búsqueda de trabajode Arantza Méndez Aguirre

Jorge Eduardo Benavides termina su ultima novela en 2010, adelantándose dos años al asunto etiquetado "lobos solitarios" - los atentados de Boston, y el asesinato en Londres y el ataque en París, llevados a cabo por células unipersonales aisladas pero operativas de Al-Qaeda - como telón de fondo de una historia, caracterizada por fuertes efectos de auto-ficción, con un final sorprendente que uno debe de guardar en secreto durante lo que le quede de vida. Así lo quiere Jorge Eduardo, expresamente y sin discusiones, ya que el final es la clave de este libro que, en un principio pretendió ser un libro de viajes, y terminó siendo una historia de amor, que en palabras del escritor es todo menos "cursi". El autor nos cuenta sobre sus motivaciones y su profesión.

  1. En primer lugar felicitarte por la novela, Un asunto sentimental, que tanto me ha gustado. ¿Es una novela quizá más ágil de lectura, en comparación con el resto de tu obra?
  2. JEB: Sí, se trata de una novela más ligera en cuanto a la estructura que otras anteriores, como Los años inútiles o Un millón de soles, que son además novelas de decidido corte político y que, junto con El año que rompí contigo, constituyen una trilogía sobre la historia reciente mi país.

    La trama aquí funciona –o al menos eso he pretendido—sobre la ruta de las distintas ciudades que componen el itinerario sentimental de la novela. No hay mucho más en ese sentido.

  3. ¿Cuánto te llevó escribirla? o mejor dicho, ¿cuándo empezaste a escribirla?
  4. JEB: Me llevó un par de años. De hecho, esta novela fue un trabajo que me propuse para aliviar el esfuerzo que me estaba suponiendo otra novela en la que venía trabajando hace ya un buen tiempo y que es una novela histórica (Y que terminé, dicho sea de paso, poco antes de empezar la promoción de Un asunto…). Llevaba casi un par de años de documentación y notas y estaba un poco Por cierto, me encanta la portada, ¿quién te la hizo o te dio la idea?

    JEB: Rara vez ocurre o al menos nunca me ha ocurrido a mí, pero en este caso concreto la idea de la maleta antigua con etiquetas que contuvieran los nombres de las ciudades fue mía. Pero lo valioso es que los diseñadores de Alfaguara interpretaran bien esa idea.

  5. Amor, odio, resentimiento, violencia, inquietud ante los problemas y desigualdades sociales, literatura...no falta de nada ¿qué es más importante en la novela, la historia de amor entre Dinorah y sus amantes, o el odio y el resentimiento relativos al terrorismo y todo lo relacionado con éste?
  6. JEB: Realmente es una historia de amor, o mejor dicho, de las muchas variantes que contiene el amor porque los personajes viven varios tipos de relación: la que funciona, la que no, la que puede funcionar, la que nos obsesiona y aquella en la que nosotros somos el objeto de la obsesión o del amor… Lo que ocurre es que las historias de amor funcionan en un contexto y en el caso de esta hay un panorama social y político que me resultaba insoslayable, al menos dentro mis particulares obsesiones estéticas y que son las que atinadamente mencionas: los odios larvados, las posiciones ideológicas antagónicas y a menudo irreconciliables.

  7. En El año que rompí contigo, el libro comienza con un atentado terrorista, y termina con una acusación por terrorismo, aquí el tema está presente en toda la novela, Sendero Luminoso, el MRTA el terrorismo yihadista, el 23 M y las FARC...Sabes que estás en el ojo del huracán, en cuanto a la más rabiosa actualidad...¿es Dinorah un lobo solitario - ya sabes, lo que ha pasado en Londres y París?
  8. JEB: Como decía antes, el tema de la violencia política y el terrorismo es una de mis constantes preocupaciones narrativas, pero más aún me fascinaba, como le fascina a Cremades, uno de los personajes de la historia, el fanatismo que albergan ciertas personas para quienes la interpretación del mundo requiere de un argumento ideológico dogmático, entrópico y por tanto potencialmente peligroso. Creo además que cada vez estamos más amenazados por ello. Pero insisto en que en realidad, y pese a todo lo dicho Un asunto…es fundamentalmente una simple novela de amor, de cómo el amor nos vuelve (o nos puede volver) vulnerables, obsesivos, desesperados.

