Esta es la desoladora conclusión –al menos para algunos– a la que ha llegado el último informe de Acierto.com. Una situación en la que actualmente se encuentran casi cinco millones de personas en nuestro país, según los últimos datos. La tendencia, además, va en aumento.

Así, y aunque la Constitución española niega la posibilidad de discriminar por estado civil o sexo, la realidad es bien distinta. Los solteros no solo no pueden beneficiarse de determinadas ventajas fiscales –como la tributación conjunta del IRPF y las bonificaciones en el impuesto de sucesiones en algunas comunidades– sino que pagan más por determinados servicios. Porque la oferta no está pensada para ser uno.

Es el caso de los paquetes vacacionales, las habitaciones de hotel –que valen prácticamente lo mismo que una doble–, el alquiler de la vivienda –que deben asumir en solitario– y hasta la comida del supermercado. Aunque el precio sea idéntico para todos los clientes, son muchos los envases que obligan al consumidor a comprar de más. Con la comida a domicilio y los pedidos mínimos ocurre igual. Tampoco pueden disfrutar de ofertas 2x1 en gimnasios o similares.




Entre otros, que los singles acaban el año con un patrimonio personal de 7.500 euros menos que los casados en la misma situación económica; y son los que más préstamos solicitan. También viven más estresados, no solo por su capacidad adquisitiva, sino porque deben asumir en solitario sus responsabilidades familiares. No obstante, están más conectados con sus padres y amigos. En concreto, 9 de cada 10 solteros tienen estrés. Algo que incide directamente sobre su esperanza de vida, inferior a la de las personas casadas. También influyen sus hábitos: duermen menos –aunque mejor–, y beben y fuman más. A cambio practican más deporte y se mantienen en mejor forma física.