Aunque todos los Gobiernos recomiendan no viajar, está claro que muchos lo van a seguir haciendo, porque les es imprescindible o porque quieren hacerlo, pese a todo. Mientras tanto las consecuencias para el turismo por el coronavirus son alarmantes: suspensión de miles de vuelos, anulación de reservas hoteleras, prohibición de desplazarse en algunas zonas de riesgo, anulación o retraso de importantes ferias turísticas (Berlín y París, entre otras), miedo a coger aviones y trenes, suspensión de eventos deportivos, culturales y fiestas quiebras de compañías aéreas y turoperadores.




Consecuencias dramáticas para muchos negocios

Aunque por supuesto hay que tomar precauciones y dar la importancia que merece una sola vida, tal vez nos estamos pasando y creando una nueva enfermedad, una pandemia, que más habría que llamar pandemiedo, más peligrosa que el propio virus. Se trata, al parecer, de un virus relativamente benigno pero especialmente contagioso que ha causado, aunque las cifras cambian de día en día, más de 100.000 contagios y más de 3.000 muertos en el mundo. 500 menos de los que mueren un solo día por accidentes de circulación. 3.500 muertos diarios, un fallecido cada 25 segundos, 1,3 millones de personas al año, entre 20 y 50 millones que padecen traumatismos no mortales y la primera causa de muerte entre jóvenes 15 a 29 años.

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Aplicar el sentido común

¿Dejamos de utilizar el coche por ello? No. ¿Dejamos de hacerlo tras haber tomado alguna copa de más, estar cansado, sufrir estrés, seguir los mensajes en el móvil o conducir distraído? No. ¿Pensamos siquiera en que nuestro vehículo puede ser un asesino o un suicida en potencia y que el que viene de frente también lo es? No, claro que no.

La gripe es más peligrosa... y mortal

¡Ah, pero lo del virus es distinto porque no está en nuestra mano controlarlo! Cierto, tampoco lo está la gripe normal, esa que ocasiona cada año en todo el mundo entre 250.000 y 500.000 defunciones, de acuerdo con cálculos de la OMS. Y que en España es responsable, al menos –las cifras reales pueden ser muy superiores– 6.300 muertos, según el Sistema de Vigilancia de la Gripe en España (SVGE).





Esa que hizo enfermar en nuestro país el pasado año a 525.300 personas, entre los casos registrados ¿y cuantos más no registrados porque se padeció en casita sin acudir a médicos ni hospitales? Desde que surgió la epidemia del Covid-19, han muerto en España 20 personas; en ese mismo tiempo, unos dos meses, habrán muerto en nuestro país más de 1.000 personas por gripe común... y más de 300 en accidente de tráfico. La tasa de mortalidad de la gripe estacional en España fue del 1,2% la última temporada con datos disponibles, el otoño-invierno de 2018-2019.

La letalidad del coronavirus es de entre el 2% y el 4% en Wuhan; y del 0,7% fuera de la ciudad China origen del contagio. El Covid-19, por tanto, está siendo menos letal que una gripe común. Y, comparado con otros coronavirus, mucho menos mortal. Del SARS, un coronavirus originado en 2002 también en China, se registraron 8.096 casos y 774 muertes; una tasa de mortalidad del 10%. El MERS, otro coronavirus, originado en Arabia Saudí en 2012, causó 2.494 contagios y 858 muertes; una tasa de mortalidad del 35%.



La histeria nos hace olvidar muchas cosas

Tampoco se piensa, a nivel mundial, que el sarampión haya costado 140.000 vidas en 2019 o que dolencias infecciosas como el VIH, la tuberculosis, la hepatitis viral, la malaria, las enfermedades tropicales desatendidas y las infecciones de transmisión sexual matarán a unos 4 millones de personas en 2020. Aunque la crisis del coronavirus está afectando en lo psicológico, lo emocional y lo económico a casi todo el mundo –no hay más que ver la caía de las Bolsas, el cierre de empresas y el aumento del paro– el impacto sobre el sector turístico es tremendo, especialmente en España, segundo destino turístico mundial, y donde el sector turístico supone cerca del 13 por ciento del PIB y del empleo.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) calcula que los ingresos del transporte aéreo mundial se reducirán un 5% este año, lo que supone 27.000 millones de euros menos, mientras que la OPEP ha rebajado la demanda mundial de petróleo un 19%, a 100,73 millones de barriles diarios. La entrada del negocio del turismo en una gran crisis por el pánico mundial al coronavirus se aprecia también en las quiebras –la aerolínea británica Flybe y el turoperador español Trapsatur, son dos ejemplos–, y los desplomes bursátiles que desde hace días afectan a todas las grandes aerolíneas, operadores y hoteleras, como las americanas, europeas y asiáticas.

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Las empresas que más sangran

IAG, la matriz de Iberia, Vueling y British Airways han sido unas de ellas, igual que Ryanair, Easyjet, Air France-KLM o Lufthansa, de la misma manera que Meliá, NH, Amadeus, Edreams, Despegar o Tui, afectando también con grandes hundimientos bursátiles a Booking, Expedia, Delta, United, Continental, Hilton, Wyndham o Marriott. La OMT, en colaboración con Oxford Economics, ha realizado un cálculo preliminar que estima que la crisis del coronavirus costará unos 45.000 millones de euros al sector. Gloria Guevara, presidenta del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, ha sido crítica con las aerolíneas que han cancelado sus vuelos a China y otros países, pues cree que lo hicieron no tanto por el propio virus, sino por la falta de demanda.




