarios que nunca ayudan a sus trabajadores cuando éstos lo necesitan – es más, se encargan de remarcar sus errores y meteduras de pata. Al mismo tiempo no paran de quejarse de los errores, de la creatividad y de la autonomía de sus subordinados. ¿Qué se puede hacer?...

¡Ayuda! - ¡Mi jefe es un cretino!

Me encantaría encontrarme diariamente con una persona complacida y satisfecha. Pero hoy no es su día. Y parece que tampoco lo será mañana ni el resto del mes. Existen buenas alternativas a hacerle la pelota al jefe, para no convertirse en un compañero despreciable.

No son pocas las personas que tratan de ascender al precio que sea, sin preocuparse de lo que se interponga en su camino.

Estas personas se caracterizan, sobretodo, por estas singularidades inherentes en su personalidad:

  • Son incapaces de disentir
  • Son especialistas en el arte de la manipulación.

Debemos admitir que, generalmente, cuando uno es el jefe, no te suelen querer mucho. En ocasiones, las oficinas parecen manicomios, como trata de reflejar la película Office Space (una peli que relata el "día a día" en la oficina de la una empresa ficticia, donde se respira un ambiente de peloteo y se dan algunos casos de bullying). Esto debería darnos vergüenza: es indignante que estas cosas sucedan en la realidad. Cosas así hacen que el ir a trabajar se convierta en un infierno.

Jefes que humillan en privado o en público a sus trabajadores y crean un clima de miedo donde nadie se atreve a decir nada los hay por todas partes. Pero, ¿quién quiere ser esclavo del mundo de los negocios? ¿Quién quiere convertirse en un jefe al que las críticas le resbalan o en uno que por las noches se duerme en su agenda de superman y por las mañanas celebra él solo sus éxitos?

Test de tiranos

jefe-imbecil-officina-problemasExisten muchos tipos de jefes pero… ¿Es el suyo un canalla? Puede descubrirlo con nuestro rápido test de tiranos con los típicos indices que permiten identificar a los superiores incompetentes.

7 señales que nos permiten reconocer a un jefe engreído

    Existen un par de distintivos típicos e indicios alevosos, por los cuales usted podrá reconocer, de inmediato, a los jefes que presentan debilidades y, por lo tanto, tienden a ser jefes déspotas:

  1. Indeciso.

    Siempre van a haber ciertas inseguridades. Pero dirigir una empresa implica tomar decisiones. Los dirigentes que buscan constantemente nuevas opiniones y contrastar estas mismas, tratan así de evitar cometer errores y, en realidad lo que consiguen es paralizar la toma de las decisiones – conduciendo inevitablemente a la inacción.

  2. Custodiador.

    Cuando de vez en cuando tus compañeros de trabajo se comporten como niños pequeños no debes preocuparte, porque en algún momento sentarán la cabeza. Alguien se ocupará de que ninguno asuma mayores responsabilidades, lo cual conlleva a un ambiente de dependencia y de falta de confianza.

  3. In-criticable. Un clásico.

    Los jefes son personas y, como tales, cometen errores. Aquellos hipersensibles a las críticas se rodean únicamente de los que solo les dicen que sí. De esta manera encuentran la forma de evadirse de los problemas hasta que éstos se hacen tan patentes que no es posible seguir ignorándolos.

  4. Respetuoso.

    Las reglas se presentan como una barrera y se basan en la experiencia. Pocas de ellas han sido dictadas por Dios ni tampoco han sido esculpidas en piedra. Por esta razón un jefe puede saltárselas de vez en cuando, lo que se conoce como capacidad de reacción y de adaptación.

  5. Vanidoso.

    Ley de oro del éxito: La gente de una clase A se relaciona con gente de esa misma clase, mientras gente de clase B se relaciona con gente de clase C. Es decir; Los de más talento buscan rodearse de otros que tengan igual talento. Valoran relacionarse entre ellos sin plantearse la necesidad de ampliar su círculo, ya que sienten que se complementan mutuamente.

    La gente del segundo tipo está constantemente pensando en sus debilidades. Esto les lleva a estar continuamente preocupados. Relacionarse con alguien que consideran mejor podría dejarles en evidencia o, lo que es peor, superarles. Por ello solo tratan con gente que no les saque de su zona de confort, gente que no represente una amenaza para ellos, y de tal manera se mantienen seguros. Por el momento.

  6. Consejero del amor.

    Suena un poco mal pero lo encontramos continuamente en la vida real. Muchos consultores reciben llamadas para tomar decisiones complicadas de manera correcta. Realizan el paripé para que el jefe pueda decir: Un estudio independiente X ha dictaminado, en base a los datos, de nuestra empresa que debemos recortar plantilla y presupuesto. "Yo no quería que fuera de este modo pero…"

    Estos jefes que contratan, para cada minucia, a un asesor, deberían preguntarse dónde está su eficacia o si ésta existe y, ante todo, ¿por qué no son capaces de tomar sus propias decisiones?

