PortugalSi bien la aparición de la COVID-19 ha supuesto un duro revés para numerosos sectores, uno de los más perjudicados  por la crisis sanitaria ha sido el del turismo y la restauración. Una crisis que todavía está lejos de terminar y que se vincula a la crisis todavía más grave del clima. El comparador Acierto.com ha analizado el antes y el ahora de esta pata tan importante de nuestro empleo.

Y estas son sus conclusiones y estimaciones. Así, durante las últimas décadas, los desplazamientos turísticos habían pasado de los 25 millones a los 1.300; y se calcula que el sector representaba hasta el 10% del PIB mundial. Una cifra que crecía exponencialmente pero cuya situación ha cambiado. Las estimaciones iniciales apuntan a una pérdida de más de 100 millones de empleos. El PIB mundial incluso podría reducirse entre un 1,5% y el 2,8% como consecuencia.

España, entre los grandes afectados

Entre los países más afectados se encuentra España, donde el sector representa el 12% del PIB nacional y supone el 13% de los empleos. En concreto la caída ha sido del 75%. Se trataría del destino más afectado de la Unión Europea. Las previsiones, asimismo, no son buenas: se estima que el sector tendrá unas pérdidas superiores a 80.000 millones de euros respecto del 2019.



Y es que el turismo español no ha compensado la fuerte caída de visitantes extranjeros. Algo que no nos extraña si tenemos en cuenta que más de la mitad de los españoles no ha viajado este verano. La excepción son algunos alojamientos rurales, que resisten o que incluso han despegado con fuerza en algunas zonas. Los rebrotes en algunas comunidades autónomas y las restricciones impuestas en algunos países no han ayudado. Pero el turismo no ha sido el único perjudicado, sino también otro sector estrechamente relacionado con él: la hostelería. Sobre todo si tenemos en cuenta que España es el país del mundo con mayor densidad de bares por ciudadano –tocamos a 1 por cada 175 habitantes–. Tal es así que se estima que hasta 65.000 establecimientos cierren este año.

Un cambio de modelo turístico

Dicho lo cual, el sector se verá obligado a reinventarse para subsistir. De hecho y tal y como apunta Acierto.com, es probable que se apueste por un turismo que no se base en “cuantos más turistas mejor” (que no sea masivo), sino en ofrecer servicios de calidad a precios competitivos. La inversión en sostenibilidad como propuesta de valor también será clave. La actitud del consumidor también cambiará, pues se mostrará más reservado y tenderá a comparar más. Hacerlo, de hecho, permite ahorrar hasta un 50% en determinados productos. Un ahorro todavía más importante si tenemos en cuenta que acabamos de entrar en recesión. En cualquier caso, la salud deberá seguir siendo una prioridad.