Comprueba . Nivel de estrés. Preguntas y respuestas. Tiempo y burn outde Ing. Andrés F. Caballero

Explorar espacios abiertos con realidad aumentada, disfrutar a un cantante fallecido con la holografía, ver las series preferidas en Netflix, oír canciones en Spotify en el gimnasio o el parque, jugar League of Legends en los ratos de ocio, pedir la cena al restaurante favorito con Rappi o degustar comida casera en casa de algún extraño mientras se visita un país extranjero con FoodieTrip, son ejemplos de la Economía Naranja , la economía del ocio y las artes en la vida cotidiana.

La economía naranja no tiene que ver con economía colaborativa

Según La Economía Naranja, una oportunidad infinita, publicado por los colombianos Felipe Buitrago Restrepo e Iván Duque Márquez - actual presidente de la República de Colombia – para el Banco Interamericano de Desarrollo en 2013, la Economía Naranja representa al conjunto de actividades que transforma las ideas en bienes y servicios culturales.



Arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño, editorial, investigación y desarrollo, juegos y juguetes, moda, música, publicidad, software, TV y radio, y videojuegos son algunos de los sectores que forman parte de la Economía Naranja, según la definió John Howkins, uno de los investigadores más influyentes en la materia.

La Economía Naranja ha permitido oportunidades de empleo y emprendimiento en el desarrollo de tecnologías de la información, nuevas actividades turísticas, la creación de contenidos para la televisión, el cine, la música y el entretenimiento del mundo, y la promoción del patrimonio cultural local a grandes públicos.

La economía naranja es importante, pero todavía joven

La Economía Naranja registra actualmente un auge importante y está ganando un papel fundamental dentro de la economía mundial, generando nuevo valor agregado, capacidad exportadora, aumento de la productividad, generación del empleo y las inversiones. Geográficamente hablando, Estados Unidos, Gran Bretaña y España son epicentros de clase mundial, mientras que Argentina y Colombia lo son a escala hispanoamericana.



A modo de ejemplo, Políticas Públicas para la Creatividad y la Innovación – Impulsando la Economía Naranja en América Latina y el Caribe, publicación del chileno José Miguel Benavente y el italiano Matteo Grazzi para el Banco Interamericano de Desarrollo en 2017, indica que la economía naranja equivale al 2,2 % del Producto Interno Bruto del conjunto de los países latinoamericanos y emplea el 5,3 % de la población laboralmente activa.

El valor verdadero es díficil de saber

No obstante, cabe agregar que las cifras económicas son conservadoras pues las metodologías actuales de cálculo del valor económico enfrentan dificultades difíciles de conciliar, tales como las diferencias entre los países sobre la definición de la economía y la carencia de herramientas para tasar los ámbitos no comerciales de la economía creativa.

En las próximas semanas vamos a presentar más artículos alrededor de esta nueva tendencia.

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