Cuenca siempre vale la pena, pero ahora todavía más. Cuenca, ciudad de contrastes, alberga algunas de las mejores colecciones de pintura de la segunda mitad del siglo XX, cuenta con una gastronomía de tradición centenaria rica y variada, así como una riqueza natural y paisajística que consiguen seducir al viajero. Situada a unos 100 min. de Madrid, en medio de montes y con muchas bajadas y subidas, acaba de dejar parte de sus iglesias a Bill Viola, uno de los artistas de video arte más demandados ahora mismo.

Viola, un gran amador de España, tuvo ya el verano pasado una de sus instalaciones estrella sobre el renacimiento y ressurreción montada en una capilla en Ibiza. Este año estaba en Cuenca. Esta ciudad de Castilla-La Mancha ha podido de esta manera posicionarse todavía más como ciudad de artes con cierto aire místico y meditativo. Su museo de arte abstracto llama mucho la atención a los miles de turistas que vienen desde Madrid en AVE. Es cierto que no hay mucho a su alrededor, pero aún así un fin de semana en el parador, mirando a Cuenca, vale la pena. No solo Toledo y Segovia son interesantes para quien venga desde Madrid, también Cuenca.


Ciudad de ciencias y artes

Las obras de Bill Viola expuestas en Cuenca ponían de manifiesto los temas en los que ha profundizado el artista durante buena parte de su vida como creador y jugaban bien con otra faceta importante de la ciudad: la ciencia. En esta exposición, se podía ver captado en video y "slow motion" la fragilidad y transitoriedad de nuestras vidas en la tierra, representando la condición humana en diversas formas, incluida nuestra relación con las fuerzas de la naturaleza. Todos estos elementos se convierten en catalizadores dentro de un ciclo de transformaciones que constituye una metáfora esperanzada y positiva de la continuidad de la vida.

Situado en pleno casco antiguo de la ciudad de Cuenca, el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha ocupa el antiguo Convento de la Merced, conservado en parte junto a numerosos restos arqueológicos de distintas épocas que se muestran al visitante. Un nuevo edificio, adosado al antiguo, sirve de conexión entre la Plaza Mayor y la emblemática Torre de Mangana. El museo tiene un concepto fundamentalmente visual con seis mil metros cuadrados construidos para disfrutar y aprender, pensando en acercar a los más jóvenes los grandes misterios de la vida y el universo.

Trabajar en Cuenca, ¿por qué no...?

Un must es también el Museo de Arte abstracto El Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca alberga y exhibe de forma permanente una colección de pinturas y esculturas de artistas españoles de la generación abstracta de los años 50 y 60, que configuraron algunas de las tendencias abstractas más significativas del arte en España a mediados del siglo XX. El museo abrió sus puertas el 1 de julio de 1966, fruto de la iniciativa de Fernando Zóbel (Manila, 1924–Roma, 1984), quien en 1980 donó su colección a la Fundación Juan March. Desde entonces, esta institución la ha incrementado y completado con sus fondos propios y mediante la adquisición de nuevas obras.

Quien quiera vivir en Cuenca y trabajar en Madrid, es posible. En media hora se llega con el AVE. Las tarifas son buenas y hay transporte de la estación al centro de la ciudad. La población en la provincia asciende a 201.071 personas y la vida aquí es bastante sencilla. En cuanto a su economía, la agricultura, seguida de la industria, la construcción y los servicios son los grandes sectores donde más empleo hay. Según el Informe del Trabajo en Cuenca de 2016, el sector agrícola registró un 6,72%, el sector de la industria, un 15,14% y el de los servicios un 13, 68%. El perfil de trabajador también ha variado en los últimos años siendo las mujeres (39,11%) el perfil más contratado seguido de los extranjeros (37,5%).