team, grupos, grupo, power, esfuerza, Supongamos que juntamos a diez personas inteligentes en una habitación y les pedimos que inventen un nuevo coche. Habrá una lluvia de ideas, ¿Qué puede salir de ella? ¿El nuevo Auris Súper híbrido o más bien un capítulo de Mortadelo y Filemón? Seguro que cuentas con varias experiencias de trabajo en equipo, o de dinámicas de grupo. Pero, ¿Sabrías cómo hacer para motivar a un equipo cansado? ¿Sabes cómo alentar la creatividad? Si no, te invitamos a que continúes leyendo...

La psicología colectiva.

Para continuar, volvemos a la pregunta del principio: esas personas, con capacitación específica para la tarea, en una habitación, tratando de crear un nuevo coche. Podríamos suponer que el resultado irá más o menos encaminado a la creación de un súper híbrido…

¡Pero no!
Los estudios psicológicos (Stoner, 1968) legan a al conclusión de que el resultado sería contrario:

Realmente el grupo comenzaría a discutir, y habría opiniones muy diversas, seguramente polarizadas. Se podría incluso decir que extremamente opuestas. El caso es que no habría un verdadero acuerdo. Otra forma de decirlo: nadie es tan idiota, como lo somos todos juntos.

Diferentes científicos han clasificado las dinámicas de grupo y estas posibles polarizaciones:

  1. La influencia:

    Cada vez más participantes de la discusión cambian su opinión gracias a argumentos racionales.

  2. La comparación:

    La gente siente que está influenciada por las opiniones y valores del grupo. Para no contar con esta presión social, ¡trata de adaptarte!

  3. La diferenciación:

    En este caso nos encontramos en una variante del punto. Aquí también los participantes cambian de opinión pero de manera imperceptible.
    Por lo tanto, hay preferencias a la hora de tomar decisiones. La consecuencia es que, en el transcurso de la discusión, la mayoría de los participantes adoptan la opción más idónea y se enganchan en la teorías que la fundamentan.

Tres personas necesarias para formar el equipo perfecto

  • Alguien opuesto a ti.

    Muchas empresas tienen la costumbre de contratar a clones. Se llevan bien entre ellos porque piensan de forma parecida. El resultado: la mediocridad. El que busca innovación e inspiración necesita diversidad de pensamiento, cultura y experiencias.

  • El analista realista.

    Además de creatividad necesitas siempre a alguien pragmático, que se preocupe de la viabilidad de los proyectos. Que tenga buena voluntad. Comprobará si es imprescindible llevar esa idea a cabo, cuánto costaría hacerlo, qué etapas serían necesarias y en qué orden...

  • El vendedor nato.

    Ayudará con los clientes en un futuro, pero será uno de los promotores del proyecto, ayudando a que el talante del equipo se mantenga alto cuando surjan complicaciones.

  • Datos a cerca de los equipos que no conocías

    1. El cansancio es una capacidad de equipo.

      Los trabajadores que están cansados funcionan mejor en equipo que los que están más espabilados. Este fue el resultado que obtuvo Daniel Frings en uno de sus estudios.

      En él llevó a 171 aspirantes a oficiales de la Universidad de Londres del Cuerpo de Oficiales a pasar un fin de semana en el que realizó el estudio. Únicamente los cadetes pasaron el test de manera individual, el resto trabajaban en grupos de cuatro. Una parte de los voluntarios habían descansado adecuadamente y los otros habían tenido que hacer guardias nocturnas y duros entrenamientos antes del experimento por lo que llegaban agotados.

      El resultado fue que los que estaban despejados y descansados se desenvolvían mejor que los que no habían podido dormir bien de manera individual. Sin embargo, en el trabajo por equipos, los que demostraron más agilidad de pensamiento, adaptación y un verdadero trabajo en equipo fueron los cadetes que estaban cansados.

    2. Las mujeres favorecen el trabajo en equipo, los hombres no.

      Las mujeres cooperan más en el trabajo – Los hombres prefieren ganarse su sueldo de manera individual. Es algo más que un cliché, como demuestra un estudio del Instituto Bonner sobre el Futuro del Trabajo.

      Los hombres se deciden a trabajar en equipo únicamente cuando pueden sacar alguna ventaja material de ello.

    3. Un vago en un equipo es suficiente para que el equipo entero no funcione.

      En la jerga profesional esto se denomina como efecto dominó. Un estudio de Benjamin Walker se realizó con 158 estudiantes repartidos en 33 grupos que tenían que trabajar en equipos resolviendo diferentes tareas. El resultado fue que, a pesar de que el resto del equipo estuviera trabajando con entusiasmo, no podían llegar a compensar que una persona no hiciera nada.

