Pérdida de valores – Cómo mantener su trabajo en la crisisEl catedrático de economía, Donato Fernández, nos da seis pistas como triunfar como Economista:

Donato Economista

  • Un economista hoy en día no tiene las mismas oportunidades profesionales que hace unos años. ¿Vale la pena todavía estudiarla?
  • La carrera de Economía, si se compara con otras como por ejemplo, las de Derecho, Filosofía o Medicina, que cuentan con siglos de historia, es todavía muy joven. En España se inició en la Universidad Central de Madrid (hoy Complutense) a mediados de los años cuarenta. Pero desde entonces el número de Facultades de Ciencias Económicas y Empresariales ha crecido como hongos, en paralelo al de universidades creadas, que ya se sitúa en unas 85 (entre ellas unas 53 públicas y 32 privadas). Un número, a todas luces, excesivo que redunda en su calidad que, en general y con excepciones según los rankings disponibles, pueden calificarse de media solo de regulares; y en el caso de las privadas y con muy pocas excepciones, de malas.

    Por lo que respecta a las oportunidades de empleo que ofrece la carrera, hoy son mucho mayores que en el pasado porque la economía española se ha modernizado y diversificado convenientemente situándose entre las 12 primeras del mundo; lo que ocurre es que el número de titulados en Economía es mucho mayor que en el pasado: de los pocos centeneras de los años sesenta del siglo anterior, se ha pasado a unos 11.000 por año en el presente.

  • Llegados a este punto una cuestión importante que conviene clarificar es ¿qué se entiende por economista?
  • La respuesta no está clara: actualmente la denominación de economista se reserva para los que estudian economía general y no para los que estudian empresariales: es decir, se distingue claramente entre titulados en Economía y en Administración y Dirección de Empresas (ADE) a lo que, para mayor confusión, hay que añadir las dobles titulaciones como, por ejemplo en Derecho y ADE, que tan populares se han hecho en los últimos años. Los titulados en ADE y mucho menos las dobles titulaciones, propiamente no se identifican como economistas.

    Por lo que respecta a las oportunidades de empleo y particularmente entre los que han cursado ADE, que son la mayoría (en torno al 80%), continúan encontrando trabajo a pesar de la crisis. De hecho, es una de las titulaciones que cuenta con una demandada sostenida en el mercado de trabajo.

  • ¿Qué recomienda para esta carrera universitaria?

Como docente durante muchos años en Economía Aplicada (impartiendo Economía Española y de la Unión Europea) en la Universidad Autónoma de Madrid y con cierta experiencia en otras universidades extranjeras, mis recomendaciones sobre esta cuestión serían numerosas aunque, por razones de espacio, las resumiré en las siguientes:

  1. La primera de ellas va dirigida a la separación, en el Grado, entre las dos grandes ramas de la carrera: la de General (Ciencias Económicas) y de Empresas (Ciencias Empresariales), lo que me parece un grave error. Creo que el Grado debería ser común para ambas y, además, debería estar muy enfocado a saberes fundamentales de economía: Teoría Económica (Micro y Macro), técnicas cuantitativas (Matemáticas, Estadística y Econometría), Historia Económica (Universal, y en nuestro caso, de la Unión Europea y de España), Historia del Pensamiento Económico e Instrumentos del Análisis Económico (Contabilidad Nacional y de Empresa, Tablas Input-Output, Tipos de Cambio, etc.).
  2. La separación y especialización entre dichas ramas (la General y de Empresa), bajo mi punto de vista, debería establecerse en el segundo ciclo: el de Máster. Una vez consolidada esa caja de herramientas común que proporcionaría el Grado, es cuando el alumno habría adquirido los conocimientos necesarios para elegir la especialización que se desee.