  7. Horas extra.

    En muchas empresas existe una forma objetiva de medir el esfuerzo y la eficiencia en el empleo: El tiempo. El que se queda hasta más tarde en la oficina, trabajando sin descanso, dando todo por la empresa, ¿se lo pasa bien en el trabajo y tiene todo bajo control?

    ¿De verdad? No es poco frecuente que las horas extra sean un indicador de una mala organización, pura pantomima o un indicio de problemas privados. El que se va tarde de la oficina al finalizar la jornada y a la mañana siguiente es el primero en llegar es quizá, porque no sabe organizarse. Y cuando uno no sabe auto-organizarse...

5 cosas que solamente un jefe incompetente puede decir

También podemos fijarnos en lo que dicen ya que esto puede ayudarnos a desenmascarar a este tipo de jefes. En sus palabras se puede sentir el menosprecio, la falta de respeto, y la frialdad.

Es indignante, sin duda. Pero más lamentable es que en muchas de esas frases podemos entender que es la estupidez la que habla. En la siguiente lista encontrarás diez de los peores desprecios que un jefepuede hacer:

Si no quieres este trabajo, te encuentro otro de inmediato.

Aunque esta frase vaya dirigida a trabajadores vagos e insubordinados, es absurda. Se está rindiendo. De esta manera no consigue motivarles ni animarles a realizar su trabajo. Así, los trabajadores se vuelven incompetentes crónicos. Es un gesto claro de despotismo y de cobardía. De esta forma, al contar con un equipo desmotivado, acabará redactando el despido de todos sus trabajadores.

Aquí no le pagamos por pensar

¡Genial! Contratan a personas cuando realmente querrían trabajar con robots. ¡Qué estúpido! Se ponen malos, hacen sugerencias y, a veces, dan consejos. Incluso, tienen mejores ideas que los jefes mismos. Aún así, les pagan lo mínimo para que no se pueda considerar esclavitud.

No es una pregunta, es una orden

Esta frase no se escucha en ningún otro lugar más que en el trabajo. ¿Por qué? Únicamente aquí uno es capaz de decir algo que suponga una falta de respeto de este tipo. Obviamente tiene un origen jerárquico, pero un jefe que utiliza esto para hacerse valer debería plantearse por qué su autoridad no es suficiente o no se puede expresar de manera más natural. Los jefes eficaces, por norma general, no tienen que pedir más de una vez las cosas; el equipo hace lo que tiene que hacer, resuelve el problema y ¡listo!

¿Quién le ha autorizado para hacer eso?

El que trata a sus trabajadores como niños no debe luego sorprenderse cuando éstos actúen como tales. Es más, algunos se ocupan de que ninguno asuma más responsabilidades. La pregunta es: ¿quiere tener trabajadores que asuman sus propias responsabilidades y sean capaces de manejarse de manera autónoma? ¿O prefiere autómatas que cumplan órdenes? Un jefe, que se hace esta pregunta, se delata como un adicto al control, y demuestra la poca (o ninguna) confianza que tiene en su equipo. Deberíamos preguntarnos si realmente queremos trabajar en una empresa donde reina este ambiente de desconfianza.

Deje todo lo que está haciendo y empiece, ahora mismo con esto.

Es verdad que hay cosas que no se pueden postponer. Cuando algo estalla alguien debe hacerse cargo inmediatamente de ello. El problema es, cuando el jefe, con cierta frecuencia, incluso a diario, da la voz de alarma. Esto significa que hay una clara falta de organización y de capacidad de reacción ante los problemas, además de subrayar que se trata de un jefe que no es capaz de establecer prioridades.

Algunas cosas más que suelen decir

Lamentable se da en todas las oficinas...

  • "Aquí el que manda soy yo."
  • ""Dígame primero cuánto presupuesto necesita. Después yo le diré cómo arreglarse sin ninguno." (Significa: Lo siento, no hay nada que pueda hacer.)
  • "Nunca le he dicho que fuera su culpa. Solo he dicho que le voy a hacer responsable de ello." (Significa: No es mi problema.)
  • "No puedo entender como una persona racional ha podido pasar esto por alto.(Significa: No lo entregues hasta que lo hagas bien.
  • "Estoy seguro de que llegará lejos. Está usted despedido."
  • "¿Acaso no haces nada bien?"
  • "Envíeles la advertencia a los tres en la misma carta. De esta manera ahorraremos gastos del franqueo." (Significa:Tenemos que recortar gastos.)
  • "Cuando no le basten las 24 hora del día, trate de añadirle dos horas más."
  • "Revíselo y vuelva solo cuando haya encontrado el error/el culpable."
  • "Si no se rie con mis chistes, me está faltando al respeto."

