de Stefanie Claudia Müller, Madrid

Pablo García (nombre cambiado) es un hombre fuerte. Siempre ha practicado muchos deportes, pero en los últimos años se ha convertido en una obsesión ir en bicicleta, nadar y correr casi todo el día. El ingeniero de 53 años practica triatlón y no puede soportar un día sin deporte. Eso no siempre fue así: "Pero tengo algunos años malos detrás de mí". García pertenece a una parte de la sociedad española que no tiene voz, no tiene lobby y casi nadie le cree.

García fue intimidado por su ex esposa, a veces golpeado. No quería defenderse con sus manos, porque sabía que terminaría en la cárcel en poco tiempo según la actual legislación. El ingeniero se unió a un grupo de autoayuda. En algún momento tuvo el coraje de solicitar el divorcio. Desde entonces se siente mejor. Cree en la fuerza femenina, pero ve que la sociedad española se está radicalizando un poco hacia un lado.



Feminismo: 40 años de libertad han cambiado al macho

Han pasado 40 años desde la ratificación de la constitución democrática en España. Mucho ha cambiado desde entonces, sobre todo para las mujeres. El papel del hombre es quizás lo que más ha cambiado. Pero el machismo de la dictadura franquista, una mezcla de reglas eclesiales y actitudes militares siguen ahí, no solo entre los hombres, sino también entre las mujeres, sobre todo entre los jóvenes como alerta la experta Katharina Miller en una entrevista con Dirigentes. Aunque también cuenta que España ya tiene más emprendimiento femenino que por ejemplo Alemania.

El machismo franquista y rancio se une ahora en un partido: Vox, la extrema derecha española, un fenómeno nuevo que asusta a hombres y mujeres modernos en España de la misma manera, pero no se puede ignorar y hay que debatir sobre ello. Su fundador Santiago Abascal defiende la caza, el servicio militar obligatorio, cree que la ley de violencia de género está demasiado a favor de la mujer y, además, le gustaría que en España se pudieran llevar armas. Para muchas es como volver a tiempos de antaño, pero la alcadesa madrileña Manuela Carmena tranquiliza en una entrevista y confía en la inteligencia del voto: "La oscuridad de la dictatura no va volver, no se preocupen".

A Elisa Sánchez (nombre cambiado) le perturba todo este movimiento de la extrema derecha, pero también el del feminismo extremo. Nació en 1959 y tiene al dictador Francisco Franco y su cultura represiva muy presente, aunque en su casa reinaba otro aire. Su padre era republicano, trabajó en los Estados Unidos. Su madre fue una de las primeras en montar en moto y llevar pantalones. Sánchez es viuda.

Su esposo fallecido no era un típico macho español en sus actitudes, pero en su vida cotidiana "Era un macho bueno, como yo lo llamo. Quién abre la puerta, paga en el restaurante y cuida de uno, pero luego me necesitaba para muchas cosas y era cariñoso". Trajo el dinero a casa, condujo el coche y se preocupó por todas las cosas financieras. A pesar de todo ello, ella siempre se consideró feminista. "Pensé que eso era bueno y quiero otra vez un hombre así ", dice la veterinaria. ¿Pero es eso posible? ¿Igualdad, feminismo junto con el anhelo por el gran hombre fuerte que te protege?



Ser hombre todavía está de moda y ser mujer también

¿Qué ha cambiado realmente en estos 43 años desde la muerte de Franco? Para Pablo García mucho. Él es un hombre suave a pesar de sus 1,90 m. y su cuerpo bien tonificado. Vive solo con sus dos niñas casi adultas. Cuando piensa en una mujer, piensa en calidez, ternura y amor. El problema que tiene es que cada vez más, las jóvenes españolas no quieren ser así. Más bien buscan sexo estimulante y no necesitan una relación para eso.

"Por supuesto, esto asegura que muchos hombres estén completamente perdidos en la sociedad española actual. Ni siquiera saben qué roles deben adoptar porque hay muchas afirmaciones diferentes sobre ellos", dice Maxime Winberg, un psicólogo criminal español-francés.

Álvaro Revuelta, de 20 años, es uno de estos hombres perdidos: "No puedo manejar este comportamiento parcialmente agresivo de algunas chicas". Él está buscando a su novia o pareja sexual ahora en Internet y dice que se encuentra muchas veces con chicas que ya tienen pareja. Vive con su madre y su hermana y trata de distanciarse de ellas como hombre. Él no lo admitiría abiertamente, pero le gusta ser un poco dominante con las mujeres. Y Elisa Sánchez admite abiertamente que le gusta este dominio "bueno" masculino, pero respeta que cada uno busca su propio camino: "Todos debemos tratarnos con respeto y, en este contexto, todos deben hacer lo que quieran y lo que es bueno para cada uno".


¿Tiene Vox razón? ¿Hay demasiado feminismo?

Muchas consideran que el sobrecalentamiento actual en España contra el abuso sexual y contra los machos es peligroso. Hay voces femeninas y masculinas que no comparten para nada la posición del partido de la extrema derecha VOX, pero  admiten que hay cosas que van demasiado lejos. En una sociedad donde los cumplidos y el contacto fisico forman parte de la cultura, parece anacronista poner una censura a todo: "Tal vez a las chicas se les deba enseñar en casa y en la escuela como decir no a cosas que no quieren", dice Sánchez que también subraya la importancia de aumentar la autoestima en las personas de manera sana para que no haya machismo ni feminismo extremista: "Tenemos que volver a un equilibrio del sentido común".

También cree que lo más importante es que la mujer sea económicamente independiente. Esto nunca fue el caso de ella que se considera ser feminista, pero no "una feminista". Ella es menos segura de sí misma que muchas mujeres de hoy en día y es bastante tímida.
Sin embargo, la muerte de su marido también la ha hecho cambiar: "He crecido. Puedo estar sola perfectamente y disfrutarlo". Su madre es un modelo para ella. A la edad de 86 años, todavía vive sola, ya sin su esposo pero sin ayuda doméstica. "Ser feminista es una actitud, no es una ideología", dice la viuda.