    Naturalmente mi punto de vista no es generalmente compartido. Hoy existe obsesión por la especialización desde el inicio de los estudios universitarios: por orientarlos a la demanda del mercado de trabajo. Me parece un error ya que una buena preparación de base permite, en muy poco tiempo, una especialización en cualquier área de trabajo y también es mucho más flexible para el cambio del mismo, tan habitual en estos tiempos.

  3. Mi segunda recomendación se refiere al excesivo número de materias (asignaturas) que contiene el Grado, muchas de las cuales no aportan conocimientos significativos a los alumnos. Ello obliga a que los créditos (Créditos ECTS) asignados a cada materia sean escasos (3 o 6 por semestre en la mayoría de ellas). Esto obliga al alumno a estar sometido continuamente a pruebas de evaluación (por lo general, exámenes) lo que le impide consolidar los conocimientos adquiridos; y si, además, dichas pruebas son de tipo test, como es cada vez más frecuente, la evaluación –con independencia de que sea continua- pierde calidad. Por consiguiente, considero que, respetando el número de créditos que contempla el Grado, debería reducirse el número de asignaturas cursadas y, paralelamente, incrementar los créditos atribuidos a las mismas.
  4. La tercera recomendación se refiere a los profesores. Un buen número de ellos inicia su carrera docente con un conocimiento metodológico muy deficiente de la materia que enseña, con lo cual es difícil, al menos al principio, que pueda transmitir conocimientos útiles a los alumnos; y esto les desmotiva. El profesor debe tener un conocimiento amplio de lo que enseña y de cómo hacerlo, lo cual requiere que compagine, en proporciones adecuadas, la docencia con la investigación: el profesor que solo reproduce lo que otros han escrito se convierte en un papagayo.
  5. Success, people, creativityPara conseguir este objetivo, es necesario que al profesor se le reconozca, por el organismo que corresponda, su promoción profesional (y consiguiente remuneración), valorando el conjunto del currículo, tanto docente como investigador.

    Actualmente se puede acceder al puesto de profesor sin necesidad de comparecer ante ningún tribunal evaluador (con solo presentar el currículo); y cuando ya se ha obtenido dicho puesto, la acreditación sigue el mismo procedimiento y tanto para ésta como sobre todo para la obtención de sexenios, solo se tiene en cuenta la vertiente investigadora y su difusión en cierto tipo de publicaciones (donde generalmente se publican artículos en colaboración): por ejemplo, los libros de texto y otros materiales docentes no suelen computar favorablemente para obtener sexenios de investigación.

  6. Mi cuarta y última recomendación es la reivindicar para los estudios de economía la vertiente social, que es su esencia y que en buena medida han perdido. Actualmente tales estudios se han tecnificado en grado sumo y han relegado a un segundo plano su vocación de servicio a la sociedad. La mayor preocupación de estos técnicos es la obtención de beneficios –privados- a corto plazo y para ello sacrifican y justifican lo que haga falta. Los profesores y las publicaciones sobre economía no conciencian a los estudiantes –futuros profesionales- de forma adecuada en que los recursos –naturales y económicos- son escasos y susceptibles de deterioro y de agotamiento; que este mundo es finito y que debemos cuidarlo; que en la producción, distribución y consumo debe primar el interés general sobre el privado; y que las crecientes desigualdades en renta y riqueza, conducen al conflicto y la marginación social.
  • ¿Cree que es importante hacer un Máster en una Business School?
  • Un máster siempre conviene hacerlo porque los estudios de Grado son claramente insuficientes para las actuales exigencias del mundo profesional. Pero hay que distinguir entre tipos de Máster, una jungla que, a pesar de su mayor clarificación legal desde 2005 en que fueron regulados los estudios oficiales de postgrado en España, para ajustarlos al Espacio Europeo de Educación Superior y de Investigación, aun mantiene muchas zonas de sombra.

    Bajo este término se ha dado cobijo a estudios que van desde unos pocos meses hasta los que tienen dos años de duración; y los que se cursan de forma presencial y con seguimiento estricto, a los que tan solo se imparten on line y sin ningún control sobre su calidad. Por lo tanto hay que precisar este término que aún encubre mucha confusión.

