En el mundo empresarial, es muy común confundir el error con el fracaso. Pero ¿realmente estos dos conceptos significan lo mismo? “Mientras que el error es un hecho cuantificable del que podemos aprender, el fracaso es una emoción negativa fruto de la reincidencia al error”, aclara Fran Chuan, consultor con más de una década de experiencia impulsando el desarrollo de las organizaciones a través de la cultura de la innovación.

Fracaso y error no es lo mismo

En alemán se dice: "Nur wer wagt gewinnt". Esto viene a decir que solamente quien arriesga puede ganar. Es muy cierto. Por ello, utilizar las palabras error y fracaso como sinónimos puede perjudicar gravemente el buen desarrollo de una organización y sus resultados, por lo que conviene saber distinguirlos y tener claro qué significa cada uno.

“Para promover una cultura de la innovación, imprescindible para que la empresa sobreviva en el tiempo y se adapte a las nuevas necesidades del mercado, es clave utilizar palabras adecuadas que estimulen a los demás a explorar territorios desconocidos. Conceptos como ‘error’ nos empujan a aprender y a volver a intentarlo, y palabras como ‘fracaso’ nos limitan a nosotros mismos y a los demás”, explica Chuan.


En muchas organizaciones, todavía existe la creencia de que equivocarse es algo inadmisible y con graves consecuencias para la empresa. “Pero nada está más lejos de la realidad”, señala Fran Chuan. Según el experto, “el error es la obtención de un resultado no esperado. Y experimentar y cometer errores es una manera de descubrir, debe verse como un modo de aprender. De hecho, 3 de 4 experimentos de innovación darán un resultado no exactamente el deseado, errar es parte del proceso. Pero los que se equivocan, si perseveran, acaban triunfando. Diferente es fracasar, es decir, errar sin aprender de ello”.

Sin embargo, esta cultura de asociar error con fracaso está cambiando. “Afortunadamente, cada vez hay más empresas que instan a sus empleados a cometer errores. Errar no solo debería estar permitido, sino estimulado y reconocido”, aclara Fran Chuan.

El caso de Coca Cola & Co.

Este es el caso de uno de los gigantes del sector del gran consumo, Coca Cola. En 2017, James Quincey, recién nombrado Director Ejecutivo, animó a los mandos intermedios a superar el sentimiento de fracaso que se había instaurado en la compañía desde que en los años 80 la “New Coke”, un nuevo refresco más dulce, casi acabara con la empresa en un intento fallido de plantar cara a Pepsi. “Si no cometemos errores, no nos estamos esforzando lo suficiente", insistió Quincey en una entrevista en el Coca Cola Journey.


"Nuestro porcentaje de acierto es muy alto en este momento. Tenemos que correr más riesgos para intentar cosas más atrevidas”, dijo en una conferencia de tecnología Reed Hastings, el CEO de Netflix, en un momento en el que la empresa disfrutaba de un éxito sin precedentes. Incluso Jeff Bezos, el todopoderoso fundador y CEO de Amazon, defendía en una entrevista que el crecimiento y la innovación de su empresa se basan en sus fracasos. “Un número pequeño de victorias justifican docenas, centenares de errores. Y cada una de las cosas importantes que hemos conseguido hacer han sido posible gracias a asumir grandes riesgos, mucha perseverancia y agallas. Algunas han funcionado. La mayoría, no. Esto funciona a cualquier escala, en todos los niveles. Tienes que arriesgarte, aprender algo y seguir adelante”, explicó Bezos.