Imagen España

Durante un tiempo considerable me alejé bastante de mi propia profesión de periodista o se puede decir que me he desencantado, porque los medios de comunicación analizaban cada vez menos, no daban soluciones, no eran preventivos de una manera— porque toda la crisis financiera se veía desde mucho tiempo, igual como la crisis migratoria y los medios de comunicación solamente daban las noticias, no advertían lo suficiente, no prevían. Me frustaba.

Sentía que los periodistas nos habiamos convertido en meros portadores de noticias de actualidad, quizá también, porque quien entra ahora en periodismo es gente que no tiene muchas veces la capacidad para analizar un mundo economicamente cada vez más complejo. Tampoco les dan la formación, ni los medios para hacerlo. Pero a parte de esto ser periodista quiere decir hoy en día saber vivir una vida sencilla. Los honorarios y sueldos son bajos y las condiciones laborales cada vez más precarios. La reputación de esta profesión ha sufrido mucho en los últimos años. Pero ahora tenemos una oportunidad de cambiarlo, porque España está cambiando.




El papel del periodista en la creación de imagen

Antes, el periodista, era una persona intelectual y ahora no se sabe que cosas importan en el periodismo, eso de preguntar y preguntar e investigar se ha perdido y es un poco triste. Parece que no hay tiempo ni dinero para ello. Tampoco hay ya lectores que tienen la paciencia para mirar un documental o leer un reportaje. En España como lo vemos en el gráfico hay menos personas interesadas en noticias que en otros países. Es triste. Muchas personas dicen abiertamente que no votan, que los políticos les dan igual y presumen de trabajar en negro. Muchas cosas están cambiando, pero todavía la sociedad necesita empujones para ser más responsable con su propio destino.

Sin duda Pedro Sánchez ha cambiado el ambiente en España, junto con personas como Manuela Carmena y partidos como Podemos y con ayuda de las muchas agrupaciones locales ha cambiado la comunicación en España. Los ciudadanos tienen ahora una voz. De un país aislado España se está convirtiendo en un país moderno, plural y de vanguardia en muchos aspectos. Los ciudadanos empiezan a ser más responsables con su entorno y con el medio ambiente, lo que se ve con que hay más manifestaciones y protestas, más biocultura, economía compartida y preocupación verde. No todo es gracias a un cambio de gobierno, también es debido a una crisis que ha hecho pensar a la fuerza a mucha gente.

España y la segunda transición

Este cambio no solamente es bueno para la comunicación en España, sino también para la democracía. Es una segunda transición en la que quizás los medios de comunicamos vivimos otra vez un auge. Porque solamente votando, protestando y involucrandonos algo cambiará. Está bien ir de cañas y pasar días en la playa, visitar el pueblo, ir a la iglesia o al gimnasio.

Pero educación también es estimular a nuestros hijos a reflexionar sobre lo que oyen y solamente pueden hacerlo teniendo conocimientos libres y amplios y no censurados con nuestra propia idiología. Sin leer lo que quieren y viajar a dónde les gusta, sin comparar culturas y sistemas y sin poder argumentar abiertamente es díficil saber lo que uno quiere o saber expresar su opinión política.  Es importante que ni la política ni los periodicos perdemos a los jóvenes. Pero es una hecho que diarios ya no son la base del conocimiento de los jóvenes, pero algunos artículos, podcasts o videos bien contados podrían serlo. Es importante que no olvidamos a la juventud en nuestro intento de hacer un buen periodismo.

Los refugiados: simpatía no es suficiente

Lo vemos ahora también con el tema de los refugiados que vienen como una ola de imagenes e información en nuestras vidas y los periodistas no damos soluciones. Creamos simpatía o jugamos con el populismo. La foto del niño muerto da clicks, pero dónde está el papel responsable de la prensa de hacer reflexionar, de estimular un cambio, de intentar de mejorar este mundo. De ser crítico sin complejos, también poder hablar sobre los problemas que trae la inmigración, es una responsabilidad que tenemos. Hay diferentes formatos en el periodismo, no solamente existe la acción de "dar la noticia", hay también la obligación de hacer pensar, de "think out of the box", de contar la historía detrás de la noticia.

