La vida pública española se parece cada vez más al Circo de los Horrores. A un teatro de lo absurdo que cada día nos ofrece un nuevo espectáculo de escándalos y decisiones políticas delirantes. Una farsa contra la población de la que son actores todas las administraciones públicas, desde la estatal a las municipales. Y por supuesto que en esta función macabra no podían faltar las Comunidades Autónomas. O más bien debiéramos decir que tal función es impensable sin su actuación estelar.

Despilfarro, corrupción, nepotoamiguismo: España destruye su imagen y talento

Despilfarro, corrupción, nepotoamiguismo. Gobiernos como los de Cataluña o Andalucía, que no duda en recortar servicios a los ciudadanos para mantener intactas sus redes clientelares. Gobiernos como el de Valencia, que pese a la riqueza de la región la ha hundido en un pozo que parece sin fondo. Gobiernos como el de Madrid, que aprovecha el desconcierto general para despedir en TeleMadrid el a los profesionales que entraron en su día por examen y dejar a los que colocó a dedo el PP, y para privatizar una sanidad pública que ha costado muchas décadas levantar.

En este circo de tres pistas –la estatal, la autonómica y la municipal- los hay que consigue pese a que el listón está ya muy alto. En Castilla-La Mancha han conseguido en fecha reciente es uno de esos tristes records. Porque es en esa región donde el gobierno autonómico ha sacado la oferta de plazas de maestro… ¡A sueldo cero!

Sí, han leído bien. Personas que han estudiado la carrera de maestro y a y a las que el gobierno regional pretende hacer trabajar gratis. Ni siquiera van a recibir ese algo de dinero para gastos, casi simbólico, que reciben los becarios en las empresas privadas. No les ofrecen más que 25 créditos que se supone que les daría cierta ventaja en la siguiente oposición.

Las empresas españolas tampoco tienen mucha ética a la hora de invertir en sus empleados

Las empresas privadas traten de sacar partido a la crisis y al paro entra dentro de la lógica de nuestro sistema económico y productivo. Sobre todo porque se han acostumbrado. Llevamos décadas en las que poco a poco se ha ido cambiando la legislación para favorecerlas en ese terreno. Algunos recordamos cuando se legisló para crear la figura del becario. También recordamos la rotundidad e insistencia con que el gobierno de turno afirmaba que los becarios en ningún caso iban a sustituir a profesionales. Que ocuparían plazas anejas y que sería algo muy beneficioso los jóvenes para aprender. Todos sabemos cuál ha sido el resultado real de tal política.

Si la ley lo permite, las empresas aprovechan. Esos así porque las empresas están para ganar dinero, no para hacer labor social. Esperar lo contrario es en cierta forma retrógrado. Los trabajadores no deben quedar a expensas de la «benevolencia del patrón». Un estado digno de tal nombre no puede funcionar así. Las relaciones entre personas físicas y jurídicas deben estar reguladas por las leyes y no depender de la buena disposición de las partes. Si se producen situaciones de explotación es porque las leyes o malas, o porque no se aplica bien, y por tanto los responsables últimos de ese daño colectivo son las administraciones públicas.

Pero aquí no es que una administración pública consienta la explotación. Es que esa administración pública es el organismo explotador. Y con esto sí que podemos decir que «hemos pasado de pantalla», por usar una terminología actual y de a pie de calle.

Que un gobierno regional pretenda hacer trabajar gratis a unos maestros es un abuso superlativo. No pueden pretender que esos créditos son una remuneración. En todo caso, además de pagarles podrían darles esos créditos por la experiencia acumulada, como siempre se ha hecho.

Profesores son el pilar de una sociedad. España les trata y forma con ignorancia

Ni siquiera pueden pretender que son plazas adicionales. Eso al menos pudo hacerlo el gobierno de Madrid cuando quiso introducir voluntarios ancianos en las bibliotecas. Pretextaban que era un refuerzo con voluntariado. Pero en este caso, estos maestros sin remuneración vienen a ocupar las plazas de profesores de apoyo a los que este año ya no se ha contratado.

Esto no sólo es una vergüenza, un comportamiento inaudito por parte de unos gobernantes respecto de los ciudadanos por los que deben velar. No soy jurista, pero tengo la sensación de que esto pudiera vulnerar la Carta de los Derechos Humanos. Sí. No se lleven las manos a la cabeza. Esa carta establece que uno de los derechos humanos es el de toda persona a percibir una remuneración por su trabajo. Que el gobierno regional de Castilla-La Mancha pretenda agitar el cebo de facilidades supuestas para acceder más tarde al trabajo, y que lo haga aprovechándose de la necesidad y las pocas oportunidades laborales de muchos profesionales cualificados en la enseñanza no tiene nombre.

Pero quizás, como tantas otras tropelías de nuestros políticos, sea algo que nos merezcamos como sociedad. Sé que los escándalos son muchos y muy gordos. Pero me parece que la noticia hubiera merecido más espacio y relevancia. Algunos medios lo han dado de pasada, casi como una extravagancia. Y que algo así sea visto, al menos por parte de los medios y de la población, como poco más que una anécdota nos da buena medida de cuán bajo hemos caído. Y quizás sirva de termómetro a los que tienen la sartén por el mango para tener la certeza de que aún pueden exprimir mucho más a esta sociedad.

de León Arseonal, escritor

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