¿Tiene usted un jefe incompetente? 5 consejos para mejorar la relación laboral.

jefe-problemas-oficina-incompetenteSe dice que la familia no puede elegirse. Los amigos en muchos casos tampoco. En cualquier caso, ¡la opción no es despedirles! El Instituto Geva de Munich publicó que los empleados, por término medio, pasan cuatro horas de la semana criticando a sus superiores. No sin motivos. Pero si somos sinceros, hay cosas mejores que hacer que pasar cuatro horas de la semana hablando de nuestros jefes.

Por esto, a continuación te damos 5 consejos para que puedas mejorar la relación laboral con tus superiores.

  1. Pregúntate si es mejor dejarlo.

    ¿Has discutido alguna vez con tu jefe? Bien. Cuando tu problema con tus superiores no se soluciona, sino que pasa a ser algo crónico, hasta el punto de que ir al trabajo resulta una tortura, deberías preguntarte, de verdad, si quieres seguir trabajando ahí. El primer paso sería tomar una decisión: ¿Quiero quedarme o dejar este trabajo? Naturalmente hay muchos factores en juego; ¿Puedes permitirte cambiar de trabajo? ¿Son mejores las alternativas? No obstante hay una regla de oro: Cuando los problemas con el jefe son verdaderamente importantes y hacen que la situación sea insostenible sin permitirte desempeñar bien tu trabajo, es el momento de seguir buscando.

  2. Si te quedas, hazlo con una mente positiva.

    Supongamos que tus problemas son molestos, pero no insuperables. Entonces es posible conservar tu plaza de trabajo, si tratas de trabajar coordinándote mejor con tus compañeros. De todas formas, debes fijar tus límites mínimos y con el foco en tu propia felicidad.

    Si estás todos los días frustrado/a, y descontento/a con el trabajo que realizas, permítete la oportunidad de un pequeño cambio de ambiente. Si además has tomado la decisión de quedarte en ese puesto de trabajo, quédate, tratando de ser positivo. ¡Has tomado una decisión! No vuelvas a ensañarse con el comportamiento de tu jefe, porque eso siempre irrita y no te dejes contagiar por el ambiente negativo que pueda haber en la oficina.

  3. Restablezca la confianza mutua.

    Puedes llegar a lograr, incluso, restablecer una buena relación con tu jefe, sin que importe lo difícil o complicado que pueda parecer al principio. Debemos entender que no es ningún ser de otro planeta. Hay que reconocer que esto no es del todo apetecible, pero puede ser bastante divertido. A lo mejor tienes que empezar por escuchar como habla de sus éxitos laborales, puede ser también que tengas que dejarte manejar como su marioneta, o puede ser que tengas que armarte de paciencia para escuchar sus batallitas.

    La cosa es así: mientras no sea ofensivo, y no te cause ningún daño (físico o mental), puedes intentar restablecer la confianza con tu jefe y retomar las riendas. Las malas lenguas dirán que estás haciéndole la pelota al jefe. Y una primera impresión puede ser esa. Pero en realidad es una estrategia inteligente: ensalzar su ego y así mejorar la situación. Puede ser costoso, pero seguro que te merece la pena; o el ambiente de trabajo mejora, o tendrás la seguridad de que tu mejor opción es hacer las maletas (véase el punto 1) y no tendrás que reprocharte nada – ¡al menos lo has intentado!

  4. Logra tu independencia.

    La confianza que has conseguido reunido hasta ahora la puedes usar para algo verdaderamente útil; la autonomía. Alíate con tu jefe y demuestra tu compromiso por la compañía, como por ejemplo: "¿Que le parece si en los meses de verano comienzo a trabajar en el lanzamiento del nuevo producto? Sé que usted, en esos meses tiene muchos compromisos familiares." Empiece con cosas pequeñas.

    Trata de solucionar tus problemas y demuestra tus ganas de trabajar. Utiliza los primeros logros para reforzar tu confianza. Envía siempre tu trabajo a tiempo y evita, en la medida de lo posible, los contratiempos. Con el tiempo tu jefe confiará cada vez más en ti y te dejará más a tu aire.

  5. ¡Manténte ahí!

    Funciona. Cuenta con la confianza de tu jefe y tu independencia no parará de aumentar. Entonces es el momento de establecer, cuidadosamente, ciertos límites, que te ayudarán a desempeñar tu trabajo de manera más satisfactoria y a encontrarte más cómodo. Debe ser sutil, para no causar que tu jefe se cabree. Da igual lo desagradable que sea tu jefe: toda persona se merece su respeto.

    Ahora, que él ya confía en ti, y que tu has aprendido a apreciarle a él, deberías dejárselo. Cuando tu jefe tenga un ataque de cólera, sin sentido, desmesurado o impertinente, dígaselo – sin ser agresivo, con toda la clama y objetivamente, pero también con firmeza. De esta manera conseguirás, seguro, que comience a prestar más atención a tus consejos.

  6. En caso de que no lo haga y que se trate de un egocéntrico empedernido – vuelve a leer el punto 1.

    [de Alejandra Bajo Enrice & Jochen Mai // Fotografía: ]