de Stefanie Claudia Müller

El catedrático Donato Fernández es un experto en materia europea. Ha publicado varios libros sobre el tema, también colabora con El País. Guiadeltrabajo.com le ha preguntado sobre el estado de salud del mercado laboral europeo.

  • Europa es para muchas personas un puerto seguro. ¿Por qué los europeos no sabemos valorar lo que hemos creado?
  • Yo creo que esto se debe a que no existe suficiente conciencia ciudadana de lo que significa e implica la Unión Europea, tanto en la vida cotidiana como en términos históricos. Y no existe porque los gobiernos nacionales no potencian su enseñanza y difusión; y cuando lo hacen, no es siempre en términos elogiosos. Seguramente una gran excepción es el programa Erasmus, que permite el intercambio de estudiantes entre universitarios del Espacio Económico Europeo. Ningún otro programa está contribuyendo más a la cultura y creación del ciudadano europeo



    Hay que inculcar a los ciudadanos las muchas ventajas que se derivan de la pertenencia a la Unión, entre ellas y principalmente, la de evitar nuevas guerras entre sus Estados.

  • ¿Por qué los europeos no sabemos valorar lo que hemos creado?
  • Porque las nuevas generaciones de europeos, las que no han padecido directamente la guerra, o ésta se ha dado al margen de la Unión –caso de los países de la ex-Yugoslavia-, no tenemos conciencia de lo conseguido. Una buena prueba es la eliminación de las fronteras físicas entre los Estados, una conquista de la Unión, que no se valora por quienes creen que siempre ha sido así. Y no digamos si, además, se hace con una moneda común.

  • ¿Por qué existe tanta envidia?
  • Porque en la Unión se han integrado países pobres y ricos. Los primeros esperan más de lo que reciben, que no es poco; y los países contribuyentes netos (los que dan a la Unión más recursos que los que reciben de la misma), tratan de disminuir sus aportaciones. Hasta la crisis económica de 2008, la Unión no era un juego de suma cero, es decir, todos los Estados ganaban con la integración; a partir de dicha crisis, con el crecimiento negativo del PIB en muchos de ellos, las cosas han cambiado a peor.

  • En países como Alemania, la economía va bien desde 2011 y aun así la gente se queja de Europa. ¿Cómo se explica?
  • Me da la impresión que Alemania, el principal contribuyente al presupuesto común, tiene la percepción de que los países del sur de la Unión no usan bien los recursos que reciben de la misma –lo cual, en ciertos casos, puede ser verdad-, que sus administraciones públicas no funcionan correctamente y que hay mucha corrupción.

    A ello se ha unido el problema de la inmigración masiva procedente de los países árabes, con una cultura y una religión que contrasta con los valores que comparte la Unión, lo que ha provocado fuerte rechazo en varios de los países más directamente afectados. Y este malestar también se ha extendido últimamente por Alemania, que hasta hace poco había sido el socio más comprensivo y acogedor.



  • ¿Cómo surge este populismo?
  • El populismo siempre ha existido, en particular en los regímenes autoritarios sin el cual no podrían sobrevivir. El símbolo del mismo suele ser un personaje carismático, ya sea un Franco, un Ceaușescu o un Kim Jong-un; un líder carismático al que ensalzar aunque sea bajo un régimen político basado en el terror.

    El problema real del populismo es el que se da en las democracias, porque pone en cuestión su calidad de las mismas. En los últimos años el populismo ha surgido con fuerza, tanto en Estados Unidos como en un buen número de países de la Unión Europea, y su tendencia es creciente. Es hijo de la crisis económica, de los conflictos bélicos y del modelo neoliberal que nos invade que, bajo el paraguas de la globalización, ha llevado al paro y a la precarización del empleo y los salarios a grandes capas de la sociedad.

    En ese caldo de cultivo han surgido líderes políticos que basan sus mensajes en ofrecer soluciones fáciles a problemas complejos: decir a la sociedad lo que desea oír aunque no se lleve a cabo.



  • ¿Qué tiene que ver el nacionalismo catalán con esto?
  • El nacionalismo catalán surgió a finales del siglo XIX para la defensa de los intereses económicos de la burguesía de dicha región. Hasta el ingreso de España en la Unión Europea, en 1986, siempre buscó y obtuvo la protección del Estado frente a la competencia externa.

    Una vez perdida dicha protección, por efecto de la integración y creciente globalización, la ha tratado de buscar a través de las competencias asumidas en su estatuto de autonomía, del idioma y de los resquicios que le proporciona la legislación. Desde el poder político regional, que en la etapa democrática siempre ha ostentado el nacionalismo, éste ha dedicado sus esfuerzos y los recursos financieros a construir la identidad nacional catalana.

    Las cesiones descontroladas de competencia a Cataluña –extendidas también a otras comunidades- como consecuencia de los pactos que los nacionalistas han realizado con el PP y PSOE para sostener el gobierno de España, los errores del gobierno central relacionados con la aprobación del actual estatuto de autonomía y, sobre todo, la crisis económica de 2008, han generado un potente movimiento político populista rayando en el fascismo.

    El nacionalismo catalán, como todo nacionalismo, basa todo su discurso en la falsificación de la historia (de Cataluña y de España), en que España es una rémora para su desarrollo potencial y en que ésta les roba. Siempre buscando un enemigo externo a quien culpar.

