Crisis de vida parece algo raro en un mundo de color rosa, el que nos venden en algunas series donde el mayor problema es qué vestido me compro. Actualmente, los momentos críticos en nuestra vida tienen que ver por el estilo de vida que llevamos. Estas crisis están vinculadas a etapas de la edad.

La experencia del fracaso provoca la crisis

El momento de turbulencia psicológica puede empezar cuando no logramos algo que era muy importante para nosotros: un puesto de trabajo, el aumento de sueldo o cosas más personales, como que nuestros hijos nos traten con respeto y sean felices. El fracaso constante crea frustración. Es un círculo vicioso del cual solamente se puede salir con mucho apoyo de la familia, pero sobre todo con técnicas que consisten en aumentar la autocconfianza. A una persona realmente segura de sí misma y que sabe evaluarse de manera adecuada, no le duelen tanto los fracasos, porque sabe lo que vale. También es necesario un talento de abstracción, de saber separar un fracaso personal con éxitos en la vida profesional, por ejemplo.

Los niños necesitan aprender a luchar

Ahora mismo vivimos en un mundo donde se da casi todo a los niños. El "no" es una excepción. Regalos, hobbies, viajes, super estudios, ropa de marca, juguetes, lo que sea. Deberíamos como padres dejarles luchar por sus objetivos y no facilitar todo a la primera.

Luchar y conseguir y luchar después de haber fracasado para demostrar que sí se puede es una experiencia que hace crecer a uno, aporta estabilidad y hace feliz.

Las 5 crisis más importantes

  • La experiencia de envejecer
  • Con la edad, acumulamos experiencia. La experiencia normalmente nos hace más maduros y nuestra vida más estable. Sabemos lo que queremos y en general estamos más felices. Pero el envejecimiento fisico es algo que las personas no quieren aceptar. La mirada al espejo nos enfrenta a la realidad: la muerte está ahí, el tiempo está limitado, da igual que me sienta joven.

    Mientras los jóvenes quieren ser más mayores, los mayores queremos parecer más jóvenes. Parece que nunca estamos contentos. Es importante saber disfrutar el momento, no pensar demasiado en el futuro y para ello también es importante no hacer tantos planes a largo plazo, como es habitual en culturas como la alemana. Hay que aprender a aceptar la situación y las circunstancias.

  • La experiencia de la mortalidad

  • Antes, la muerte era parte de la vida diaria. Las personas vivían con las enfermedades y la muerte. Ahora, la publicidad y el marketing de las empresas nos hace creer que somos inmortales y que la salud es lo normal, mientras la realidad es que no tener dolores, tristeza o migrañas es casi un milagro. Hay que estar agradecido cada día de tener salud.



    La muerte no es un tabú, es una realidad. Todos perdemos nuestros seres queridos y vamos a morir. La primera experiencia la tenemos con mascotas y luego con nuestros abuelos y padres, si todo va bien. Pero también pueden morir nuestros hermanos e hijos antes que nosotros. Tener esto claro produce agradecimiento sobre cada día que se presenta con luz y alegría. También hay que entender que la muerte no es el final. Es más fácil para los creyentes, pero en general hay que entender que la persona se va físicamente, aunque nos queda todo de ella. Lo que nos ha enseñado, las memorias, las fotos, vídeos, sus hijos o amigos, todo lo que está persona ha tocado.

  • Llegar a nuestros límites

  • Podemos pensar que podemos con todo, pero hay momentos en la vida que vemos que no. El estrés provoca de repente una depresión o un colapso nervioso. Las personas positivas también llegarán a situaciones donde ven que, a pesar de su actitud, hay que reconocer ciertas cosas negativas como una enfermedad o la perdida de un trabajo.

  • El fin de una amistad o amor

  • Esta experencia casi siempre está vinculada a un fraude, un engaño, una decepción o frustaciónes constantes. Es muy doloroso poner fin a algo o que nos digan que algo se ha terminado. No es fácil aceptar la pérdida. En el caso de un amigo, puede ser más doloroso que un amor, porque los amigos a veces son para toda la vida y que de repente no quieran estar con nosotros es como si algo muriese; se acaba una etapa y muchas veces no están claros los motivos por los que alguien decide darnos la espalda.

    En el amor es más fácil y normalmente se mezcla con la decepción, cierto odio y la pérdida de respeto que puede hacer más fácil el olvido y la aceptación de la situación. Konfuzius ha dicho: Si quieres algo déjalo ir y si vuelve es tuyo. Con la pérdida emocional, se mezclan muchas veces también la vanidad y el orgullo de no ser tan importante para el otro etc.. Hay que estar por encima de esto. También hay que saber que hay muchas personas en el planeta y donde se cierra una puerta se abre otra.

  • Ser despedido

  • El hecho de que alguien nos diga: "Ya no confiamos en Usted. Usted sobra aquí, Usted no vale para este puesto.. etc." es quizás el peor momento en la vida profesional de una persona. En algunos países como España, la gente ya está acostumbrada, también en EEUU. Es una cultura de "hire and fire" por razones varias. Pero si el trabajo nos gustó, los compañeros nos gustaron y además estamos en un momento que necesitamos ese sueldo, el momento en que nos dicen "adiós" puede ser traumático.



    Sin embargo, hay que ser sincero con uno mismo: Muchas veces sabemos por qué nos despiden. En muy raras ocasiones es por nuestras capacidades; muchas veces es por razones personales, muy ajenas a nuestro trabajo diario. También hay despidos que provocamos indirectamente con nuestro carácter rebelde, o al hacer lo que queremos, faltando de respeto etc.. Hay que saber analizar la situación para no tener una crisis de vida a causa de un despedido.