  9. El Perú de los ochenta, una generación marcada por el terrorismo...¿Cómo se vive en el terrorismo? ¿has tenido alguna mala experiencia al respecto?
  10. JDE: Indudablemente es una situación de vida que cambia tus expectativas, que cuando no te toca de manera directa siempre está presente, como una violencia de baja intensidad… como vivía la sociedad española cuando los atentados de ETA, para que te hagas una idea. Pero mucho peor, si cabe decir algo así, porque en el Perú representó una década sembrada por 70.000 muertos. Era una verdadera guerra interna. Y como periodista me tocó vivir más de una experiencia desagradable, sí, pero creo que a todos nos ocurrió en un momento u otro.

  11. Haces mucho hincapié en el físico de Dinorah, aludiendo a sus ojos constantemente, y también a los estereotipos erróneos que hay sobre todo en Europa, ¿es un toque a la ignorancia generalizada en Europa?
  12. JEB: Sí, creo que uno de los graves problemas de nuestras sociedades es la rapidez y frivolidad de los juicios de valor con los que categorizamos a grupos humanos, por su físico o por sus intereses o por su religión o cultura. Y eso es lo peor que puede ocurrir en Europa, precisamente el bastión de lo que consideramos la cultura de la libertad y la democracia. Y es una responsabilidad que nos atañe a todos.

  13. Todos los personajes parecen existir de verdad, ¿Dinorah también? ¿Y Perales?
  14. JEB: La mayoría de los personajes tiene los nombres y apellidos de mis amigos y conocidos pues la novela es una suerte de homenaje a la amistad y parte de la autoficción obligaba a que aparecieran. Pero ni Albert Cremades, ni Dinorah ni Perales existen. Digamos que hay algunos personajes que son plenamente inventados. Sobre todo los que me caen mal.

  15. Un periplo que comienza en Venecia y termina en Cuzco ("el Cusco", como tú lo llamas en el libro), pasando por Estambul, Damasco, Ginebra, Nueva York, Barcelona, Madrid, Santa Cruz de Tenerife y Lima - no sé si me he dejado alguna..¿qué tienen en común estas ciudades? Supongo que lo que sí tienen es una funcionalidad más que estratégica dentro de la novela...
  16. JEB: Hay, básicamente una cuestión de funcionalidad. Cada ciudad es un capítulo y cada capítulo es un periplo muy marcado que nos conduce a los siguientes. Pero además de ello son ciudades por las que siento especial cariño o con las que tengo una relación muy intensa. Y es que en principio Un asunto… iba a ser un libro de viajes que poco a poco se convirtió en la historia que el lector tiene en sus manos.

  17. Hay quien ha llamado a tu historia "un juego de espejos superpuestos", muy apropiadamente...y creo que también que ésta estrategia de contar la historia de muchas formas añade mucha intriga a la trama, las cosas se ponen mas y más difíciles pero tú continuas buscando y buscando...¿qué es lo que te hace seguir a Dinorah por todo el mundo exactamente?
  18. JEB: Lo que hace que el personaje (no yo, eh?) siga a Dinorah es simplemente el amor o aquello que lastra un amor que resultó desde el principio trunco, que nunca terminó de consolidarse. Y así, con la excusa de que Cremades aparece en su vida como una constante, Jorge Benavides se obsesiona con la idea de que aquella relación con Dinorah podría haber funcionado, y que como nunca se dio aquella oportunidad, quizá ahora es el momento de buscarla. Aunque sólo sea para darla por completamente finalizada y poder lanzarse a esas historias de amor con alguna de las otras dos mujeres de la novela –Isa y Marta—a quienes no puede corresponder el amor que le brindan porque aún no ha dado por finalizada su relación con Dinorah.

  19. En La paz de los vencidos te sirves del formato diario, es organizadísimo - por lo menos cronológicamente hablando- pero en Un asunto sentimental el tiempo no cuenta, cuentan las "versiones" de una misma historia que se van sucediendo, y que cambian según el narrador y la ciudad en que se facilitan...¿qué estructura tiene tu novela realmente? parece una matrioska.
  20. JEB: En realidad es una estructura muy simple: cada ciudad es un episodio que nos lleva al siguiente para encontrar nuevas pistas. Temporalmente está claramente definido aunque no es del todo lineal (no sé hacer novelas lineales, esa es la verdad). Lo que dices al respecto de que el tiempo no cuenta sino cuentan “las versiones” es exacto: cada capítulo se contamina de “inexactitudes” que van dándole, paradójicamente, entidad argumental.

