Manuel Pizarro hable en una entrevista: Europa, futuro.Beate Maier vive desde hace muchos años en Mallorca. Salvo algunos problemas con el mallorquín, que se ha impuesto como lengua oficial en la administración y el sistema de educación de la isla, la alemana nunca se ha sentido en “tierra hostil”. Al revés: “La tolerancia que tienen los españoles con el turista y los muchos residentes extranjeros que viven en su país, es ejemplar. Muchas culturas como la francesa o la alemana podrían aprender de ellos.”

Mientras, a pesar de la situación económica y el alto paro, los inmigrantes no son una preocupación para la mayoría de los españoles, según un estudio de Real Instituto Elcano. Sin embargo en Alemania, que está en una situación de empleo históricamente buena, aumentan los actos de violencia contra los extranjeros y sobre todo contra los refugiados. Según un estudio de la Universidad de Leipzig, esto tiene que ver también con la creación de partidos como Alternative für Deutschland, que tienen una tendencia anti-europeísta y nacionalista. Algunos miembros pertenecen además a la extrema derecha y apoyaron movimientos como Pegida que se manifiestaron en la calle contra una “islamización” de Alemania.

Bolsa de trabajo para refugiados: Alemania es solidaria

Pero hay también muchas personas como el actor Til Schweiger e iniciativas como Workeer, una bolsa de trabajo para refugiados en Alemania. Además existe ya una bolsa de alojamientos para los miles de inmigrantes que llegaron a Alemania en los últimos meses: Flüchtlinge willkommen. Pero entre esta solidaridad enorme, surgen siempre actos que no duelen solamente a los refugiados, sino también al resto de los alemanes que no quieren que vuelva el pasado.

Según datos del BND (CNI alemán), en Alemania se comete cada día un acto violento contra un inmigrante, mientras este tipo de fenómenos son casi desconocidos en España, donde desde 1996 hasta 2011 el número de extranjeros ha aumentado de medio millón a casi seis millones de personas, según los datos oficiales del INE. En 2011 España tenía un 12 por ciento más de inmigrantes que Alemania. En 2014 seguía siendo un 11 por ciento.

Si miramos solamente los "legales y todavía extranjeros", Alemania tiene solamente un 8,5 por ciento de inmigrantes. “Pero hay que tener en cuenta que el país absorbe inmigración desde los años 60, muchos se han quedado en el país y ya son alemanes. Aún así Mallorca es el mejor ejemplo de la tolerancia española, que casi no tiene límite considerando cómo los extranjeros han poblado la costa, conquistado la gastronomía, los mercados inmobiliarios y las playas”, dice Maier.

Tolerancia: España es tolerante, pero recibe actualmente pocos refugiados

Algunos extranjeros también definen esta aparente tolerancia española como ignorancia o una “tolerancia forzada”, basada en un interés puramente económico. “Pero el resultado en su conjunto es positivo. A los españoles no les importa mucho lo que hace el vecino, viven un poco en su mundo, en su ambiente familiar y el resto no interesa tanto, lo que explica en parte que en general no haya problemas entre vecinos en España.investigación-España-no-mola. estudiante, tema

Estas relaciones en Alemania provocan muchos problemas, porque hay mucha más responsabilidad cívica y por ello también un control sobre lo que hacen los demás”, explica Mercedes Korzeniowski que es medio española y medio alemana con pasaporte suizo. Ella vive los dos mundos desde muy pequeña. La experta en marketing vivió también durante un tiempo en Mallorca: “Claro que hay tensiones de vez en cuando entre los habitantes mallorquines y los turistas y residentes germánicos o británicos, que a veces se comportan como si esto fuera su isla, pero en general hay una muy buena sinergia entre las diferentes nacionalidades y también entre las diferentes clases sociales. En Mallorca hay una inmigración voluntaria y también por trabajo, pero esto no causa problemas.”

Para Carmen González Enríquez, experta en inmigración en el Real Instituto Elcano, cree que la casi escasez de violencia contra los inmigrantes en España tiene que ver con una falta de atractivo como destino de cobrar prestaciones sociales: “Alemania ofrece, al igual que Francia, una variedad de prestaciones sociales a los extranjeros, como las ayudas para la familia. Estos países viven una inmigración a sistemas sociales, mientras en España casi no tenemos este tipo de prestaciones, ni para los españoles ni para los extranjeros. Si los inmigrantes pierden su trabajo cobran el paro, y si después no encuentran otro trabajo, se vuelven normalmente a su país o van a otro.” Más de medio millón de personas se han ido desde 2012.

