Aunque la recuperación comenzó hace unos 20 meses, fue en 2017 cuando los mercados emergentes se consolidaron de forma definitiva. Con indicadores económicos al alza, monedas fuertes y mejores perspectivas de ganancias, los valores de los países emergentes han subido un 70% desde principios de 2016, en importes en dólares estadounidenses que superan a los mercados desarrollados en más de un 20%.



La mejor ayuda al desarrollo es la inversión

Las ganancias de los inversores en mercados emergentes en 2017 muestran los beneficios que se pueden obtener cuando las tendencias macro y microeconómicas positivas van de la mano. Sin embargo, muchos inversores se preguntaban si esta recuperación se mantendría. Tras un periodo de grandes rendimientos, en los últimos tiempos la confianza ha disminuido mucho. En concreto, las acciones de algunas de las empresas tecnológicas más importantes de Asia han bajado en bolsa. Pero no hay que hacer valoraciones precipitadas. A pesar de que esto podría ser el comienzo de un importante proceso de venta de valores de las populares empresas de la “nueva economía”, ahora en manos de muchos inversores, podría tratarse también de una simple obtención de beneficios de fin de año.

China e India siguen siendo grandes oportunidades

Dentro de los mercados emergentes, el sector de la empresa pública (lo que aquí llamamos entidades públicas empresariales o EPE) se sigue observando con mucha cautela. Quizá el 2018 sea el año en el que esta actitud cambie. Por los primeros indicios, parece que las medidas reformistas aplicadas en muchas empresas públicas podrían tener efectos positivos para los accionistas. En el caso de la empresa pública en China, ya nos hemos llevado varias sorpresas agradables con los dividendos, gracias a las medidas políticas que mejoran la rentabilidad.

Por otra parte, India ha anunciado hace poco que va a recapitalizar los bancos públicos para solucionar el problema de los préstamos malos del país, lo que constituye una muestra más de que las decisiones políticas pueden beneficiar a las empresas públicas. En ambos casos, los precios alcistas de las acciones indican que medidas reformistas similares en 2018 podrían ser muy positivas para los inversores, sobre todo porque las valoraciones de las empresas públicas son mucho más bajas que las de las privadas. En primer lugar, los esfuerzos de China por reducir los riesgos de su sistema financiero podrían afectar al crecimiento mundial. En segundo lugar, los bancos centrales de mercados desarrollados continuarán con la normalización de su política monetaria. En tercer lugar, parece que determinados riesgos geopolíticos podrían ocupar los titulares, lo que implica consecuencias impredecibles en la confianza de los mercados.