Evolución del contexto legislativo de la enseñanza en EspañaEn España la enseñanza secundaria nació hace ciento cincuenta años con un solo grado, el Bachillerato, exclusivo de la élite acomodada y enfocado hacia la universidad...

Fue en la segunda mitad del siglo XX cuando esta etapa de estudios se fue universalizando, permitiendo la escolarización a amplios sectores de la población, y empezaron a surgir los estudios de formación profesional para suplantar la necesidad de mano de obra. Hoy en día el cien por cien de los ciudadanos es escolarizado y el Estado establece las normas de gratuidad y obligatoriedad hasta los 16 años.

La enseñanza en España

Tal y como afirma Jiménez Sánchez, la enseñanza es un producto de la burguesía europea del siglo XIX y aparece con la creación de los sistemas educativos nacionales. La caída del Antiguo Régimen y el consecuente nacimiento del Estado-nación otorgaron a los ciudadanos una serie de derechos imprescindibles para el progreso.

El Estado tomó cartas en este asunto ordenando un primer organigrama del sistema educativo dividido en dos etapas (elemental y secundaria) y con un marcado carácter humanista; finalmente, su concreción llegó en 1857 con la Ley Moyano. Esta ley tenía un carácter descentralizado y determinaba que la segunda enseñanza no fuese obligatoria ni gratuita y comprendiese seis años de estudios generales; sus finalidades eran preparar para el ingreso a la universidad, educar para la vida y habilitar para incorporarse a las profesiones.

La nación era la escolarización de la población

Tras el fin de la época descentralizada, el Estado tomó las riendas del sistema educativo, avivando el control sobre materias como la religión. Como respuesta a esta política, hubo un grupo de pedagogos laicos, entre los cuales destacamos a Giner de los Ríos y a Ortega y Gasset, cuyo espíritu renovador y optimismo pedagógico se fraguó en la fundación de la Institución Libre de Enseñanza, espíritu al cual contribuyó no poco la aportación estética de poetas como Antonio Machado y Federico García Lorca.

Para los institucionalistas el camino que seguir para el cambio económico de la nación era la escolarización de la población; el progreso social correspondía al progreso individual. En 1936, el estallido de la Guerra Civil destruyó los planes de modernización.

Durante Franco

Durante el régimen franquista la educación vivió su ocaso cultural, en cuanto que sirvió como mero vehículo de adoctrinamiento ideológico para la dictadura . El Bachillerato volvía a tener un sesgo elitista y excluyente, y se convertía en el instrumento más rápido y eficaz para influir en el reaccionismo de la sociedad, y mediante la sesgada formación intelectual y moral de sus futuras clases dirigentes.

Este panorama educativo se mantuvo hasta 1970, año en que el Ministerio de Educación Nacional promulgó la Ley General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa (LGE): se ordenó la implantación de un nivel obligatorio y gratuito denominado Educación General Básica (EGB) y dos modalidades de educación secundaria: una, académica, configurada por el Bachillerato Unificado y Polivalente (BUP) y el Curso de Orientación Universitaria (COU); y otra, cercana al mercado laboral constituida por la Formación Profesional (FP). La ordenación de las enseñanzas secundarias establecidas por la LGE tuvo una vigencia de veinte años.

Enseñanza: década de 1980

Con los cambios políticos de la década de 1980 el objetivo de la política educativa fue alcanzar la superación de los fallos del sistema educativo vigente hasta entonces, es decir, el abandono escolar, el academicismo del Bachillerato y el relegamiento de la FP. En democracia, siete han sido las leyes de Educación promulgadas por los distintos gobiernos que ha habido, y todas con unos mismos temas en común, el de la efectividad del derecho a la educación y el de la libertad de escoger centro docente .

Enseñanza: Etapas 1990 - 2002

La Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE), configuró el nivel de educación secundaria que conocemos hoy en día: la gran novedad fue la constitución de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), una etapa de cuatro años (12-16) básica, obligatoria y gratuita, con un currículo en común organizado en áreas de conocimiento obligatorias y algunas optativas en el segundo ciclo.

Se fijaron tres etapas en la educación secundaria: la ESO, el Bachillerato y la FP específica de grado medio. El Bachillerato constaba de dos años y se organizaba en cuatro modalidades –Artes, Ciencias de la Naturaleza y de la Salud, Humanidades y Ciencias Sociales y Tecnología–, con materias comunes, propias de modalidad y optativas. En 2002, esta ordenación de la LOGSE quiso cambiarse con la Ley de Calidad de la Educación (LOCE) que tenía un rasgo conservador y selectivo, proponiendo la implantación de itinerarios formativos en el segundo ciclo de la ESO. No obstante la LOCE nunca se llevó a cabo.

Escamilla

La vigente LOMCE (2013) ha mantenido los principios de la LOE, y al mismo tiempo ha introducido algún grado de selectividad propio de la LOCE. Ya situada en un escenario de política educativa comunitario, la LOE (2006) ha sostenido una ordenación educativa similar a la del resto de los países europeos. De acuerdo con los principios de realización personal del alumnado, ejercicio de la ciudadanía activa y de aprendizaje a lo largo de la vida, o Lifelong Learning, la LOE ha supuesto la introducción de las competencias básicas en el currículo. Clasificadas en función de los ámbitos a los que refieren, estas ocho competencias básicas se agrupan de la siguiente manera: comunicación lingüística, razonamiento matemático, conocimiento e interacción con el mundo físico y natural, tratamiento de la información y competencia digital, competencia social y ciudadana, competencia cultural y artística, competencia para aprender a aprender, autonomía e iniciativa personal (Escamilla).

La escuela actual cumple con tres condiciones que son el resultado de varias reformas educativas: en primer lugar es comprensiva en cuanto concurre a la formación global de los alumnos; luego, es inclusiva, porque es una escuela para todos; en fin, es intercultural, ya que busca la comprensión de los diversos grupos humanos y la autocrítica de las propias formas culturales.

de Silvia Mingarelli