España es un país de humo, en muchos sentidos... A pesar de una de las leyes contra el tabaco más estricta de la UE, al español le gusta fumar. Por ello, el sector del e-cig genera ya unos 3.200 empleos directos e indirectos y alcanza 400 tiendas especializadas, de las cuales casi la totalidad son pymes.

El mercado de e-cig crece

De acuerdo con las cifras recopiladas por Unión de Promotores y Empresarios del Vapeo (UPEV), la industria mantiene, por tercer año consecutivo, un crecimiento progresivo, alcanzando los 70,5 millones de euros de facturación. Estas cifras suponen un aumento del 28,2% respecto a lo registrado en 2016, con lo que se superan las previsiones de principios de año. Las causas de esta mejora se encuentran en la mayor profesionalización de las tiendas y en las garantías legales sobre la seguridad del producto, así como en un mayor apoyo científico a los vaporizadores personales.



Además, el sector cuenta ya con 400 tiendas especializadas en la venta de cigarrillos electrónicos operando en España con un personal conocedor del producto. Pero de cara a los tres próximos años, UPEV mira con cierto escepticismo al futuro, y es que las pequeñas y medianas empresas deberán adaptarse a los nuevos requisitos de la legislación nacional, que entró en vigor a finales del año pasado introduciendo nuevas medidas administrativas. Pese a estos datos, España sigue lejos de países como Reino Unido o Francia donde, con una legislación mucho más abierta a los vaporizadores, el sector factura entre 450 y 500 millones de euros.

Medio millón de españoles usa el e-cig

En cuanto al número de usuarios habituales, se ha incrementado hasta los 450.000, de los cuales la práctica totalidad ha abandonado el tabaco con el uso de estos dispositivos. Una cifra que, para UPEV, es una clara señal de que, en España, cada vez más fumadores adultos han dado el paso de sustituir el tabaco por alternativas menos dañinas. De hecho, en países como Estados Unidos y Reino Unido, los cigarrillos electrónicos se utilizan para combatir el tabaquismo a través de las políticas de reducción de daños, cosechando resultados muy positivos, tal como refleja el último informe presentado por el Ministerio de Sanidad británico.