    Tras la declaración unilateral de independencia de hace un año, los nacionalistas han recurrido al paraguas de la Unión, no porque crean en ella, sino con el objeto de internacionalizar el conflicto. Pero esta no es la Europa de las regiones, sino de los Estados; y tal reconocimiento significaría el camino más rápido hacia su segura desintegración.

  • ¿Qué sería de Europa sin el Euro?
  • La unión económica y monetaria, con el euro como centro de la misma, implica, junto con el mercado interior, la integración económica y la base más solida para caminar hacia la integración política. Si el euro desapareciese, lo que es sumamente improbable, significaría el fin de la Unión. Se originaría una crisis económica de dimensiones incalculables –no solo en Europa- y los Estados que la forman volverían a revivir los problemas del pasado.

  • ¿Se va a producir el Brexit al final? ¿Son los políticos los culpables?
  • A estas alturas parece poco probable que no se aplique el Brexit y el Reino Unido salga de la Unión, para lo que solo faltan seis meses. Se ha hablado de un nuevo referéndum o de la convocatoria de elecciones para pararlo, pero no parece que ya sea posible.

    Los responsables de este desaguisado son los políticos populistas, comenzando por su convocante, el Primer Ministro David Cameron, aun cuando en campaña defendiera la permanencia. Porque el referéndum sobre el Brexit ha sido el mayor acto de populismo que se ha dado en uno de los Estados de más raigambre democrática del mundo.

    Las consecuencias económicas, políticas y sociales de la salida del Reino Unido de la Unión, son imprevisibles, en especial para el primero: todo dependerá de que se negocie una salida pactada o no. Para la Unión también lo serán pero al menos podrá tener la oportunidad de avanzar en la construcción europea, que el Reino Unido ha estado obstruyendo permanentemente.

  • ¿Cómo se explica que en España la gente siga teniendo una opinión muy positiva con respeto a Europa?
  • Yo creo que existen al menos dos importantes razones que lo explican:
    La primera, que en los inicios de la democracia, el ingreso de España en la Unión era un objetivo compartido por todos los partidos políticos y que contaba con mucho apoyo social. No hubo, ni aun hay una oposición seria al proyecto europeo.

    La segunda de las razones es que hasta hace pocos años, España, en términos netos, se ha beneficiado mucho de las transferencias corrientes y de capital de la Unión. Ello ha permitido la modernización del país en todas sus dimensiones. En fin, con dicho ingreso, España pasó a formar parte del núcleo duro de los países desarrollados y dejó de ser un país periféfico.

  • ¿Dónde ve Europa dentro de 10 años?
  • Es difícil de predecir que puede pesar en el corto y medio plazo y 10 años, en términos históricos, son un supero. Pero las perspectivas que se vislumbran no son halagüeñas. Todo dependerá de cómo se resuelva el Brexit, de que se consiga un pacto entre Estados sobre la inmigración clandestina procedente de África y Oriente Medio, de hacer frente con éxito a los populismos y otras derivas autoritarias (casos de Hungría o Polonia, por ejemplo), de que Trump no renueve un segundo mandato, etc. Solo las expuestas son ya demasiadas incertidumbres y algunas de ellas con alta probabilidad pervivirán en los próximos 10 años.

    Si todas o la mayor parte de estas incógnitas se resolvieran favorablemente, la Unión habría dado un gran salto en su construcción. Para seguir avanzando, debería consolidar sus actuales competencias y asumir otras nuevas tales como la política exterior y de seguridad común, la presupuestaria y otras. De forma que en la autonomía y dinámica de la Unión, las elecciones en los Estados y otros avatares políticos, apenas influyeran en su discurrir cotidiano.

    Naturalmente, esto, por el momento, es soñar. Lo más probable es que, a diez años vista, continuemos más o menos como hasta ahora. Y si es así, se ralentizará la integración.

Sobre el entrevistado

Fernando es licenciado en Economía por la Universidad Complutense y Doctor por la Universidad Autónoma de Madrid. Desde 1975 ha desarrollado toda su actividad docente en la Universidad Autónoma y desde 1984 como Catedrático.

Fernando ha dirigido y participado en numerosos proyectos de investigación, ha sido ponente en unos 50 congresos nacionales e internacionales. Ha dirigido y participado en numerosos cursos de verano de diferentes universidades españolas y ha impartido conferenciante en numerosos centros públicos y privados tanto españoles como internacionales.

Es autor, coautor o colaborador en más de treinta libros, entre los que destacan los siguientes:

  1. Historia y Economía de la Unión Europea (Editorial Centro de Estudios Ramón Areces, S.A., Madrid, 1999)
  2. Historia de la España actual 1939-2000. Autoritarismo y Democracia (VV.AA, Marcial Pons, Madrid, 2001)
  3. Fundamentos Económicos de la Unión Europea (Editorial Thomson, Madrid, 2007). Diccionario de relaciones internacionales y política exterior (Coordinado por Juan Carlos Pereira. Editorial Ariel, Barcelona, 2008)

  4. Fundamentos económicos y políticas de la Unión Europea
    (Delta Publicaciones, Madrid, 2014). Historia de la Unión Europea: de los orígenes al Brexit. Ediciones Universidad Autónoma de Madrid, 2018.