El futuro del panorama económico europeo está actualmente dominado por una notable incertidumbre. La desaceleración económica ha hecho saltar las alarmas ante la posibilidad de una nueva recesión. La Comisión Europea ha rebajado sus previsiones de crecimiento para la Eurozona al 1,2% y otras instituciones, como el FMI, la OCDE y el BCE, también han corregido a la baja sus expectativas.







Entre los indicadores que auguran una posible crisis tenemos la subida generalizada del precio de la vivienda, altos niveles de endeudamiento, una gran dependencia de las exportaciones y la incertidumbre política provocada por el Brexit y el creciente protagonismo de los partidos euroescépticos. Además, el euro viene sufriendo cambios constantes desde hace tiempo, lo que ha llevado a su devaluación en relación al dólar. Una situación de desventaja provocada, en parte, por la política monetaria “dovish” que ha implementado el BCE.

En el lado positivo, cabe destacar la fortaleza de la economía española. La OCDE mantiene su previsión de crecimiento para nuestro país por encima de la del resto de Europa, tanto para este año como para el siguiente: 2,2% en 2019 y 1,9% en 2020.

Europa también debe afrontar una serie de amenazas desestabilizadoras provenientes del exterior, como la guerra comercial entre Estados Unidos y China o los elevados niveles de especulación de productos financieros de alto riesgo provocada por la desregulación de los mercados que ha impulsado la Administración Trump.

Esta situación pone presión sobre los mercados de divisas y puede provocar situaciones de alta volatilidad que afecten de forma acentuada a aquellas empresas con una exposición más alta a los mercados internacionales.

4 consejos para protegerte

  1. Ten claro cuáles son tus objetivos para manejar la incertidumbre a tu favor: Los mercados son difícilmente predecibles. Y estimar su evolución es en muchas ocasiones un ejercicio de adivinación. Por lo tanto, debemos intentar atender a los factores sobre los que tenemos un control efectivo.
  2. Para ello, tenemos que ser muy conscientes de cuáles son nuestros objetivos empresariales, para poder definir los flujos de caja futuros y poder cubrirlos de forma eficiente ante un mercado que no podemos controlar y que es difícilmente predecible. Si sabemos dónde queremos llegar, podemos realizar estrategias que nos cubran ante posibles desviaciones de nuestro objetivo.
  3. Toda crisis puede ser una oportunidad: Si estás bien preparado, puedes salir airoso de una crisis. Trata de redefinir tus objetivos, busca nuevas alternativas para interactuar con los mercados internacionales y gestionar la exposición a riesgos de divisas. En definitiva, explora nuevos caminos de optimización de tus finanzas.
  4. Monitoriza los mercados de divisas: Si se quiere estar preparado ante una crisis de la moneda única europea, debemos observar diariamente como cotiza el cambio en relación a las divisas que afectan a nuestro negocio.
  5. Las fluctuaciones pueden tener un enorme impacto en los resultados de una organización. Saber en qué estado se encuentra el euro siempre proporcionará una mayor certeza sobre cómo proceder.