Todo cometemos errores, todos tenemos un mal día, pero este buen dicho o casi proverbio "De errores solamente se aprende" demuestra lo cinica que se ha vuelto nuestra sociedad en tener siempre una palabra de consuelo en calquier situación, en lugar de aceptar lo inevitable. A un niño que suspende un examen no le sirve que alguien le diga: "No pasa nada, de esto aprendes". Si el niño es vago quizás sí, pero realmente si no entiende la materia poco le sirve el consejo. Lo de "si no fracasas no aprendes", es una frase ya tan usada en las conversaciones sobre startups etc. que hasta empieza a molestar, porque es profundamente falso. Los errores no molan, tampoco el fracaso. Es mucho mejor evitarlos a la primera. Es casi estúpido decir que "si no hubiera experimentado este fracaso, no hubiera aprendido tanto".

Hay gente que casi no comete errores

Es bueno aprender de los errores, pero mejor de los ajenos que de los tuyos. Obviamente una vez hecho hay que aprender de las acciones equivocadas y no cometer los mismos errores otra vez. Aunque pensar que es bueno cometer errores es casi idiota. Es tan idiota como muchos lemas de marketing que vemos día a día viendo la tele, andando por la ciudad o escuchando la radio. La pregunta clave es, ¿por qué hay gente que casi no comete errores? ¿Cómo lo hacen? ¿Qué hacen diferente? Obviamente nadie es perfecto, pero hay personas que casi son perfectas. Todos cometemos errores, pero algunos lo hacemos más que otros. ¿Por qué algunos no aprendemos a la primera y otros si?

Obviamente tiene que ver con una capacidad de autorreflexiónnecesaria para reconocer el error, para procesar el error y luego para saber cómo evitarlo en el futuro. Es cierto que grandes genios como Steve Jobs han cometido grandes errores, pero él mismo reconoce que siempre sufría mucho por sus errores. Y era ese dolor el que le ha ayudado a no ir otra vez por el mismo camino, mientras aquellos que no sienten mucho, que no quieren sentir, que no dejan hablar a su corazón como Jobs, nunca aprenden nada, porque no sienten ese dolor. Les da igual fracasar.

Steve Jobs ha llegado a donde él quería, ha creado la marca más valiosa del mundo, pero en el camino ha tenido grandes bajones y después le sobrevino la muerte. Es verdad lo que circula en Facebook cuando reconocía en su cama: "Todo este éxito no sirve para nada frente a la muerte y haría cosas diferentes si tuviera otra vez la posibilidad". Hasta el final, Jobs fue capaz de reconocer sus errores.

Si no actúas, no puedes fracasar - ¡actúa!

No hay que tener miedo de fracasar, pero hay que hacer todo lo posible por no hacerlo. Organizándote bien, teniendo disciplina, siendo modesto y siendo cauteloso en cierto modo uno ya puede evitar muchos errores. Los planes y las estrategias son importantes, hay que tener una visión. Es rotundamente falso que los fracasos nos hacen más inteligentes. Hay gente que fracasa toda su vida y otros casi nunca. Hay que mirar a estos últimos cómo lo hacen, pero también hay que mirar si realmente son felices no cometiendo errores. Pues quizás los errores no sean tan graves, tal vez sean molestos, y hay una diferencia entre los errores profesionales y los privados. Como dice Jobs en el vídeo, al final nos quedan las risas, el calor, el abrazo y los bonitos recuerdos con las personas que amamos.



Entonces, para no cometer el error más grande de tu vida, piensa a dónde quieres llegar, qué es importante para ti, cuáles son tus metas, qué te hace feliz. Y quizás no sea cierto que de errores se aprenda, pero es cierto que el éxito profesional no te hace feliz y quizás un fracaso profesional no sea tan importante como uno personal.

No todos los fracasos tienen el mismo impacto

Y claramente fracaso no es igual a fracaso. Alguien que no consigue cosas, porque tiene cierta ética, moral y también un sentido de libertad diferente, que no le gusta hacer la pelota, ser mandado o ser una oveja, quizás sea más féliz con menos éxito profesional, menos dinero y menos lujos. La libertad es un bien que no valoramos lo suficiente viviendo en sistemas democráticos. Pero la libertad personal, el hecho de ser independiente de la opinión de otros y saber controlar nuestras emociones y pensamientos en cierta manera nos ayuda a evitar el error más grande que podemos cometer: "Vendernos a otros". Y esto Steve Jobs lo supo mejor que nadie,que frente a su muerte mostró gran genorosidad y humildad después de haber sido muy arrogante. El creador de Apple aprendió la lección, pero ya era tarde.