    Así que Máster hay muchos y de todo tipo. Básicamente debe distinguirse entre oficiales (de 60 o 120 créditos ECTS, uno o dos cursos académicos, respectivamente) y títulos propios (no oficiales) que, con independencia de su calidad, lo que prima es el negocio porque suelen ser muy caros (y que conste que algunas escuelas privadas de negocios españolas son muy reconocidas).

    En una Business School generalmente se cursan estudios especializados, por lo común relacionados con el campo empresaria. El más popular y conocido de todos ellos es el MBA (Master in Business Administration), aunque la gama de especialidades ya se ha ampliado mucho. A la hora de elegir un Máster creo que lo más recomendable es que sea oficial y que tenga un reconocido prestigio, ya se imparta en una universidad pública o en alguna escuela de negocios suficientemente acreditada de una universidad privada. Y de ser posible, que se curse en otro país.

  • ¿Qué importancia tienen los idiomas para un economista?
  • Sin pretender ser nada original, es obvio que los idiomas son importantes en todas las profesiones universitarias. En el pasado, elegir uno u otro dependía mucho de la carrera que se cursase: por ejemplo, el alemán o el griego eran básicos para Filosofía o el francés para la Diplomacia. El idioma de la Economía es el inglés, porque en dicho idioma se publicaron los primeros trabajos en la materia cuando Inglaterra era el centro de los negocios internacionales; hoy su importancia se ha acrecentado por el liderazgo en todos los terrenos de Estados Unidos.

    El inglés se ha convertido en el idioma común de los negocios en todo el mundo y en el que se genera la mayor parte de la producción científica y de divulgación. El inglés ya no solo es importante para la Economía sino para cualquier campo del saber y por supuesto para el ejercicio de todas las profesiones.

  • Los sueldos en España han llegado a un nivel lamentable en muchos sectores. ¿Cuánto puede ganar un economista hoy en día?
  • Efectivamente uno de los efectos más negativos de la actual crisis económica es que los sueldos se han reducido y el trabajo se ha precarizado; por cierto, con el asesoramiento de muchos economistas, la mayoría de salidos de prestigiosas escuelas de negocios estadounidenses o de españolas que siguen su ideología: la del Consenso de Washington. Con la crisis económica la masa salarial española, en términos corrientes, se ha reducido en un 12,2% entre 2008 y 2013; pero, sobre todo, se ha hecho mucho más desigual: los pobres son mucho más y más pobres y los ricos son mucho más ricos.

    Las diferencias en la escala salarial española han alcanzado cotas escandalosas: el salario medio de la alta dirección de las empresas del IBEX superaba, ya en 2012, en más de 105 veces el salario mínimo interprofesional (SMI). Y tales diferencias también se dan entre los economistas, aunque no puedo precisar en qué grado. En cualquier caso, no están entre los profesionales peor pagados.

  • ¿Qué importancia tiene el networking durante los estudios?
  • Es una evidencia que las redes sociales son cada día más importantes para relacionarse en el mercado laboral. Pero creo que entre los estudiantes son mucho más populares las redes puramente sociales tales como de twitter y faceboox que las profesionales, como por ejemplo, linkeding que, según mi experiencia como miembro de la misma, comienza a usarse cuando se busca el primer empleo y mucho más como profesional.

  • ¿Qué más consejos tiene para los jóvenes que deciden estudiar "Economía"?

Básicamente que elijan una buena universidad, que no se obsesionen por la especialización desde el inicio de los estudios, que adquieran conocimientos sólidos en Economía y que se acojan al programa Erasmus, una de las experiencias culturales más importantes y económicas que se les ofrece a los estudiantes de la Unión Europea y de los Estados europeos asociados a este programa. Y que no olviden que la economía tiene un objetivo social.

entrevistado por Stefanie Claudia Müller