Entrevistamos a Alicia Moneva, española, pintora, artista, fotógrafa y una gran mujer. Nos cuenta cómo ha podido sobrevivir haciendo de su pasión una profesión. Alicia ha expuesto sus obras en muchas exposiciones a nivel internacional y ha colaborado con artistas de todo tipo. Además, es un ejemplo de cómo uno estudia una cosa y luego hace otra diferente, aunque al final todo esté conectado.

  1. Has estudiado biología. ¿Por qué has decidido ser fotógrafa?
  2. Realmente no me considero fotógrafa, vengo del mundo de la pintura. La fotografía en principio, era un medio para recabar datos, pintaba objetos y fragmentos de arquitectura, modelos que no podía llevarme al estudio. Esto se nota en las primeras fotografías, donde las sombras tienen mucho protagonismo.

    Más tarde, y por motivos de expresión artística, tomé la decisión de emplear la fotografía, se ajustaba mejor a lo que quería contar. Mis obras estaban compuestas por multitud de figuras humanas, como una multitud de fragmentos en un mismo instante. La postproducción de las mismas, tiene mucho de pintura detallada. Quizá nunca me encontré cómoda con las catalogaciones, que hacen más cómodo un resumen de tu trayectoria, pero que en realidad no la explican. Me gustaría más definirme como una buena "mezcladora" de luces y sombras.

  3. ¿Cómo ha cambiado la tecnología en todo este tiempo?
  4. Ha cambiado mucho, hemos pasado de lo analógico a lo digital en los últimos 20 años. Aunque las dos técnicas se continúan usando en la fotografía artística. Mis comienzos fueron analógicos. Hacía retratos en blanco y negro, con luz continua, en estudio. En las sesiones, cuando el retratado se relajaba, siempre había un momento en el que se mostraba, su mirada era desde el interior. Era un instante mágico. En seguida me incorporé al mundo digital, la tecnología me ha gustado siempre.

  5. ¿Hacemos mejores fotos según qué cámara?
  6. La tecnología te ofrece posibilidades pero si no tienes nada que contar, se queda en un puro alarde. El ordenador facilita la tarea de escribir, no hace más interesante el relato.
    En mi obra, el tener una cámara mejor se traduce en el tamaño de la obra final; en mi caso, un tema muy importante ya que cada fotografía, al igual que la pintura, está pensada para un tamaño determinado. Cada obra tiene su propia escala.

  7. ¿Cómo se puede sobrevivir como fotógrafo?
  8. Sobrevivir está muy difícil en casi todas las profesiones, los fotógrafos no escapan a estas circunstancias. Ahora mismo las necesidades básicas se han convertido en un lujo.
    Por necesidad y porque me gusta, hago un poco de todo. Colaboro con mi marido arquitecto, he retomado la pintura, que junto con la fotografía, me da alguna alegría cuando se vende. También trabajo por encargo.

  9. ¿Eres más artista que fotógrafa?
  10. En mi caso siento que soy más artista, una "mezcladora", como he dicho antes.

  11. ¿El Smartphone ha cambiado tu profesión?
  12. La ventaja del smartphone está en la inmediatez de la captura, que en el mundo digital y de redes en el que nos movemos está fantástico.
    En el caso de exponer la fotografía tomada con un móvil, el problema estaría en la producción de obra, a más tamaño menos calidad de la obra. Pero aun así, se ha convertido en una herramienta muy útil para muchos fotógrafos.

  13. ¿Qué escuelas puedes recomendar?
  14. Hay muchas y muy buenas en Madrid. Dejo algunos enlaces de las más prestigiosas

  15. ¿Qué huecos ves para ganarse uno la vida?
  16. Tal y como va todo creo que tendría más éxito en el mundo esotérico, de 'echadora de cartas'.

  17. ¿España sabe valorar la fotografía?
  18. España aprecia el buen arte, aunque siempre ha llamado más la atención lo que viene de fuera. Aquí ha habido tradicionalmente más aprecio hacia la pintura. Me parece que esto ha cambiado en los últimos años, desde los 70 se ha ido valorando más el trabajo fotográfico, ya que hay grandes fotógrafos españoles que han revalorizado este mercado del arte.

  19. ¿Cuáles son tus proyectos actuales?
  20. Tengo pendientes algunos encargos fotográficos que iré haciendo antes de que finalice el año. Seguiré con la pintura al óleo y continuaré con mis series fotográficas.
    Ahora mismo, estoy empezando una nueva serie fotográfica, todavía en proceso de desarrollo a nivel de idea. En ella interactúan varios personajes como si se tratase de una ópera Kabuki. Por lo estereotipado de su puesta en escena, el maquillaje-máscara de los actores, el vestuario,... me parece que hay una correlación directa con el momento actual sociopolítico.

    También me gustaría retomar el mundo de la filosofía, como ya hice años atrás, organizando debates y clases magistrales. En ese momento fue entorno a la figura del filósofo Quintín Racionero. (https://www.quintinracionero.com). Ahora me gustaría que abarcasen temas de filosofía, ciencia y humanidades en general. Que pudiéramos escuchar a figuras relevantes en estos temas, poder grabarlas y ponerlas en común en alguna web hecha para este propósito.

Alrededor de lo humano de Alicia Moneva

Al finalizar mis estudios de Ciencias Biológicas, y por casualidad, empecé a trabajar con arquitectos. Con ellos mi visión comenzó a tomar forma, estructura y escala. Tuve mucha suerte, encontré a gente interesante que abrió un mundo de posibilidades, que me enseñó a ver después de mirar. A la vez la pintura se transformó en algo serio en mi vida, aún hoy lo es. La fotografía era en principio un útil de trabajo, una herramienta más para mi recolección de datos, me ayudaba a pintar todo lo que no tenía forma de hacerlo al natural. Me interesaban la vida de los objetos gastados, sus colores, texturas, formas…

Siempre había un instante mágico en la sesión, el modelo miraba desde dentro desnudando su alma. Entonces el cuerpo cobró importancia, al principio eran casi experimentos. Fue en París donde buscando reencontrarme con la pintura, descubrí la escultura. Allí los fragmentos de piedra esculpida me hicieron preguntarme dónde residía lo humano (serie “S | cultura”). Más tarde, jugando con el cuerpo, cubriéndole de tenues luces e imaginándolo como un paisaje intenté deshumanizar lo humano (serie “human landscape” y "under my skin").

Todo lo que descubría con el aprendizaje era una fuente de inspiración para construir ideas. Se abrió el mundo de la antropología y la filosofía. Y con las cajas continué tratando de explicar la esencia de lo pensado. “Los no lugares” se basaba en la tesis del antropólogo Marc Augé. Estos sitios públicos descritos por él eran lugares de paso, sin identidad. La obra fotográfica propone que, en nuestros días, “los no lugares” ya han conquistado el ámbito de lo particular, ese espacio individual, propio y subjetivo, transformándolo en ajeno. Y esto, desgraciadamente, vacía y deshumaniza al individuo, contribuyendo a crear sociedades peligrosamente acríticas.