Contrariamente a la creencia popular, hay más europeos que emigran desde Europa a América Latina que emigrantes en la dirección opuesta. Es la conclusión de un estudio publicado recientemente por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), titulado “Fortalecimiento del diálogo y de la cooperación entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe para el establecimiento de modelos de gestión sobre migración y políticas de desarrollo”.

Europeos admiran América Latina y buscan su suerte en países como Chile, Argentina o Columbia

En el documento se informa que, en 2012, más de 181.000 ciudadanos europeos han dejado su país, en comparación con los 119.000 ciudadanos latinoamericanos que se han movido en la dirección opuesta. Los datos muestran una disminución del 68% de este último flujo en comparación con 2007, cuando el número de inmigrantes procedentes de América Latina a Europa superaba los 350.000, el nivel más alto jamás.

Las dinámicas migratorias en América Latina, y entre América Latina (AL) y la Unión Europea (UE) han experimentado un cambio destacable: a partir de 2010, el flujo de salida desde la UE con destino AL fue superior que el flujo de entrada en sentido inverso. España tiene el más alto número de ciudadanos que han emigrado a América Latina en busca de nuevas oportunidades, con 181.166 emigrantes en 2012. Siguen Italia, Portugal, Francia y Alemania.

En lo que se refiere a población de la UE, en los países que históricamente recibieron los niveles más elevados de inmigrantes europeos –Argentina, Brasil y Venezuela– la cantidad de inmigrantes disminuyeron. En cambio, se observa un crecimiento en países nuevos: Chile, Perú, Bolivia y Ecuador. En 2013, 8.5 millones de migrantes internacionales vivían en América Latina (1.1 millón de la UE), 500.000 más que en 2010 y 2.5 millones más que en 2000. Analizando los datos desde una perspectiva de distribución porcentual, es posible identificar que los principales países de destino son Brasil (17%), Ecuador (12%), Argentina (11%), Bolivia (11%) y Colombia (9%).

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“En los últimos años, los cambios en los flujos de migración entre América Latina y Europa demuestran una vez más que estos flujos se ven influidos por las fluctuaciones socioeconómicas y que potencialmente pueden demostrar ser un instrumento de adaptación y respuesta a la crisis económica estructural”, afirmó Laura Thompson, ayudante del director general de la OIM.

Argentina es el país más popular para los europeos

Un ejemplo de adaptación que acabamos de mencionar es el aumento de la migración intrarregional, es decir, la que proviene de países de la misma región. En 2013, Argentina se colocó a la cabeza de estos países, dando la bienvenida a 238.700 inmigrantes procedentes de los mismos países de la zona (28% del total), seguido por Venezuela, Costa Rica y la República Dominicana.

El análisis del mestizaje en Brasil revela que el tema de la inmigración sigue teniendo una gran importancia: este país se está convirtiendo en un país de tránsito y destino de migrantes; además, el estudio de la OIM muestra que los brasileños siguen emigrando a otros países.

Según el estudio, Brasil es el país latinoamericano con el mayor número de emigrantes a Europa, seguido por Colombia y Venezuela. También es el país que recibe el mayor número de remesas de la Unión Europea, un 20% de la cantidad total enviado a América Latina.

América Latina es un mercado laboral interesante para los europeos si van de expatriados

Según los datos proporcionados por la Cámara de Comercio Internacional (ICC), después de haber registrado tasas de crecimiento de una media del 5% durante más de cinco años, a partir de septiembre de 2013, América Latina también se vio afectada por la crisis económica mundial. Hasta 2010, el PIB de la zona creció un 4,2%, con picos importantes para Perú (+ 9,8%), Panamá (+ 9,2%), Uruguay (+ 8,9%) y Argentina (+7 %). Asimismo, otras importantes potencias tuvieron un crecimiento a la alza: Brasil (5,1%), Chile (3,2%), Colombia (2,6%) y México (1,3%).

Las dificultades de la economía mundial, sin embargo, han detenido bruscamente estas rachas ya que la región ha sufrido la disminución de la demanda de exportaciones. También ha disminuido la inversión extranjera directa, el flujo de remesas al país de origen y los ingresos del turismo.

Pero la región ha respondido con una nueva disponibilidad y eficiencia desarrollando una serie de medidas contra-cíclicas. Gracias a una marcada mejoría en las finanzas públicas, menores niveles de endeudamiento, la acumulación de reservas financieras, la disminución de la pobreza y el desempleo, así como una nueva posibilidad de hacer uso de las políticas e instituciones macroeconómicas.

Relaciones comerciales con Europa crecen.

Los datos de Eurostat dan una visión general de la relación comercial entre los países europeos y los principales países de América Latina. En lo que concierne las importaciones, los países receptores más significativos son Brasil (39%), México (15%), Chile (13%) y Argentina (12%). Para América Latina los principales exportadores europeos son Alemania (que recoge el 18,2% de las importaciones totales), España (15%) y, en tercer lugar, Italia (11%).

La Inversión en América Latina y la presencia de empresas europeas crean empleos.

Brasil y Chile sobresalen por su capacidad para atraer la inversión europea. En cuanto a la presencia de empresas europeas en el territorio de América del Sur, el número de inversiones aumentó. La presencia europea se ha fortalecido en su conjunto, tanto en términos de número de empleados que en términos de facturación, que ha mantenido sólidos niveles de crecimiento.

Entre las áreas de interés para las inversiones europeas destaca el sector de fabricación (en particular, por el número de empleados y el volumen de ventas totales). En general, se trata principalmente de las inversiones en la industria de los medios de transporte, en el procesamiento agroalimentario, productos de plástico y caucho, productos textiles, elaboración del cuero, maquinaria y equipos mecánicos. La producción de vehículos da lugar a la mitad de la facturación total de la industria manufacturera. Siguen las inversiones en el sector de las TICs y el sector de la energía eléctrica, gas y agua. Por último se sitúan los sectores de mayoristas y de la construcción.

de Silvia Mingarelli