Motivation, successLos numerosos estudiantes Erasmus que eligen España como destino de intercambio coinciden en afirmar que irse al extranjero para cursar parte de su carrera es una experiencia que recomiendan vivamente a todo el mundo. España ofrece ademas cinco 5 cosas muy importantes:

Erasmus fomenta algo que falta en España: móvilidad

El Erasmus un programa que apoya y facilita la movilidad académica de estudiantes y profesores universitarios entre 33 países, los Veintisiete que conforma la UE y Croacia, Islandia, Liechtenstein, Noruega, Suiza y Turquía. Desde 1987, año de su creación, hasta ahora han participado en el proyecto casi tres millones de personas. En 2004 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional por ser uno de los programas de intercambio cultural más importantes de la historia de la humanidad. 

España recibe y exporta muchos estudiantes Erasmus

España es el país que más estudiantes Erasmus exporta a Europa, y también es el que recibe más becados, por delante de Francia, Reino Unido, Alemania e Italia. Para muchos universitarios europeos el programa Erasmus les ofrece la ocasión de vivir por primera vez en un país extranjero y es más una experiencia vital que académica. Más allá del aprendizaje, la beca de intercambio es un fenómeno social que fomenta el entendimiento entre culturas y asienta los cimientos de la identidad europea más que ningún otro proyecto. Esta es la historia de Anna-Katharina Blass que cuenta su experiencia como estudiante Erasmus en la Universidad Complutense de Madrid.

Anna-Katharina Blass sobre Erasmus en España

“Ha sido una experiencia inolvidable que te cambia la vida. He ganado amigos, he aprendido de mis errores y he conseguido un mejor enfoque, en tres distintas maneras: una visión de otro sistema de educación, una aproximación a la vida de los estudiantes españoles y nuevas experiencias en un país extranjero”. Según Anna-Katharina, la calidad de la enseñanza oscilaba entre la indiferencia y la arbitrariedad. Cuando un profesor demandaba el resumen informal de su libro, otro exigía un trabajo de 90 páginas escritas, otro un examen escrito y un examen oral a los estudiantes Erasmus para lograr los créditos ECTS necesarios para convalidar su estancia.

“En las clases, los estudiantes llenaban sus cuadernos con las notas sacadas de las nociones de los profesores, sin elaborar el contenido ni hacer preguntas o comentarios de evaluación. Las clases se hubieran podido haber enriquecido con aportes del mundo cultural o político. Así no fue, y me desanimé bastante, pasé de la curiosidad al aburrimiento”. Aún así fue uno de los mejores años de mi vida porque aprendí mucho, a hacer amigos, a arreglármelas yo sola, a compartir piso, a tener mayor mayor amplitud de miras y a ser más tolerante...”, añade.

"Madrid es una ciudad vibrante que nunca duerme. Ya sea por la mañana para tomarse chocolate con churros, al mediodía un café con leche, tapas por la tarde o copas por la noche. Siempre he estado rodeada de una multitud ruidosa y llena de vitalidad. En Alemania, sin embargo, cunde el silencio y el ambiente es más sobrio”.

"Zapatero y Rajoy, Semprún y Zafón, Don Quijote y Pascual Duarte, El País y El Mundo, Franco y Transición, ser y estar, Puerta del Sol y Gran Vía. España tiene muchas caras que es todo vale la pena descubrir. “No todo lo que hay que saber está en los libros, y es que en ese intercambio cultural y multilingüe también ha tenido cabida los viajes y la diversión, como mis visitas a Bilbao, Barcelona, Salamanca y Toledo”, asegura Anna-Katharina.

de Silvia Mingarelli