de Jan Goller

A pesar de que el desempleo ha disminuido en muchos países durante los últimos años, sigue existiendo otro problema.  Las malas condiciones de trabajo. “Tener empleo no siempre garantiza condiciones de vida dignas”, explica Damian Grimshaw, Director del Departamento de Investigaciones de la OIT.



Hoy en día, un total de 700 millones de personas tienen que vivir en situación de pobreza extrema o moderada - y eso teniendo trabajo.

Empleo de mala calidad como problema principal

En 2018, la mayoría de las 3300 millones de personas empleadas en el mundo no gozaba de un nivel suficiente de seguridad económica, bienestar material e igualdad de oportunidades. Por eso mucha gente se ve obligada a aceptar condiciones de trabajo deficientes, según el informe. También alude a la persistencia de diversos déficits de trabajo decente. Al mismo tiempo advierte de que, al ritmo actual, la consecución del objetivo de trabajo decente entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 8) es inalcanzable para muchos países.

El ODS 8 no solo se refiere al empleo pleno, sino a la calidad del mismo.  La igualdad y el trabajo decente son dos de los pilares del desarrollo sostenible, añade Deborah Greenfield, Directora General Adjunta de Políticas de la OIT.

La organización opina que los responsables de la política deben afrontar esta cuestión, pues de lo contrario se corre el riesgo de que algunos de los nuevos modelos empresariales socaven los logros conseguidos en el mercado laboral. Sobre todo se trata de los propiciados por nuevas tecnologías, como los relativos a formalidad laboral y seguridad en el empleo, protección social y normas del trabajo.

Todavía existente: la brecha entre mujeres y hombres

Un aspecto llamativo del informe es la falta de progreso en cuanto a la brecha entre mujeres y hombres en la participación laboral. La tasa de participación laboral femenina fue de solo el 48 por ciento en 2018, muy inferior al 75 por ciento de la tasa masculina. Además, las mujeres también predominan en la fuerza de trabajo potencial y subutilizada.



La persistencia del empleo informal es otro problema. En esta categoría, hay nada menos que 2 mil millones de trabajadores – el 61 por ciento de la población activa mundial. Otro aspecto preocupante es que más de una de cada cinco personas jóvenes (menores de 25 años) no trabaja, ni estudia, ni recibe formación. Lo que significa que sus perspectivas de trabajo se ven comprometidas.
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Pero también existen cosas positivas que mencionar.  En los últimos 30 años, se ha producido una gran reducción de la pobreza laboral, en especial en los países de ingreso medio. El número de personas que estudian o reciben formación también ha aumentado.  En el caso de que la economía mundial lograra evitar una desaceleración importante, se prevé que el desempleo siga disminuyendo en muchos países.

Principales conclusiones por región

África

  • Solo el 4,5% de la población en edad de trabajar está desempleada y el 60% está empleada. Sin embargo esto no indica un mercado de trabajo eficiente, sino que muchos trabajadores se han visto forzados a aceptar un trabajo de mala calidad, carente de seguridad, de una remuneración digna y de protección social.
  • Se prevé que la población activa crecerá en más de 14 millones de personas al año. Las tasas de crecimiento económico hasta 2020 serían demasiado bajas para crear suficientes puestos de trabajo de calidad para esta fuerza laboral en rápido crecimiento.

Europa y Asia Central

  • En Europa Septentrional, Meridional y Occidental, el desempleo registra su nivel más bajo en un decenio y se prevé que siga descendiendo hasta 2020.
  • En Europa Oriental, tanto en 2019 como en 2020, el número de personas en el empleo se contraería un 0,7%; sin embargo, como al mismo tiempo la población activa se reducirá, también lo hará la tasa de desempleo.
  • En algunos países, el desempleo de larga duración llega a ser de no menos del 40%.
  • La informalidad sigue siendo generalizada; en Asia Central y Occidental es del 43%.
  • La pobreza laboral, la mala calidad del trabajo y las persistentes desigualdades en el mercado de trabajo siguen siendo preocupantes.

América del Norte

  • Las previsiones indican que en 2019 el desempleo alcanzará su nivel más bajo, el 4,1%.
  • Para 2020 se prevé que el crecimiento del empleo y la actividad económica comiencen a descender.
  • Quienes tienen un nivel de educación elemental tienen el doble de probabilidades de estar desempleados que quienes tienen estudios avanzados.
  • Esta subregión lleva la delantera en cuanto a plataformas laborales digitales. Controlar de cerca ese tipo de trabajo es un problema de creciente preocupación para los responsables de formular las políticas.

América Latina y el Caribe

  • Pese al repunte del crecimiento económico, se prevé que el empleo aumente solo el 1,4% al año en 2019 y 2020.
  • El descenso relativamente lento de las cifras de desempleo regional se debe a las diferentes situaciones del mercado laboral de cada país.
  • La informalidad y la mala calidad del trabajo siguen siendo generalizadas en todo tipo de empleo.

Estados Árabes

  • Se prevé que el desempleo en la región se mantenga en el 7,3% hasta 2020, y que el desempleo en los países que no pertenecen al Consejo de Cooperación del Golfo (GCC) duplique al de los miembros del GCC.
  • Los trabajadores migrantes representan el 41 por ciento del empleo total en la región, y en los países del GCC, en promedio, más de la mitad de los trabajadores son migrantes.
  • La tasa de desempleo femenino, del 15,6 por ciento, triplica a la de los hombres. Los jóvenes también se ven especialmente perjudicados, siendo la tasa de desempleo juvenil cuatro veces más elevada que la de los adultos.

Asia y el Pacífico

  • El crecimiento económico continúa, aunque a un ritmo inferior que en años precedentes. Se prevé que la tasa de desempleo regional se mantenga en alrededor del 3,6% hasta 2020, un nivel inferior al promedio mundial.
  • La transformación estructural ha provocado la salida de los trabajadores de la agricultura, pero ello no ha redundado en una mejora significativa de la calidad del empleo; a un amplio porcentaje de los trabajadores les falta seguridad en el empleo, no disponen de un contrato formal ni de estabilidad en los ingresos.
  • Pese a que en algunos países ha habido una apreciable extensión de la protección social, en aquellos de índice de pobreza más elevado el nivel de protección sigue siendo sumamente bajo.