de Andres Fernando Tejero Gonzalez

Las personas con discapacidad, que en la Unión Europea suponen un 10% de la población global total, como consecuencia de su creciente grado de integración económica y social, participan cada vez con mayor frecuencia en actividades turísticas, no obstante los impedimentos, barreras y dificultades de todo tipo aún persisten y les impiden el acceso regular y normalizado a los bienes y servicios turísticos.

La supresión o atenuación de estas barreras que limitan la práctica del turismo por parte de las personas con discapacidad viene exigida no solo por los principios de igualdad de derechos y oportunidades y no discriminación que rigen en el ámbito de la Unión Europea y en sus Estados miembros, sino que representa también una medida eficaz para incorporar a nuevos grupos de ciudadanos a las actividades relacionadas o derivadas del turismo, contribuyendo así al crecimiento de un sector económico que, sobre todo en los países del Sur de Europa, tiene una directa incidencia en la generación de riqueza y empleo para toda la sociedad.




Turismo como salida profesional

Esta realidad incuestionable ha llevado al movimiento asociativo europeo de personas
con discapacidad a proclamar unos criterios inspiradores en materia de turismo y discapacidad que pueden sintetizarse en una suerte de decálogo, en el que quedan sintetizadas las aspiraciones del sector social de la discapacidad en lo que a turismo se refiere. El concepto de turismo accesible se basa sobre el principio de que el turismo es un derecho social fundamental para todos, a saber, el derecho de la igualdad de oportunidades, a la no discriminación y a la integración social, ya que para las personas con discapacidad, tanto como para todas las demás, las actividades comprendidas bajo las categorías de ocio y turismo son fundamentales para la calidad de vida.

El turismo accesible trata del conjunto de los servicios e infraestructuras que permiten el acceso a esta actividad a un importante segmento de la población, según sus necesidades e intereses: discapacitados temporales (mujeres embarazadas, personas enyesadas, etc.) y permanentes (motrices, sensoriales e intelectuales), personas mayores, familias con niños pequeños, etc.. No tendría sentido hablar de “Turismo Accesible” sin antes hacer alusión a sus potenciales beneficiarios. Es en este aspecto donde se centra el paradigma y el sentido del turismo accesible. Según los datos que nos ofrecen las Organizaciones Internacionales sobre la población total de personas con discapacidad y movilidad reducida en el mundo, existen 3,5 millones en España, unos 50 millones en Europa y más de 500 millones en el mundo.

Falta todavía mucho para un turismo accesible

La OMT, en su documento “Para un turismo accesible a los minusválidos en los años 90”,
consideraba necesario la implementación de pautas de diseño con relación al área de la habilitación y recepción en establecimientos turísticos con el objetivo de garantizar la accesibilidad a todas las personas portadoras de deficiencia. Por tanto, la construcción del “Turismo accesible”, se está constituyendo en los últimos tiempos, en una creciente preocupación para la industria y una necesidad para las personas portadoras de algún tipo de deficiencia.

Para las Naciones Unidas, el principio de universalidad de los derechos humanos proporciona a las personas con discapacidad el marco fundamental para la aplicación de la
normativa internacional encaminada a proteger y promover sus derechos. Dentro de este
marco, no solo deberán promoverse los derechos civiles y políticos sino también los derechos económicos, sociales y culturales como parte integral e inalienable de sus derechos humanos. Son muchas las barreras que pueden incidir en la planificación de un viaje (carencia de información, transporte no adaptado, alojamientos sin facilidades, etc.), susceptibles de plantear rupturas en la cadena de la accesibilidad en la actividad turística.

Discapaciad como un reto para el sector de turismo

La accesibilidad turística ha pasado a convertirse en un factor intrínseco a la calidad turística, ya no se puede concebir un turismo de calidad, cuando este no está al alcance de todos, el turismo de calidad debe ser accesible a todos y nadie podrá quedar al margen de este por ninguna razón o circunstancia. Es por este motivo por el que tanto en el diseño como en la rehabilitación de los equipamientos o recursos turísticos, deberán prevalecer los criterios técnicos que hacen accesible un espacio y su uso, contemplándose en todo momento el principio del Diseño para Todos o Accesibilidad Universal, concepto directamente relacionado con la accesibilidad desapercibida.



Aproximadamente, el 12% del total de la población adulta de los países de Europa puede clasificarse como potenciales turistas con discapacidad. Si a este número añadimos el 2% de menores de 16 años que padecen alguna discapacidad, los turistas con movilidad reducida (PMR,s) sin una discapacidad permanente y los acompañantes de este segmento de la población, el volumen total del mercado potencial de las personas con discapacidad y movilidad reducida en la Unión Europea sobrepasa fácilmente los 120 millones de turistas. El sector de minusválidos intelectuales también puede considerarse, de igual forma, un “nicho de mercado” para el turismo accesible, ya que también genera mucho turismo y presenta análogas circunstancias que los minusválidos físicos pero presenta otras peculiaridades distintas.