La Organización Mundial de Turismo (OMT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de un comunicado conjunto le han pedido al sector turístico y a las autoridades políticas que su respuesta al brote del coronavirus sea “medida, coherente y proporcionada” a la amenaza que supone para la salud pública. “Cerrar fronteras, prohibir los viajes en general y políticas gubernamentales más extremas no detendrá la propagación del coronavirus”. 

Guevara, ha pedido a los gobiernos y a las autoridades de todo el mundo que no reaccionen exageradamente con medidas desproporcionadas en un intento de controlar el Covid-19. “La experiencia pasada, demuestra que tomar medidas tan extremas ha sido ineficaz en el mejor de los casos. Instamos a los gobiernos a que exploren medidas basadas en hechos que no afecten a la gran mayoría de las personas y empresas para las que los viajes son esenciales”.

Razones para el optimismo

Parece que el tiempo actúa a favor del control de la epidemia, ya que el calor dificulta la transmisión de los virus. Curiosamente, aspectos que definen al turismo español, como vacaciones, sol, buenas temperaturas... pueden ser el mejor remedio para uno de los males que más están afectando al propio turismo. Hay buenos motivos para el optimismo dentro de la gravedad. La información exagerada, el miedo irracional, las medidas extremas y la psicosis colectivas pueden ser peor que la propia enfermedad. Por supuesto, para el turismo, pero también para toda la sociedad.

Lista de consejos para evitar problemas con el virus

1. Evitar destinos conflictivos

Si uno puede elegir destino, hay que evitar los más conflictivos, en Europa, según el número de casos confirmados, no de fallecidos, son Francia, Alemania, Suiza, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Suecia. Fuera de Europa, por supuesto, China, Irán, Corea del Sur, y Japón. Hay que comprobar la lista con frecuencia porque las cosas cambian constantemente. Toda la información actualizada sobre el coronavirus está en esta página:
https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/home.htm

2. Consultar los países con limitaciones a los españolesHay que consultar también qué países ponen limitaciones, obligan a cuarentena, prohíben la entrada o exigen certificado sanitario. En el caso de España el más reciente ha sido EEUU, que ha prohibido todos los vuelos con Europa, pero también tenemos la entrada restringida a Malta, Guatemala, Jamaica, Iraq, Israel, Arabia Saudí, El Salvador, Kazajistán, Vietnam, Jordania (a partir del lunes).

Además, hay otros países a los que se puede volar pero aislarán de manera preventiva durante 14 días a las personas procedentes de España, estos son: Argentina, Colombia, Chile, Perú, China, La India, Rumanía, Rusia. Tailandia por su parte ha pedido a los viajeros que procedan de territorio español que mantengan una “cuarentena voluntaria” durante 14 días.

También se aconseja consultar la lista que cambia día a día. Puede consultarse en la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA): https://www.iatatravelcentre.com/international-travel-document-news/1580226297.htm

3. Elegir asientos
Al reservar los asientos de avión, ahora que viaja menos gente, hay que procurar elegir los que ofrezcan más espacios vacíos, pero que no estén cerca de los aseos o del espacio donde trabajan los auxiliares de vuelo. En principio, la mejor opción son los asientos de ventanilla, los del centro pueden que estén libres porque casi nadie los quiere y los de pasillo están más próximos al paso de otros pasajeros y de los auxiliares de vuelo o revisores. Si uno se lo puede permitir mejor elegir clase busines o preferente donde siempre hay menos gente y más espacio entre asientos.

4. Llegar al aeropuerto con tiempo
Hay que procurar llegar al aeropuerto con tiempo suficiente para poder facturar, si es necesario, antes de que haya largas colas. Si uno puede ir solo con equipaje de mano mejor.

5. Evitar los lugares con aglomeraciones
También dejar distancia con otros pasajeros en el control de seguridad y evitar los bares y restaurantes, mejor llevarse la comida de casa. Si uno tiene derecho a sala Vip comprobar que no esté muy llena y eligir, si uno puede, un lugar solitario.

6. Mejor embarcar de los últimos
A la hora de embarcar mejor llegar de los últimos (sin perder el avión) para evitar las colas y dejar espacio entre otros pasajeros en el embarque y en los pasillos del avión.

7. Mascarilla
Aunque el uso de mascarilla es discutible, ya que quien las deben de utilizar son los contagiados y no las personas sanas, puede tener dos aspectos beneficiosos, aislarse algo de posibles toses y estornudos y al llevarla puesta evitar que se nos acerque la gente.

8. Al aterrizar
Al aterrizar mejor no tratar de ser el primero en salir y amontonarse en el pasillo, hay que dejar que salga la gente y hacerlo cuando el pasillo esté despejado. Y en el aeropuerto de llegada, los mismos consejos que al salir: evitar los grupos de gente en la recogida de equipajes, en el control de entrada y en otras zonas del aeropuerto. Aunque sea más caro, mejor utilizar un taxi para llegar al hotel en lugar de transportes públicos.