En España es muy díficil contar algo critico sobre una empresa o un banco grande, porque casi todos los grupos grandes tienen la prensa en uno o otro sentido comprado. Cómo medio de comunicación es díficil sobrevivir solamente con las ventas o sucripciones y todavía más díficil en la era de online. Es necesario tener grandes grupos con su publicidad detrás para poder lanzar una revista o sobrevivir como cadena de radio. Así la realidad economíca española ya es diferente a lo que llemos en la mayoría de las revistas, periodicos o sitios online. ¿No es raro, que casi nunca sale algo crítico sobre "La Caixa", "Telefónica" o "El Corte Inglés"?

Criticamos a politicos, pero no tanto a empresas

Pero a los políticos se les critica en España constantamente y de manera a veces muy agresiva y injusta. Se dicen mentiras sin consecuencia. Pero no solamente la corrupción es bilateral, también la democracía. Hay un político o funcionario que acepta el dinero y hay una empresa o un empresario que lo intenta. Hay políticos que apoyamos y votamos y solamente con el hecho de no ir a votar, no cambiamos nada. Todavía queda por limpiar un sistema político y económico poco democratico en muchos sentidos. Hay que progresar todavía más en intentar ser transparente, eficient, directo y honesto. Hay que tener gobiernos de coalición sin miedo y hay que saber pactar sin complejos. La verdad es un bien muy valioso, también en el periodismo.

España va bien y los políticos eligimos nosotros

El papel de los medios españoles en la creación de marca país es un poco triste, porque se dejan llevar por tendencias políticas y pocos como "La Vanguardia" están encima de todo esto. Creo que un país tan capaz y con tanto talento como España debería promocionarse mejor. Pero no con publicidad pagada directamente  o presión economica si no con hecho, con crítica constructiva y con valor. Quizás lo que hay que aprender el España y en su sociedad incluyendo los medios de comunicación es debatir, negociar, discutir, pero de buena manera - sin gritar e insultar.

Cuando yo llegué a Madrid en el año 2000 fue en pleno crecimiento y llegué con mucha ilusión. Todos los corresponsales hemos escrito sobre “qué bueno es Rato” y “qué bien va la economía” y de repente experimentamos la caída de un sistema corrupto, de burbujas varias y que José María Aznar no era tan bueno como decía "Time Magazine". Nos podemos todos equivocar, pero hay que reconocer errores, también como periodista.
Infografía: Los mexicanos, entre los ciudadanos que menos noticias consumen en el mundo | Statista Más infografías en Statista

Imagen de España: ¿Que se puede hacer mejor?

España tiene una gran capacidad de destruirse a sí misma. Todo el rato. En una entrevista que he hecho a  Paco Roncero, el me ha dicho que para un cocinero español es un problema tener éxito fuera, que no está bien visto. Dice que la gente en España te mira como “este, ¿por qué va fuera?”. Esto es una cosa que yo no entiendo porque deberían estar todos los españoles orgullosos de que alguien tiene éxito fuera de su país.

Con tantas personas que quieren vivir con nosotros, hay que ir también y ver como vive y trabaja la gente en otros países. En un mundo globalizado no es suficiente vivir con los padres y conocer el pueblo y tampoco es suficiente pasar las vacaciones en Ressorts de lujo. Hay que cambiar el chip y abrir la mente. Los jóvenes no "tienen que irse fuera", no, "tienen la oportunidad de irse fuera" a aprender un idioma, en Alemania, en Suecia, en Reino Unido, Austria. Esperemos que les pagen y traten bien. Luego vuelven y saben mucho más que alemán, saben trabajar en otra cultura. Es positivo ser embajador de tu país, ampliar conocimientos, no es una traición, no es triste. Hay que ser féliz, hay que intentar ser independiente y tolerante, siempre. Sobre todo como periodista, pero siempre con criteria y si se puede sin ideología.

de Stefanie Claudia Müller