“Economía colaborativa” es un término de moda y no todos los que dicen estar a favor cumplen el concepto fundamental de esta nueva tendencia: compartir de manera justa un servicio o producto. En principio, el concepto considera que grupos de consumidores se unen para conseguir ciertos servicios o productos más baratos como compartir un coche, la financiación de un proyecto o un viaje.

Algunas empresas con etiqueta social hacen lo contrario

En este contexto, ni la empresa americana Deliveroo y tampoco Uber o Cabify pertenecen a este tipo de economía, porque solamente son una competencia más económica o flexible de servicios ya existentes, como es la entrega de comida a domicilio o el servicio de taxi. Todos funcionan a través de una App, algunos están denunciados desde hace meses por abusar de sus empleados. También la nueva ministra de trabajo denuncia sus abusos.



Sin embargo, tanto los medios de comunicación como estas empresas usan esta etiqueta de “economía colaborativa” para destacar entre sus competidores, porque este término tiene una connotación positiva en la sociedad y los consumidores.

Deliveroo es un mal ejemplo

Deliveroo, por ejemplo, es uno de los casos empresariales más llamativos: ha pasado de ser una empresa que emplea muchos inmigrantes y con una imagen dinámica y moderna a un abusador laboral del estilo más antiguo. Esto molesta también a la nueva ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, que ha arremetido contra ellos: "Es intolerable el abuso que se hace por parte de algunas empresas hacia la figura del autónomo", ha asegurado en el curso Nuevos retos para autónomos y emprendedores dentro de la programación de los Cursos de Verano El Escorial.

El servicio de entrega de comida de restaurantes a casas particulares u hoteles, que se desarrolla sobre todo por bicicleta, tiene ya un juicio abierto con la Seguridad Social por tener “falsos autónomos” en su plantilla. La inspección de Trabajo ha dictaminado que debe abonar 1,3 millones de euros en concepto de cuotas atrasadas de sus repartidores en Barcelona. La empresa británica fuerza sobre todo a los chicos jóvenes a hacerse autónomos y así responsabilizarles de cualquier accidente que pueda ocurrir y renunciar de esta manera a muchos beneficios que puede tener un empleado con contrato.

Empresas "modernas" que juegan con “ser cool”

De esta manera, los empleados que trabajan a tiempo completo para la empresa tampoco tienen derecho a cobrar el paro cuando pierden el empleo o a vacaciones pagadas. Alvaro Bernat, de 19 años, ha trabajado durante 3 meses para la compañía y ha sufrido las injusticias en su propia piel: “Al final, si se deducen todos los impuestos, cuotas y gastos para la gestoría, etc., queda un sueldo neto de unos 4 euros la hora que es indigno, considerando el esfuerzo de ir en bici por ciudades como Madrid y el peligro que supone”.



En la misma dirección funcionan Uber o Cabify, esta última de origen español. Trabajan solamente con autónomos y pagan sueldos muy cuestionables. Aprovechan la situación de un paro muy alto entre jóvenes e inmigrantes y en el caso de Deliveroo hay pruebas de que hasta que no hay controles si los que están registrados en la empresa son las que realmente hacen el servicio.

Así, como ha emitido la Sexta hace unos meses en su programa “Equipo de Investigación”, muchos inmigrantes sin papeles trabajan con el DNI o el NIE de otras personas. Además, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, denuncia que Cabify tiene su sede fiscal en EEUU y no en España, donde está su sede social. Su fundador es el español Juan de Antonio. En una carta dirigida a él, el líder de la formación morada acusaba también la precariedad laboral de muchos de los empleados de este servicio de taxi privado.

Economía colaborativa es otra cosa que Deliveroo & Co.

Para no confundir a los consumidores, es importante que los medios de comunicación hagan una mejor distinción entre “economía colaborativa” y empresas de internet modernas que funcionan a través de una App, ya que las segundas no cumplen los criterios que indicamos a continuación:

  • Consumo colaborativo:
  • Utiliza plataformas digitales a través de las cuales los usuarios se ponen en contacto para intercambiar servicios, bienes o artículos, como por ejemplo el servico de compartir coche llamado Blablacar.

  • Conocimiento abierto:
  • Son todas aquellas modalidades que promueven la difusión del conocimiento sin barreras legales o administrativas. Plataformas de código abierto como Linux pertenecen a este tipo de “economía colaborativa”.



  • Finanzas colaborativas:
  • Microcréditos, préstamos, ahorros, donaciones y vías de financiación se incluyen en este subgrupo. El mejor ejemplo lo vemos en el crowdfunding, modelo de financiación para aquellos que deseen aportar capital a ciertas iniciativas de forma desinteresada.