Según el Informe Global Entrepreneurship Monitor,  la tasa de emprendimiento en España ha subido en el último año hasta colocarse por encima del 6%, por encima de otros países europeos como Alemania (5,3%), Italia (4,3%) o Francia (3,9%). Gran parte de los nuevos emprendedores españoles están optando por trabajar desde espacios de coworking, oficinas compartidas en las que se dan cita diferentes profesionales que buscan un espacio flexible y la posibilidad de conectar con otros miembros.




Las ventajas de coworking

  1. Hacer comunidad
  2. La primera ventaja a destacar es que los espacios de coworking permiten crear comunidad. Esto se traduce en que los profesionales pueden relacionarse y compartir ideas y proyectos. En definitiva, crear sinergias. Gracias a estas relaciones, los profesionales entran en contacto con grupos de personas heterogéneos que les aportan nuevos puntos de vista. Además, es una forma de acabar con el aislamiento que muchas veces provoca el teletrabajo. La comunidad favorece la creación de talleres y eventos, ya sean de formación o de ocio, para fomentar la interacción entre los miembros.

  3. Fomenta el trabajo flexible
  4. Los espacios de coworking favorecen un modelo de trabajo flexible, en el que es el propio profesional el que divide el tiempo como más le conviene, sin ataduras de horarios estrictos y sin la necesidad de encerrarse en las mismas cuatro paredes de siempre. En un espacio de coworking, el profesional puede trasladarse al ambiente que más le conviene en cada momento, de tal forma que pueda maximizar su productividad y creatividad. Además, gracias a grandes redes de oficinas flexibles como la que ofrece Spaces, es posible trabajar en oficinas completamente profesionales y adaptadas en cualquier parte del mundo.


  5. Se ahorran costes
  6. El ahorro de costes también es otra gran ventaja de los espacios de coworking, ya que con una inversión muy limitada los profesionales y las empresas pueden acceder a espacios completamente equipados, olvidándose de gastos en infraestructuras y costes operativos. Estos espacios de trabajo flexible ponen fin a la dictadura del metro cuadrado y favorecen la democratización del espacio inmobiliario de oficinas.