integrador socialAyudar a las víctimas una vez que la violencia ya se ha producido resulta indispensable, pero también es necesario impulsar medidas encaminadas a transformar la sociedad para prevenir la violencia de género. Y esta tarea recae sobre todo en la figura del técnico o técnica de Integración Social. María Nicanora Delgado Baena, directora del ciclo de FP de Integración Social en línea de Jesuïtes Educació con la colaboración de la UOC, explica que su trabajo «se centra en la prevención de la violencia de género mediante campañas de sensibilización y educativas».





Ganar dinero con la mediación

Las actuaciones de sensibilización se traducen en campañas informativas, y las educativas se concretan en talleres para escolares, miembros de asociaciones y trabajadores de empresas. En estos espacios se trabaja la igualdad, los estereotipos de género, las relaciones saludables y la detección de situaciones de violencia de género.

Los profesionales de la integración social adaptan en todo momento la información a las edades del público, en ocasiones niños y niñas, y en otras profesionales del ámbito de la salud y la seguridad –como policías– que trabajan con mujeres. «Para nosotros lo más importante es trabajar la prevención de manera transversal», destaca Delgado.

Integrar ya en el colegio

En el caso de los escolares, las actuaciones de prevención son «clave», afirma la especialista. «La escuela debe trabajar sobre un modelo coeducativo, en el que se eduque a niños y niñas por igual. Una educación en la que cada persona, independientemente de su género, pueda desarrollarse y aprender en igualdad de condiciones», dice Delgado. La coeducación plantea un modelo educativo que rompe con la idea que se espera de cada alumno solo por una cuestión biológica.

Además de todo este trabajo preventivo, los integradores sociales también actúan en dos niveles más sobre el colectivo de mujeres víctimas de violencia de género: la identificación precoz de la situación y el tratamiento y la rehabilitación de las víctimas, evitando su progresión, agravamiento o reaparición e intentando mejorar la calidad de vida de esas personas.

¿Cómo acompañar a las víctimas de violencia de género?

Una vez que se ha realizado el diagnóstico de la situación personal y
familiar de la víctima por parte de los servicios jurídicos,
psicológicos y de trabajo social, se realiza un plan de intervención en
el que los técnicos de integración social participan. «Acompañamos a las
víctimas en el área laboral a través de un proceso de inserción laboral, en el área personal a través del trabajo de la autoestima y las habilidades personales, y en el área relacional y comunitaria, haciendo hincapié en las relaciones interpersonales y en su integración en el entorno social, ya que durante el período en que han sufrido violencia son excluidas de su entorno», cuenta la profesora de FP de Jesuïtes Educació y la UOC.

Para Delgado, es conveniente comenzar planteando a estas mujeres proyectos y objetivos fácilmente alcanzables, «ya que la intervención es más eficaz si se comienza con éxitos que con fracasos». «No se debe perder de vista que las mujeres no solo deben intervenir en la definición de su situación y en el proceso de cambio, sino que también deben asimilarlos para sentirse capacitadas para reorganizar su vida», cuenta la experta. «El acompañamiento respetando sus ritmos y necesidades es muy importante para que la recuperación sea positiva», concluye la especialista.

Trabajar con mujeres víctimas de violencia de género

Las mujeres víctimas de violencia de género no son el único colectivo con el que trabajan los integradores sociales. Migrantes, con diversidad funcional, sin hogar o con problemas de salud mental son otros de los grupos vulnerables a los que ayudan. Actualmente, son muchas las personas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad y exclusión social, pero desde las administraciones «se está invirtiendo dinero en planes, programas y proyectos enfocados a la prevención y la intervención», afirma Delgado. Por ello –continúa– las figuras como los técnicos de integración social, por su formación, son contratados en servicios de prevención y atención a víctimas de violencia de género.

En Cataluña se demandan muchas integradoras sociales

En este curso académico, el ciclo superior de FP más demandado en
Catalunya es el de Integración Social, según datos del Departamento de
Educación de la Generalitat de Cataluña. Uno de los centros que ofrece
esta formación en formato en línea es Jesuïtes Educació junto con la
UOC: es el ciclo de FP de Integración Social en línea.
Esta formación capacita a los estudiantes a programar, analizar,
implantar y evaluar las intervenciones en integración social aplicando
estrategias y técnicas específicas, promoviendo la igualdad de
oportunidades y garantizando la creación de entornos seguros tanto para
las personas destinatarias como para el personal profesional.

Según el Informe del Mercado de Trabajo Estatal 2018,
con datos referentes al 2017, más del 15 % de los contratos se han
hecho a personas que han estudiado alguna especialidad de FP.
Concretamente, un 8,13 % ha cursado un grado medio (=1.748.790 personas) y un 7,16 % un grado superior (=1.540.215 personas). En el curso 2017-2018, la formación profesional en España alcanzó la cifra más alta de matriculaciones, llegando a las 810.621, según datos del Ministerio de Educación.