Cada vez hay más personas freelance que trabajan para empresas y se tienen que integrar en estructuras que no son muy eficientes, que están artificialmente hinchadas y donde el miedo más grande es: "Esto no es mi tarea. Para esto no me pagan".

Ser freelance hace más eficiente

Una persona freelance tiene que buscarse la vida y no puede perder tiempo con cosas que no llevan a ningún sitio. Por el contrario, en una gran empresa hay muchos hábitos establecidos y estructuras ineficientes que no se detectan, porque la empresa incluye esta ineficiencia en los precios que pide a sus clientes. Esto debería hacerlo también la persona freelance, considerando el tiempo que pierde trabajando con empresas de gran tamaño, moviendose en estructuras ineficientes que le van a exigir participar en reuniones inútiles y hacer informes que no sirven para nada.


En el caso de España, la pérdida económica derivada de la falta de productividad asciende a los 20.400 millones de euros en el conjunto de 2018, lo que supone 1.105 euros por segundo. Este dato es el reflejo del tiempo destinado por el personal de las pequeñas y medianas empresas dedicado a labores rutinarias y de administración que, de digitalizarse, podría destinarse a actividades enfocadas en el desarrollo estratégico para el crecimiento económico de la empresa.

El freelance también es más multidisciplinar

Mientras una persona en una empresa tiene una tarea asignada y normalmente no se mueve de ahí, primero para no molestar a nadie y segundo para no trabajar más de lo que se le pide. El freelance, al contrario, tiene asignada una tarea y piensa más bien en lograrla del modo más eficiente posible para no perder el cliente. La inseguridad diaria le exige superarse a sí mismo en productividad.


Cómo actuar ante errores visibles

Si eres freelance y detectas faltas obvias en la gestión en la estructura empresarial de tu cliente; ten cuidado con lo que dices, sobre todo en España. La cultura española no exige la verdad, hasta incomoda a mucha gente decir y recibir la verdad. El silencio y la mentira son más aceptadas. En el caso de que seas una persona muy directa, muérdete la lengua si no te piden tu opinión. Es triste, pero es así.