Óscar Gómez es uno de los más de 50.000 españoles que se han ido en los últimos años a trabajar a Alemania. Diferente a la mayoría de los inmigrantes Españoles actuales, él no ha ido para hacer una "Lehre" (formación profesional dual). Nacido en 1969, iba a mejorar su carrera profesional en un país que se vende como el "estado de arte" en metódos de trabajo e inovación. El subtítulo del libro lo dice casi todo: "Los años sufridos en Remscheid".

La experencia de este escritor de Valladolid y su manera de enfrentarlo enseñan lo díficil que es la vida de un inmigrante, da igual qué experiencia tenemos o de qué entorno académico procedemos. Gómez dice sin remordimiento lo que piensa de sus compañeros de trabajo y de todo su entorno: la ciudad mediana e industrial Remscheid. El escritor mezcla su propia experiencia no tan buena como inmigrante con la de miles de Españoles inmigrantes que han ido a Alemania en los años 70. Pero después de unos años ya de vuelta a Valladolid, donde nació, también reconoce: "Hoy lo veo diferente, también ha sido mi culpa que todo pareciera tan gris en Remscheid".

  • ¿Por qué decidiste ir a Alemania?

He desempeñado funciones de programador, formador y analista SAP en España, México, Suiza y Alemania. Actualmente estoy involucrado en un proyecto de SAP HCM. Básicamente he ido para mejorar mi alemán y vivir una experiencia de trabajo en un ambiente de consultoría. He estudiado filología alemana así que tenía sentido profundizar mis conocimientos en el país. Anteriormente en Alemania sólo pude realizar trabajos de hostelería o en fábricas.

  • ¿Cómo fue el proceso administrativo de inmigración?

Yo ya partí con un contrato de trabajo desde España. Eso facilita mucho las cosas. En general, no hubo problemas con los trámites. Quizá para abrir una cuenta bancaria fue más dificíl. Pero con un poco de paciencia y hablando algo de Alemán, todo acaba saliendo bien en Alemania.

  • ¿Has ido con algún amigo?

No, fui solo y a un lugar donde no conocía a nadie. Y del que pensé que estaría mucho mejor comunicado. Igual si me hubiera informado mejor, lo habría pensado dos veces.

  • ¿Qué idea tenías de Alemania antes de esta segunda inmigración?

Ya había estado dos veces en mi época de estudiante, en Bayern, trabajando en un restaurante, una fábrica de cartones y dando clases de español. Así que sabía cómo funcionan las cosas y algo de la cultura.

Tengo buenos recuerdos de mi época de estudiante, sin embargo de adulto las cosas han sido más complicadas. Quizá en Berlín o Köln, ciudades más ‘multiculti’, las cosas habrían ido mejor, pero en Remscheid me costó adaptarme.

  • ¿Por qué te has decidido escribir este libro?

Por las fascinantes y duras historias de los emigrantes que se marcharon de España en los años 60 y 70 a Alemania (también a Francia y Suiza). Más de 2 millones. Remscheid fue el lugar con mayor porcentaje de emigrantes Españoles en toda Alemania. Y el hecho increíble de encontrarme a muchos que, pasados 50 años, aún seguían allí, un poco entre dos sitios, unos más alemanizados y otros, reacios a esto, pero incapaces o temerosos de volver.



  • ¿Hoy, unos años después, ves igual la estancia allí?

No, claro que veo las cosas algo distintas en lo que a mi concierne (decisiones precipitadas, malas decisiones y falta de adaptación). Debí haber ido a una ciudad más cosmopolita, como Berlín, si quería mejorar mi alemán y conocer gente diversa.

Sin embargo, nunca hubiera sabido de la existencia de tantos emigrantes españoles, de sus duras historias de adaptación, superación y el respeto que se ganaron. Y siendo justos, he conocido en Remscheid algunas personas, alemanas o medio españolas-alemanas, increíbles que me han abierto su corazón y la amistad no tiene precio.

  • ¿Cómo son los alemanes?

Puedo opinar de Renania del Norte, aunque debería pasarpalabra. Allí me parece que mantienen la distancia. Generalizar te hace meter la pata siempre, pero sí creo que la nobleza y honestidad están fuera de duda.

  • ¿Qué les diferencia de los españoles?

Quizás, esto último y el ser más directos con lo que piensan. Los españoles no decimos las cosas que nos disgustan con tanta claridad, nos falta autocrítica.

  • ¿Qué piensas de la inmigración?

Lo mío no llegó a un año, no puedo opinar con conocimiento. Es duro para todo el mundo salir de su hogar, aunque escapes de él. Hablar la lengua del país de acogida es fundamental y el alemán es muy complicado. Lleva tiempo, mínimo dos o tres años, comenzar a adaptarse y a entender no sólo la lengua, sino la vida.



En general, emigrar te curte, te endurece, te hace crecer. Sólo se crece en las dificultades. No obstante, luego está la otra cara de la moneda: para muchos volver tampoco es fácil porque ya no eres el mismo, porque no te ven igual, porque cuesta entender de nuevo tu país o abandonar el que dejaste. Uf muchos porqués.

  • ¿Cómo ha cambiado tu visión sobre los inmigrantes?

No ha cambiado. Como emigré desde muy joven, siempre he sido, y soy, especialmente sensible a estas personas. Intento colaborar como voluntario en varias organizaciones de emigrantes o en la Cruz Roja, para echar una mano.