De Hillman Hollister, estudiante de Harvard

Cuando recibí la carta que ponía “Bienvenidos a la clase de 2019,” no me lo podía creer. La universidad se tenía que haber equivocado. ¿Yo? ¿Harvard? Muchos días después, todavía me sentía como si estuviera soñando. Imaginaba estudiar y poder pasar tiempo con el futuro presidente o con un ganador de un Premio Nobel.

Un ambiente competitivo en Harvard

Después de muchos meses de espera, por fin llegué al campus. Todo era muy antiguo. Oí que un dormitorio había alojado a George Washington y sus soldados. Era muy bonito, pero empecé a tener sentidos negativos. A mi alrededor había gente brillante, y me sentí como que no iba a estar a la altura. Además, descubrí que era un ambiente muy estresante y competitivo — todos querían sacar la mejor nota. Pero me di cuenta que todos se sentían inseguros como yo, y esto me tranquilicé. Claro que las clases eran difíciles, pero todo era manejable. Creo que es más difícil ser aceptado en Harvard que sacar una nota buena allí.

La gente increíble en Harvard

No me canso de decir que la gente de Harvard es increíble. Antes de llegar a la universidad, no había conocido a muchos extranjeros. En mi primer año, vivía con un chico de Egipto, y mis otros compañeros de cuarto eran de diferentes partes de Estados Unidos. La diversidad de pensamiento abrió mi mente al mundo. Casi todos los estudiantes están pensativos y siempre están interesados en tener una buena conversación. No me sorprende que ideas tan increíbles nazcan en este ambiente.

Aceptar ser rechazado en Harvard

Otra cosa difícil en Harvard es que es muy difícil ser miembro de un club. Cada club tiene un proceso que se llama “comp”, proceso en que las habilidades son juzgadas, y los que no realizan las tareas bien no son admitidos. Por ejemplo, en la primavera de 2016, 220 personas trataron de hacerse guías turísticos (yo incluido). Solamente 40 de aquellas personas consiguieron entrar, y yo no fui una de ellas. Muchos clubs son así, y hay que aceptar ser rechazado.

La vida social en Harvard

Existe una vida social en Harvard, no estudiamos siempre aunque es lo que crea la gente. En el primer año, la mayoridad de las fiestas tienen lugar en los dormitorios. Son tranquilas pero muy divertidas y a mi me gustan mucho. En los siguientes tres años, te puedes hacer miembro de una fraternidad, una sororidad, u otras organizaciones sociales que se llaman “Final Clubs”.

Harvard en resumen

Me he divertido y he aprendido mucho en mi primer año de Harvard. Es verdad que hay algunas cosas negativas, pero he disfrutado mucho de mi experiencia y todavía tengo muchos años más para seguir disfrutando.