profesiones interesantes, interview, dramaturgo, teatro, jobsMarina Wainer es una dramaturga argentina con mucho éxito en España. En una entrevista con karrierebibel.es reconoce que es difícil vivir del teatro, pero que esto tampoco es la intención. Este es nuestro primer artículo sobre el tema de perfiles de trabajo interesantes. Comenzamos con una serie y te presentamos las carreras más interesantes de la vida profesional. El teatro no es para vivir de ello...

Lo mismo dice de la vida de actriz, "es vocación, pero no realmente profesión". De nombre austriaco, nacida en Buenos Aíres, año 1962. Dramaturga, directora, actríz y docente, Wainer desarrolla su actividad profesional en España, Portugal, Francia y Argentina. Ella es una artista, moviéndose entre Europa y America Latina. Entre sus obras caben destacar las obras Alicia en el país de las ratas, Huellas en el mar, De Veloríos y Verbenas, El cuerpo deshabitado, y Sin Dios y Monstruos.

De Veloríos y Verbenas se estrenó en Madrid en 2006. Fue representada en el Teatro Nacional Cervantes y en el Centro de investigacón y creación teatral de Buenos Aíres. En Teatrisimo 2012, Leonardo Sbaraglia protagoniza esta obra. Coincide con esta publicación su participación en la Fería del Libro de Teatro 2014 de Buenos Aíres. En la actualidad, Marina Wainer prepara la dirección escénica de la ópera El Corazón de las Tinieblas. Ella es una artista de la palabra, yendo al grano del ser humano, tocando nuestra alma.

¿Dice que desde muy joven quería ser escritora de obras de teatro. ¿De dónde surgió?

A los pocos años de empezar a estudiar teatro, encontraba que o las obras maravillosas eran re-representadas hasta la saciedad, o que los roles más jugosos eran masculinos. Estaba deseando ser obligada por un texto a hacer cosas que yo personalmente jamás osaría; necesitaba atravesar todos los planos del ánimo y las posturas, mi pasión juvenil no se conformaba con resultar creíble sentada a una mesa camilla; necesitaba correr, jadear, saltar y morir y sobre todo necesitaba una excusa que me absolviera

¿Qué formación has tenido?

Crecí en una familia de artistas, actores, bailarinas, profesores de teatro, escritores de tango y dramaturgos. Por tanto la formación fue un complemento natural. Primero mis clases de pintura con una pintora y escenógrafa Elena Visnia, luego teatro con Martín Adjemian, más tarde clases de trabajo corporal con Judith Wainer y finalmente dramaturgia y escritura con mi padre Alberto Wainer. Más tarde vinieron otras materias semiótica, danza, iluminación…Y, aun cuando puedo, continúo formándome. Me encanta cuando puedo profundizar en el teatro desde otras disciplinas.

¿Qué escuelas o profesores recomiendas?

Recomendaría toda aquella escuela que potencie la seriedad y el juego a partes iguales; que cree pasión por el oficio, que sea capaz de abrir la cabeza a lo mejor de cada método inventado o de inventar un método para cada alumno. Que armonice todos los canales expresivos sin disociarlos. Cuyo modelo no sean las formas de actuación sino la vida. Recomendaría todo aquel profesor que busque en su alumno, no su propio reflejo sino una versión personal de los hechos, un criterio propio.

¿Podías siempre vivir de esta profesión?

No siempre pude y no siempre quise. Sobre todo porque el teatro es “El sitio de mi recreo”. (Antonio Vega: El sitio de mi recreo).

¿Hay una diferencia en la manera de poner en escena una obra en Europa y Argentina?

No existen diferencias en lo que se refiere al hombre y su íntima universalidad.

Tratas temas muy fundamentales en tus obras. ¿Te sirven las obras para el desarrollo personal?

Si tuviera que buscarle un lugar a mis temáticas, elegiría guardarlas en el cajón del estudio de la imperfección humana. En mi caso no ha habido hasta ahora un periodo de tiempo en que pienso "¿De qué podría tratar mi nueva obra?"

Al revés, los temas y las ideas llaman solitas a mi puerta y e insisten hasta que les termino abriendo. En cuanto a la segunda parte de la pregunta; en mi experiencia personal, al ser la vida la que me dicta sus necesidades, diluye la posible frontera entre las obsesiones temáticas personales y profesionales (aunque por suerte en el arte la dosis puede ser menos comedida.)

¿Que consejos puedes dar a alguien que quiere trabajar en la dirección de obras de teatro?

Que encuentre aquello que le provoca del texto, lo que lo agita; que siga fiel a ese latido en lo grande y en el detalle invisible; porque ese primer sentimiento será su brújula más fiable para hacer algo genuino y personal.

¿Crees que el teatro puede vivir sin subvenciones?

Si la necesidad de expresarse es verdadera; no puede reprimirse. La gran mayoría del teatro se ha hecho, se hace y se hará sin subvenciones, porque no es un artículo de lujo, sino un grito necesario. Tener ayudas es un derecho pero a veces es una suerte que no haya dinero para construir un barco en escena porque entonces empieza a creación.

Dices que los seres humanos siempre cometemos los mismos errores, una y otra vez. ¿Qué consejo tienes para romper este círculo vicioso?

Uf, yo soy la menos indicada para dar consejos, he demostrado mi gran talento para equivocarme, razón por la cual escribo, “buscando a ver si encuentro” a ver si como escritora logro acertar más que yo…Pero, para no eludir la pregunta; podríamos ensayar otra estrategia: si no se haya la manera de cambiar de errores, al menos, cambiar las palabras con que nos los contamos a nosotros mismos.