de Jan Goller

Todavía existe una gran brecha salarial entre hombres y mujeres. Así que todavía las mujeres en todo el mundo tienen que ir a la calle para exigir derechos iguales - como hace poco en el Día Internacional de la Mujer. Pero, ¿cómo es si eres mujer y también discapacitada? Aún es más difícil conseguir un trabajo. “Son dos brechas a la vez a las que tienen que enfrentarse estas mujeres”, dice la Ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio. Destaca que la situación laboral de ellas sigue presentando una desoladora instantánea, aunque ya se han producido algunos avances.

Hay que reconocer su trabajo, dice la ministra

Las mujeres con discapacidad tienen un 40% más de probabilidades de violencia por parte de la pareja que las mujeres sin discapacidad.  Y otro hecho es que el 15 % de las mujeres con discapacidad está en pobreza absoluta.  Son algunos datos que muestran la exclusión que sufren las mujeres con discapacidad en el mercado laboral. Valerio resalta que acabar con esta situación es una prioridad para el Gobierno. Además, explica que tiene un compromiso con la discapacidad a nivel político, profesional y personal.

“Somos responsables de no permitir la pérdida de talento y de hacer una sociedad más igualitaria, más cohesionada y más justa”, añade.

Para ella, es muy importante reconocer el trabajo que muchas mujeres, también las que tienen discapacidad, realizan en el ámbito doméstico y de los cuidados. Recuerda que se ha recuperado el derecho a cotizar a la Seguridad Social por las personas cuidadoras que en su mayoría son mujeres. A su juicio, “estas mujeres se merecen un reconocimiento por su compromiso familiar y personal”. Es indiscutible que  las mujeres con discapacidad puedan ocupar el papel que les corresponde en la sociedad. Eso tiene que ser posible para ellas tanto en la infancia, la educación, el acceso al empleo y la edad adulta, dice la ministra.

Hoy en día somos más mujeres trabajando que nunca antes, pero todavía queda mucho para hacer, remarca Valerio.



Buscar una alternativa laboral para las mujeres con discapacidad

El expresidente del Gobierno de EspañaJosé Luis Rodríguez Zapatero, es patrono de la Fundación Cermi Mujeres (FCM). Para él, es necesario buscar una alternativa laboral a las mujeres con discapacidad.

Realizan una tarea encomiable bajo los mejores valores que una sociedad democrática puede tener. Son igualdad, integración, solidaridad y no discriminación y empoderamiento intelectual y social.

"En este sentido, recuerde que la discriminación que sufren las mujeres había sido la forma de exclusión que más había hecho retrasar el progreso de los pueblos y de los derechos ciudadanos. Esta circunstancia es expresada de forma muy clara hoy en día en la brecha salarial", añade Zapatero.



Un derecho fundamental

La vicepresidenta ejecutiva de la FCM, Ana Peláez Narváez, dice que el trabajo es un derecho fundamental que hace que todos y todas podamos ser iguales. No obstante, el 65% de las mujeres con discapacidad son inactivas laboralmente. Así que no forman parte de ningún proceso de participación de búsqueda activa de empleo, afirma Peláez.

Advierte de que queda mucho por hacer para conseguir la verdadera igualdad en el ámbito del empleo. Por eso se debe luchar contra problemas como la brecha salarial o reconocer las labores de cuidados. También está escrito en el número 8 de la agenda 2030 que todo el mundo tiene que tener el mismo derecho.

Debemos emprender una revolución para tener un trabajo digno y los mismos derechos. Tenemos mujeres extraordinarias y así que se perderá mucho talento.

Todavía queda mucho de hacer para que sean iguales

Estos son las necesidades y demandas preferentes de las mujeres con discapacidad.

  • La no discriminación y la igualdad de oportunidades. Las mujeres con discapacidad, globalmente consideradas, siguen sufriendo discriminaciones por razón de género y de discapacidad. Eso supone una vulneración de los derechos que debe tener garantizados toda persona.

  • Respecto a la salud, las mujeres con discapacidad tienen numerosas barreras para acceder a la planificación familiar y a la asistencia a la reproducción. Es necesaria la sensibilización y formación del personal médico-sanitario sobre la atención específica a las mujeres con discapacidad cuando hacen uso de los servicios sanitarios.
  • En relación al problema de la violencia de género, se ha constatado que su género y discapacidad convierte a las mujeres con discapacidad en un grupo con grave riesgo de sufrir algún tipo de maltrato.