Ola de refugiados: Alemania recibe la mayoría de los refugiados

La experta destaca también que la situación en Alemania ha empeorado con la gran cantidad de refugiados del Kosovo, Serbia, Albania y Siria que recibe el país como compromiso político y por su capacidad económica. En los últimos tres años, medio millón de personas han pedido refugio en Alemania. Según qué año, se ha admitido la petición entre un 20 y 40 por ciento de los casos. Las personas están albergadas en escuelas o edificios abandonados, muchas veces dentro de pequeñas ciudades o pueblos, lo que produce a veces rechazo por parte de los habitantes. En España, por comparar, han sido solamente unas 10 000 personas las que en los últimos años han pedido asilo pólitico. En 2013 no han sido ni 5 000 y solamente unas 200 fueron admitidas.

Javier Morillas, Catedrático de Economía en la CEU San Pablo, cree que el hecho de que haya menos violencia en España tiene que ver también con que la inmigración de Alemania es mucho más variada, mientras los extranjeros en España vienen sobre todo de Europa Occidental, especialmente de Rumanía y América Latina: “La gran parte son cristianos y muchos de ellos hablan nuestro idioma o lo aprenden fácilmente.” Esto explica también en parte por qué en España frente al Norte de Europa no hay un debate sobre una islamización de la sociedad, tampoco hay muchos celos a nivel de sociedad y de política sobre lo que aportan o reciben los extranjeros del Estado español. “Lo hay en las capas sociales más bajas, pero no es un debate a nivel de sociedad como las hay en Francia y Alemania”, dice González Enríquez.

Ventajas: los españoles creen que los extranjeros aportan a la sociedad

Al contrario: En España hay una parte de la población que es consciente que parte de su riqueza también la debe a los extranjeros que han contribuido mucho entre 2000 y 2007 a los sistemas sociales y han consumido, comprado casas etc... Son sobre los banqueros, empresarios de construcción y todo el sector del comercio. Cada vez hay más españoles que se preguntan cómo ayudar a los refugiados. Sin embargo un estudio alemán que concluye que los inmigrantes aportan a Alemania menos de lo que el Estado precisa para soportarles, reconfirma lo que bastantes alemanes piensan, también en las altas clases de la sociedad: que los extranjeros son más bien un lastre.

Pero a diferencia de España, donde hay a veces un cierto racismo hablado en los bares o de ciertas clases sociales contra sus empleados extranjeros, en Alemania no se puede hablar sobre esto en público. Tampoco se puede hacer una crítica a la inmigración, a la política de refugiados o a la sociedad multicultural que vive Alemania sin ser tachado de racista.

“Hay ya una presión enorme de que esto no es correcto decirlo. Es porque tenemos un problema con nuestra identidad y con expresar nuestros sentimientos hacia ella. Hay una presión moral a causa de nuestra historia reciente que luego canaliza sentimientos muy naturales y humanos en violencia contra los extranjeros, en lugar de debatir ciertos problemas abiertamente”, cree Dieter Stein, Editor jefe de una revista semanal alemana que se llama “Junge Freiheit”.

Nueva identidad alemana: es importante quererse para no odiar a otros

Según él, si los alemanes no empiezan a crear una nueva identidad donde se permita también el orgullo por la historia y los valores alemanes, los extranjeros en Alemania o las personas con origen extranjero, siempre van a huir a sus propios mundos culturales y no se van a identificar con nuestra bandera, y esto es muy peligroso.” En su libro “Para una nueva nación” Stein apela a los alemanes a ser más positivos con su pasado: “No todo es Holocaust y guerra.” El sociólogo Sarabia le da razón: “Hay que destacar también las cosas positivas de una nación para que sea apetecible para los nuevos que entran en esta comunidad de asociarse a ella.” Algunos ven esta contradicción como una bomba de reloj.

Desde hace años ya se habla en películas y libros sobre el problema que representa parte de la población con origen turco y kurdo, pero cuyo padres prefieren que sus hijos se casen mejor entre ellos que con alemanes.

“No sé si se puede erradicar este pensamiento”, dice Jiyan Okan que es la menor de cinco hermanos y sufre la mente cerrada de su propia gente en Alemania y también ve peligro en esta subcultura de su gente: “El problema es que hay una violencia en estos ámbitos por causas de honor y religión que quedan al margen de la sociedad alemana, es un mundo aparte. Muchas mujeres kurdas y turcas sufren en silencio malos tratos, e hijos presiones violentas por parte de sus padres al tener que casarse con una persona de la misma cultura en lugar de casarse por amor”.

Amor por el país: los españoles quieren sus playas, su comida, su estilo de vida

En este contexto hay que decir que los españoles, aunque no se pueden acordar sobre lo que es español y en qué fronteras, tienen claro en su mayoría que no hay mejor sitio para vivir que España, que no hay comida mejor ni clima tampoco.

“Son alegres y positivos, lo que hace sentirse directamente bien en España, da igual de donde vienes”, dice Maier. El tiempo gris y el ambiente menos alegre en su país ha hecho que ella haya decidido vivir en España: “Claro que con los años te sientes cada vez más parte de esta cultura, aprendes el idioma, pruebas la cocina y te interrelacionas desde el primer día con la gente. No creo que sea tan fácil para los extranjeros sentir lo mismo en Alemania”.