  21. Haces referencia a tu trabajo sobre el "Chino Velasco" ¿has acabado la novela? ¿cuándo la tendremos?
  22. JEB: La novela del “chino Velasco” es una novela que, efectivamente, escribí y que fue publicada por Alfaguara en 2007. Para seguir con la línea argumental de la autoficción me pareció lógico meterla en la novela y hacer que el Jorge Benavides de la novela estuviera en ese entonces escribiéndola.

  23. De nuevo, la pobreza y desigualdad social en el Perú - donde la diferencia entre ricos y pobres "se corta con cuchillo" - aquí resumida como la enorme masa Andina - descrita en El año que rompí contigo, y La paz de los vencidos, como el proceso de "cholificación" de Lima, ¿qué sientes cuando vuelves y te enfrentas con el problema de nuevo? Imagino que ahora reaccionas de forma distinta a tu familia, por ejemplo, que están acostumbrados. ¿se desacostumbra uno a no sentir la miseria ajena tan próxima?
  24. JEB: Uno nunca se acostumbra a las desigualdades ni a la injusticia, creo yo. O al menos no es mi caso pues el tema siempre sale a flote en mi literatura. Pero también es cierto que en el Perú se están dando en los últimos años grandes avances en ese sentido, en crear una sociedad más justa, más integrada y cívica. Ahora bien, también es cierto que, inevitablemente, mi mirada es más “europea” pues no en vano vivo aquí hace más de 23 años. Y a veces me chocan usos y costumbres que antes me parecían más naturales.

  25. El rencor y resentimiento están presentes en toda la novela, y los defines como el fruto del abandono social y privaciones de todo tipo, unidos a "una magra formación educativa"...te preocupa mucho ¿dónde se encuentra la responsabilidad de todo esto y cuál es la solución?
  26. JEB: Difícil responder en unas líneas a un problema tan complejo y lleno de sombras. Pero, so riesgo de generalizar temerariamente, creo que la solución pasa por reafirmar un sistema democrático verdaderamente participativo e inclusivo, que ponga énfasis en la educación y sobre todo en el respeto de valores cívicos que son el cimiento de cualquier sociedad.

  27. Tienes una relación de amor-odio con Lima, Perú, y todo lo que les rodea, y parece que definitivamente los has dejado atrás...¿me equivoco?
  28. JEB: Sí, creo que uno sostiene con las ciudades –con ciertas ciudades—relaciones muy parecidas a las que sostiene con las personas. Y por eso esta novela trata de las ciudades con las que yo mantengo una relación particular, ciudades que conozco bastante bien o que me han marcado por algún motivo especial y no turístico. Y con Lima estoy en trámite de divorcio amistoso, es decir, ya no hay pasión, pero nos queremos o, al menos, yo la quiero como a una vieja amiga. De manera que cada uno por su lado. Y tan contentos.

  29. Dedicas mucho tiempo a Los Talleres de Narrativa, ¿cuándo y cómo nacen? ¿en qué consisten y a qué perfil van dirigidos? ¿Qué te suelen preguntar más frecuente y sorprendentemente?
  30. JEB: Llevo organizando y dictando talleres desde hace más de 25 años. Empecé en Lima y he tenido algunos más o menos fijos como el de Tenerife (donde viví once años) pero también los he llevado a universidades norteamericanas y europeas, a centros culturales de infinidad de lugares. Son espacios donde se aprende el oficio, por decirlo así, a través de ejercicios, dinámicas y lecturas. Y no existe un perfil definido de los participantes pues estos pueden de ser de cualquier edad adulta. Y no se requiere formación académica previa. Están planteados simplemente para todo aquel que quiera aprender los rudimentos de este oficio. Lo habitual en ellos suele ser la errónea idea de que este es, precisamente, un oficio. Y que escribir requiere de pasión y perseverancia. La gente muchas veces suele creer que a escribir sólo se puede dedicar alguien que tiene un talento innato. Y no es así.