    4. Los equipos deben trabajar juntos físicamente, no de manera virtual.

      Un estudio de Harvard sostiene que los equipos que trabajan juntos físicamente, es decir, en una misma habitación o espacio, trabajan mejor de manera conjunta. También se demostró con el trabajo científico ya que se conseguían mejores resultados si los científicos trabajaban en un mismo edificio y no de manera aislada.

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    6. Los equipos muy homogéneos impiden que surjan nuevas ideas.

      Ana Luzia Burcharth, en su disertación en la Universidad danesa Aarhus School of Business sostiene lo perjudicial que es el trabajo de grupos homogéneos para una empresa (y no sólo para ésta). En su investigación sostiene que para pequeños negocios se tiende a contratar a personas que piensan de manera similar, que tienen valores y bagajes similares. Obviamente esto facilita el día a día ya que se respira armonía, pero la consecuencia es una pérdida en innovación.

    7. Los narcisistas suelen tomar el liderazgo.

      Cuando un grupo o un equipo no tiene alguien que dirija no suele durar mucho tiempo. Es interesante que generalmente son los narcisistas los que toman el mando, según el estudio realizado por Amy Brunell de la Universidad de Ohio en Newark.

    8. Un par de narcisistas en el grupo aumentan la creatividad.

      Los narcisistas pueden resultar agotadores pero, en un equipo es mejor tener un par, según el trío investigador Jack A. Goncalo, Sharon H. Kim de la Universidad Cornell así como Francis J. Flynn de la Universidad de Stanford. Los tests probaron el grado de implicación de los narcisistas.

      Concluyeron que, a pesar de no ser más creativos que otros, si transmitían una euforia por lo que hacían que contagiaba al resto. Cuantos más narcisistas había en el grupo, más ímpetu ponían en su trabajo, mejor pensaban en lo que lo hacían y transmitían este sentimiento al resto del equipo mejorando su creatividad.

    9. Las repeticiones valen más que la verdad.

      Lo poderosas que son las repeticiones lo estudió la psicóloga americana Kimberly Weaver del Instituto para la Investigación Social de la Universidad de Michigan. EL resultado fue que el que hablara más alto y dijera varias veces las mismas cosas en el momento adecuado, se le acababa dando la razón.

    10. Los equipos se dejan manipular por las minorías.

      El Psicólogo Serge Moscovici mostró a 4 participantes unas diapositivas con tonos de un mismo color. Todas las diapositivas eran de diferentes tonos de azul; claro, oscuro, marino...

      A la vez iba nombrando los colores que iban saliendo. No era algo muy complicado. Lo que los voluntarios no sabían es que había dos con truco, en las que se veía el color azul pero el experto decía que era verde. En el test posterior se les preguntaba qué colores habían visto y un 32% sostenía que habían visto alguna diapositiva verde. Este experimento demuestra el efecto de las minorías, ya que la gente duda de su propia validez cuando hay un comportamiento atípico.

    11. Las mujeres trabajan mejor con hombres.

      Se dice que las mujeres trabajan mejor en equipo que los hombres. ¡Pero no entre ellas! Los resultados del estudio realizado por Daniel Balliet de la universidad de Amsterdam, demuestran que las mujeres tienen más dificultad para trabajar juntas y que con los hombres lo hacen de manera más armónica.

    12. El que tiene compañeros que ayudan vive más tiempo.

      Nos fijamos en el estudio de Arie Shirom, Sharon Toker und Yasmin Akkaly De la Universidad de Tel Aviv. Los investigadores recogieron las bajas por enfermedad de 820 trabajadores en un periodo de 20 años. Al mismo tiempo, los trabajadores tenían que hacer cuestionarios de sus relaciones laborales con otros compañeros. En esto descubrieron que los trabajadores que se llevaban bien con sus compañeros, vivían más, de media. Sobre todo los que se encontraban entre los 38 y 43 años. El mismo experimento resultó no tener el mismo efecto en los jefes.

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    La increíble obstinación de los equipos

    Julia Minson y Jennifer Mueller de la Escuela de Negocios Wharton dicen que los equipos creen más en sus decisiones que en aquellas que les vienen dadas de fuera.

    No lo dicen sin justificarlo ya que realizaron una investigación con 252 estudiantes, que tenían que responder a nueve preguntas.

    Podían elegir entre hacerlo de manera individual o contrastarlo con sus compañeros. Después se ponían en común las respuestas, los expertos daban su opinión y se les volvía a dar la opción de repensar su respuesta.

    Los equipos estaban más seguros de las respuestas que daban que los que decidían ir por libre. Y la mayoría tenían razón. Se mostraban más reticentes a la opinión de expertos externos. Únicamente elegían en un 20% de los casos las respuestas que éstos daban, y los que actuaban de manera individual en un 32%.

    [de Alejandra Bajo Enrice, Deike Ricardo & Jochen Mai]