En un estudio de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), el 41% de los encuestados no supo valorar si un producto financiero tenía riesgo.

Ya no se sabe ahorrar

La tasa de ahorro de los hogares españoles ha caído hasta el 4,9 % en 2018, cuando se registró la cifra más baja de los últimos veinte años, incluidos los de las etapas de crisis, según datos del INE. «Una mejor educación financiera de la población permite tomar consciencia de la importancia del ahorro y planificar la economía doméstica a medio y largo plazo, sin esperar en depender en el futuro de una pensión de jubilación, prestación de la que se acabará sin recibir lo que se espera», alerta Elisabet Ruiz-Dotras, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

No solo la falta de conocimiento económico explica este descenso, hay otros elementos que también influyen: «el bajo nivel de sueldos, la elevada tasa de atur, el nivel de inflación, el elevado coste de la vivienda y suministros, junto a un alto nivel impositivo que contribuyen a un escenario poco equilibrado», detalla la experta. Una sociedad con niveles de educación financiera deficientes tiene un impacto perjudicial para sí misma y para la economía del país. «Está en varios estudios que una mejora en la educación financiera de la población resulta en un comportamiento mejor en cuestiones como el ahorro, planificación de la jubilación, la adquisición de productos financieros de inversión o la selección de créditos, hipotecas o refinanciaciones», explica Ruiz-Dotras.



Dificultades para entender qué es el tipo de interés

Un estudio hecho con 370 estudiantes de grado de la universidad i a personal colaborador llevado a cabo por profesores de los Estudios de Economía y Empresa en 2018 destaca que los encuestados, de media, solo responden correctamente la mitad de las preguntas sobre conocimientos financieros. «Principalmente fallan en preguntas sobre la rendibilidad, el funcionamiento de un bono y el tipo de interés», alerta Ruiz-Dotras. Un 66 % de la muestra no sabe diferenciar un tipo anual con pago trimestral de uno con pago anual, y menos de un 15% conoce correctamente el funcionamiento de un bono, que se considera un producto «financiero de activo no complejo».

La variable tipo de interés es básica en economía porque representa el precio del dinero. «Este valor se puede presentar en diferentes unidades de medida y la sociedad no sabe interpretarlas correctamente; a menudo se mezclan términos tan básicos como tipo nominal con diferentes frecuencias, tipos de interés real, rendimiento o tipo anual efectivo», explica la experta. Aunque estos conceptos parecen iguales, en realidad miden cosas muy diferentes.

En el mismo estudio también se analiza la capacidad numérica de los encuestados y la capacidad para estimar el riesgo. Los resultados son aún más preocupantes, ya que el 53% de la muestra no responde bien ninguna pregunta, lo que demuestra una habilidad numérica nula y no saber hacer correctamente operaciones matemáticas; y el 41% de los encuestados demuestra no tener capacidad para estimar el riesgo adecuadamente.

Diferencias por género

Cuando se analizan los datos con más detalle, se constatan vacíos importantes e inquietantes según el género. En los cálculos y operaciones matemáticas, el 61% de las mujeres no respondió ninguna pregunta numérica correctamente frente al 42% de los hombres. En cuanto a la valoración del riesgo de un producto, solo el 30% de los hombres no es capaz de responder una pregunta correctamente frente a un porcentaje más alto entre las mujeres, un 50%.

En el estudio se incluyeron dos conjuntos de preguntas diferentes sobre capacitación financiera. El primer conjunto de preguntas medía la capacidad financiera básica y contenía operaciones numéricas, conceptos como la inflación o sobre las diferencias entre una tarjeta de crédito y una de débito, por ejemplo. En este caso, el 13,3% de los hombres respondió correctamente todas las preguntas, mientras que solo un 3,7% de las mujeres las respondieron bien. «Estas preguntas están orientadas a conocimientos generales que todo el mundo debería tener para gestionar correctamente el dinero», alerta Ruiz-Dotras.

En el segundo conjunto de preguntas se estimaba la capacitación financiera avanzada, en particular la familiaridad con los productos y conceptos financieros: evaluar activos financieros como las acciones, los fondos de inversión, los rendimientos de riesgos de los diferentes activos, etc. En este bloque, muchos menos encuestados fueron capaces de responder correctamente todas las preguntas, pero los resultados reflejan que los hombres tienen más capacidad que las mujeres, un 7% responden todas las preguntas correctamente frente a un 1%.

La falta de conocimiento afecta el emprendimiento

«Los resultados que muestra el estudio son suficientemente relevantes y preocupantes si pensamos en todo lo que ha pasado en los últimos diez años, después de la última crisis financiera y económica», explica Ruiz-Dotras. Una de las principales consecuencias de esta crisis fue la destrucción de puestos de trabajo y el impacto que esto tuvo en todo el Estado español.

«Para recuperar puestos de trabajo, una de las opciones viables es el establecimiento de políticas que ayuden a impulsar el emprendimiento», añade la profesora. La Comisión Europea señala que uno de los primeros retos a los que se enfrentan los emprendedores es la complejidad y la dificultad de las finanzas y el acceso a los mercados financieros. Para Ruiz-Dotras, si los niveles de conocimiento financiero son tan bajos —especialmente entre las mujeres—, no se garantiza que las actividades emprendedoras que se lleven a cabo sean sostenibles a medio o largo plazo.