Conversación: así serás más interesante¿Con que gente le gusta pasar más tiempo? ¿Quién permanece en su memoria? No son los contemporáneos aburridos, que solo hablan de ellos, sino las personalidades interesantes y vibrantes que realmente aportan algo a la conversación y con los cuales uno se siente a gusto hablando. En las ferias, congresos y demás eventos, se trata de conversar con los demás asistentes...

Una buena conversación es el arte de hablar

De esta manera, para dejar una impresión positiva y duradera se necesita un talento para la comunicación. En efecto se recompensa, las buenas negociaciones pueden ser las bases para crear relaciones y contactos viables y a largo plazo. Pero, ¿Cómo te conviertes en un socio de negocios interesante?

¿Que hace una buena conversación?

El requisito fundamental para una negociación exitosa es el interés real en la otra persona. Solo cuando te encuentras con tu socio de negocios con real interés y respeto, él se sentirá cómodo en la conversación y participará en ella. Una conversación conecta dos hombres entre ellos.

Uno siente la impresión de estar al mismo nivel y se siente comprendido. No siempre tiene que ser una conversación profunda, también las conversaciones cortas pueden ser estimulantes. Quien puede mantener una charla sin imponerse directamente antes el otro, permanecerá recordado de manera positiva.

Una buena conversación: 5 maneras de ser más interesante

La parte más difícil de una conversación es poder mantener la atención del socio de negocios. Quien aburre a su contraparte, ha desaprovechado la oportunidad de crear una relación. Para que esto no suceda, es necesario, que la otra persona lo perciba interesante.

Pero, ¿Cómo se logra eso? Por ejemplo …

1. No mantengas ningún monologo

No agredas a tu contraparte con un torrente de palabras. Incluso cuando tengas una posición fuerte sobre un tema, dale la oportunidad a tu socio de negocios para digerir lo que escuchan y comentarlo. Los monólogos actúan rápido como intimidantes y logran que la contraparte se desanime y no quiera participar más en la conversación.

Pon atención sí la otra persona hace preguntas a lo que has dicho, de no ser así es hora de que termines con tu propia charla.

2. Mueve a tu socio hacia el centro

Una conversación no se trata sobre la persona misma. Encuentra en que se ocupa y que entusiasma a tu socio. Todas las personas hablan con gusto sobre sus propios hobbys y preferencias. Esto te dará la oportunidad de construir una conexión. Haz preguntas para conocer mejor a tu socio. Un buen oyente que hace preguntas y responde se siente a gusto en la conversación.

3. Planea tres buenas historias

Para muchas personas es difícil encontrar un punto de inicio en una conversación. Te gustaría hablar con esa persona pero no sabes que decir. En este punto te puede ayudar tener pequeñas anécdotas preparadas y así empezar. En especial las historias sobre otras personas, como por ejemplo sobre deportistas o empresas, son las más apropiadas.

Las personas que mantienen los ojos abiertos al mundo y leen mucho siempre tienen algo que contar. Al iniciar la conversación, omite sobre todo temas de política como: ¿Que piensa sobre la guerra en Siria?

4. Ten cuidado como dices algo

Incluso el tema más interesante puede parecer aburrido cuando se está hablando sin emoción. Varía el tomo de la voz y resalta lo que has dicho con gestos. Solo una mínima parte de lo que quieres transmitir se hace a través del lenguaje.

La mayor parte de la comunicación la hace el lenguaje corporal. Con emociones y pasión puedes impresionar a tu contraparte.

5. Elige un lugar estimulante

Si puedes elegir el lugar de la conversación o la reunión, se recomienda escoger un lugar cautivador. El científico de conducta Dan Ariely descubrió que la gente no puede identificar de donde proviene una emoción.

Por ejemplo, cuando una persona se encuentra en un lugar interesante y cautivador, la sensación estimulante que la persona percibe se transmitirá a la otra. Este efecto lo puedes utilizar a tu favor. Un lugar inspirador puede ofrecer un maravilloso inicio en la conversación, por ejemplo un edificio histórico o un museo.