Los datos de la cuarta oleada de la EPA y cierre de 2018 confirman el fin del período de creación neta de empleo, a pesar de que el conjunto del año “en cifras, sin mayor análisis, ha sido positivo, ya que se han creado 566.200 empleos y el paro ha descendido en 462.400 personas”, resume Laura Estévez, Secretaria de Comunicación y Estudios Sindicales de USO. Se observa con preocupación cómo el mercado laboral vuelve a castigar a los jóvenes, con una bajada de 76.700 ocupados entre los menores de 25 años.





Menos paro, pero también menos calidad de empleo

El cuarto trimestre ofrece unas cifras mucho más modestas que el conjunto de 2018, con un aumento de ocupados de 36.600 personas, pero una bajada de la tasa de actividad en un 0,12%; y un descenso del paro ya solo de 21.700 personas. Pero, además, se extraen otros datos llamativos, como que el sector público es el que ha tirado del empleo en esos tres meses, con más de 40.000 empleos funcionarios y, sin embargo, una bajada de 7.000 en el sector privado, termómetro de la salud de la economía.

La muy baja fecundidad española –apenas 1,3 hijos por mujer - no solo es una consecuencia  de la participación laboral femenina o de los cambios en las estructuras y relaciones familiares, sino que está directamente ligada a la creciente precarización laboral de los jóvenes (y no tan jóvenes), el escaso apoyo público a las responsabilidades de crianza de los menores de tres años, las dificultades para conciliar vida laboral, personal y familiar a lo largo del curso de vida y la persistente desigualdad de género en el trabajo de cuidados.
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Menos estabilidad, menos niños

El desafío de la natalidad entronca con el del empleo porque más de la mitad de las nuevas contrataciones tuvieron una duración entre 1 y 15 días y sólo el 7% superaron el año, según se describe en el informe. “Asistimos a cambios profundos y probablemente permanentes en el mundo del empleo que están impactando de lleno en los grandes contratos que sostienen y dan coherencia a nuestra sociedad”, argumenta Agustín Blanco, director de la Cátedra José María Martín Patino de la Cultura del Encuentro de la Universidad Pontificia Comillas: “Tenemos que ser conscientes de que un empleo low cost nos puede conducir a una sociedad y a una política low cost”.

El fin de la época de expansión en la creación del empleo, cuando aún se contabilizan más de 3.300.000 parados, se nota también "en la mala calidad de los puestos que se han creado. El empleo a tiempo completo ha descendido en el último tramo del año en 144.000 personas, mientras aumentó la contratación a tiempo parcial en 181.000 trabajadores. Así, los records de afiliación no lo son tal. Podemos estar rozando los 20 millones de cotizantes, pero lo son por horas, contando con uno o varios contratos, pero no con un puesto de trabajo que permita llevar una vida digna”, denuncia Laura Estévez de USO.