de Andrés Fernando Tejero Gonzalez

La idea de la economía circular ya aparece en el libro de Pearce y Turner (1989 ) sobre Economía de los Recursos Naturales y del Medio Ambiente. De hecho, el capítulo 2 del libro lleva por título «La economía circular». Esta idea ha ido adquiriendo cada vez más importancia, no sólo en el ámbito académico sino también en los ámbitos político, económico, empresarial y social.

Volver al sentido común

En la actualidad estamos inmersos en un modelo económico lineal, basado en “tomar-fabricar-consumir-eliminar”. Este modelo es agresivo con el medio y agotará nuestras fuentes de suministro, tanto materiales como energéticas. Actualmente la economía circular está siendo implementada en el mundo real en muchos ámbitos y lugares diferentes, y el recorrido que tiene por delante es inmenso. El modelo económico lineal, vigente hoy día, consistente en «tomar, hacer, tirar», que confía en la disposición de grandes cantidades baratas y fácilmente accesibles de materiales y energía, además de medios baratos para deshacerse de lo que ya no interesa que ha estado en el corazón del desarrollo industrial y ha generado un nivel de crecimiento sin precedentes, está alcanzando sus límites físicos.



La economia lineal está muerta

La economía lineal es un proceso que genera muchos residuos que contaminan el medio ambiente y destruyen recursos naturales. Por tanto, el mayor desafío al que se enfrenta nuestra generación es lograr un desarrollo sostenible, es decir, satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones del futuro para atender sus propias necesidades. Este objetivo, que ya fue establecido en la Cumbre de Río en 1992, sigue siendo plenamente válido en la actualidad. Hacerlo realidad requiere conjugar aspectos económicos, sociales y ambientales de las actividades humanas, tratar de progresar sin destruir el medio ambiente.

De economía lineal a la circular ya

En la actualidad estamos inmersos en un modelo económico lineal, basado en “tomar-fabricar-consumir-eliminar”. Este modelo es agresivo con el medio y agotará nuestras fuentes de suministro, tanto materiales como energéticas. Un claro ejemplo de esta economía lineal lo reflejan las siguientes cifras: en 2013 se generaron en la Unión Europea aproximadamente 2500 millones de toneladas de residuos, de las que sólo se aprovecharon 900, es decir, un 36%.
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Las estimaciones realizadas ponen de manifiesto que es posible aprovechar aún 600 millones de toneladas más. El no hacerlo, supone que estamos desaprovechando recursos disponibles, en un contexto europeo en el que las materias primas son cada vez más escasas y caras.

La economía circular no es otra que aquella economía en la que se maximizan los recursos disponibles, tanto materiales como energéticos, para que estos permanezcan el mayor tiempo en el ciclo productivo, la economía circular aspira a reducir todo lo posible la generación de residuos y a aprovechar al máximo aquellos cuya generación no se haya podido evitar. Lo que se aplica tanto a los ciclos biológicos como a los ciclos tecnológicos.
Así se extraen materias primas, se fabrican productos y los residuos generados se reincorporan de nuevo al proceso productivo.



Consumo colaborativo es esencial

El consumo colaborativo (o economía colaborativa) se define como una interacción
entre dos o más personas, a través de medios digitalizados o no, que satisface una necesidad real o potencial de alguna (o algunas) de ellas. Aquí no hablamos de Uber o Deliveroo que solamente son sevicos por App, sino más bien como plataformas como Nextdoor o drivy dónde se comparten servicios y productos ya existentes.

Se distinguen tres sistemas de consumo colaborativo:

1) mercados de redistribución, cuando se toma un artículo usado que tenía dueño y se pasa de un lugar en el que no es necesario a otro lugar o a otra persona
donde si lo es, pero sin que se tenga que poseer el producto,
2) estilo de vida colaborativo: intercambio de recursos como dinero, habilidades y tiempo, 3) servicio de producto: pagar por el beneficio del producto.

Ejemplos internacionales de economía circular:

Airbnb es un servicio online que pone en relación a gente que busca alquileres vacacionales con anfitriones que acogen y tienen espacio. Hoy día tiene más
de 200.000 entradas en más de 191 países y más de 26.000 ciudades.

ThredUP permite conseguir ropa para niños como nueva a partir de familias a cuyos niños se les ha quedado pequeña la ropa al crecer.

Peerby es una plataforma online que pone en relación a personas con necesidad temporal de un objeto específico con otra que lo tiene y está dispuesta a prestarlo sin cobrarle por ello. Desde que empezó en el año 2011 Peerby ha hecho posible la transacción mediante préstamo de 300.000 transacciones entre sus 100.000 miembros.



Prolongar el tiempo de vida útil de productos

La prolongación del tiempo de vida útil de productos es un elemento importante de la economía circular, siendo la reutilización de productos y sus componentes, la reparación, actualización, reelaboración y el remarketing algunas de sus estrategias clave. La reutilización conserva los activos físicos de las materias primas, así como la energía incrustada en productos y componentes.

Un ejemplo de integración de la reutilización en el modelo de negocio de las empresas se encuentra en la AFRA (Aircraft Fleet Recycling Association), una asociación sin ánimo de lucro, creada inicialmente por 11 compañías aéreas para presentar una alternativa de sostenibilidad en los aviones por medio del desarrollo de las mejores prácticas y tecnologías para la gestión de las flotas más viejas del mundo. En 2013 fueron desmontados 470 aviones, recuperando para el servicio más de 6000 toneladas de componentes, lo cual se valoró en 3200 millones de dólares.