Las largas jornadas laborales españolas, de 9 de la mañana a nueve de la noche, son uno de los motivos de la baja productividad en España. Muchos expertos empresariales quieren remediar esta baja productividad y volver al horario inglés.

Mónica Bautista se está tomando tranquilamente un café con leche. Son las 11.45h, está de pie en la barra de un bar de Madrid. Está leyendo el periódico mientras charla con algunos compañeros de trabajo y se come una tostada. En España se desayuna mientras que en Alemania los trabajadores estarían empezando a comer en la cantina. Los españoles no son mucho de cantina, suelen preferir ir a un restaurante, eso sí, a partir de las 14h. La hora del almuerzo suele durar en la mayoría de las empresas hasta las 16.30h. Para esta asociada editorial, “no se trata realmente de un descanso, porque se sigue haciendo negocios a la hora de comer” ya que según ella siempre tiene comidas de trabajo o que pueden ser provechosas para su trabajo.

Día lobaoral: ¿A qué se debe “el vago español”?

Gracias a estas jornadas de trabajo infinitas, los españoles trabajan de media 330 horas más al año que los alemanes. Después de una copiosa comida de tres platos cerveza y vino, Mónica Bautista se sienta otras tres horas delante del ordenador. Sobre las 20h, ya agotada, empieza el trabajo más duro: “Tengo que controlar a los niños con sus deberes, darles de cenar y también estar con mi marido.” Antes de la 1h no estoy nunca en la cama. Las consecuencias: cansancio por parte de todos.

A final de año, le faltan a cada español, una media de dos semanas de sueño, así lo demuestra en un estudio Nuria Chinchilla, directora del Centro Internacional de Trabajo y Familia de IESE Business School en Barcelona: “Este es, entre otros, uno de los principales motivos por los cuales la productividad española ha bajado tanto en los últimos años”. Según varios estudios, la carga de trabajo ha aumentado representativamente respecto a los años 90, sin embargo, la productividad ha bajado, todo lo contrario de lo que sucede en países como Alemania o Irlanda.

¿Una nueva era?

Después de que la Comisión de Igualdad del Parlamento Español haya llegado a la conclusión de que los españoles trabajan demasiado, el ministro de economía se plantea cambiar el horario para adaptarse al ritmo europeo, teniendo como referencia el horario británico y dejar de lado el alemán. Así, la península volvería a estar a la par con las Islas Canarias, que en 1942 se excluyeron del plan de Franco de igualar el horario español con el de la Alemania Nazi y no con el de Inglaterra.

Después de la II Guerra Mundial, este cambio no se deshizo, para el turismo era mejor no volverlo a cambiar. Porque es de día mucho más tiempo, de media unas 15 horas al día. Pero para el resto de la economía, el sol y el horario retrasado no es nada bueno. La mayoría de consultores y empresarios lo critican. Para Ignacio de Benito, esas comidas tan tarde y tan largas “cuestan mucho dinero, se trata de la salud, es imposible volver a trabajar después de una comida de esas características. Uno se queda cansado. Además, hay mucha gente de negocios que se bebe media botella de vino al mediodía y luego incluso algún licor.”

Para Ignacio Boqueras el tema del horario laboral es desde hace tiempo una de las principales causas de la baja productividad de muchas empresas españolas. Dirige una organización y una comisión nacional que funciona como Lobby para cambiar la cultura del país. Comparte la opinión de De Guindos sobre el impacto negativo de la crisis: “ahora es el momento perfecto para cambiar la hora y comprimir las jornadas laborales. Estamos perdiendo el tiempo, no le damos el mismo valor que en otros países.” Se hace esperar a otros empresarios y muchos tratos se dejan en el aire. Aún peor: cada vez más empresas españolas no cumplen con los plazos de pago: “Y como no nos organizamos como es debido no podemos dedicarnos a nuestras familias.”

Productividad contra vida personal

Para Rafael Martínez, un cambio en el mercado laboral español no es fácil: “La mayoría de españoles trabajan para vivir. Le damos mucho más valor a nuestras relaciones personales que a nuestra carrera profesional. En el norte de Europa es todo lo contrario, se vive para trabajar. Se procura ser tan efectivo como sea posible para poder avanzar. Para nosotros todo está disperso. La mayoría no se identifica con su trabajo, por eso no se implican todo lo que deberían.” ¿Pero no ganaríamos en calidad de vida si fuésemos más eficientes y productivos?

¿No sería España más atractiva para los extranjeros para quienes el mar es un factor fundamental en sus vidas si España siguiese los pasos del norte de Europa? Todas estas preguntas las plantea José Luis Gómez Gil desde hace ya tiempo: “las relaciones sociales en el puesto de trabajo hacen que el ambiente sea mejor y reduce el estrés. Las pausas del café y la buena comida hacen que afrontemos mejor el día. Todo esto es positivo y sano.” Para este médico gallego, está claro: “Si queremos cambiar algo de nuestra cultura del trabajo deberíamos hacerlo de tal manera que nos convenga a nosotros, no copiar a los alemanes o a los ingleses. Porque por algo tenemos la esperanza de vida más larga de Europa, porque va ligada a la alegría de vivir.”

de Stefanie Claudia Müller & Silvia Mingarelli