de Andana

Después de pasar las navidades aprovechando muchísimo el tiempo en la montaña, en la ciudad y hasta unos días en la playa disfrutando de familiares y amigos, tocaba cambiar el chip para enfrentarme a algo menos agradable: la conciliación con la empresa. Llegó ese día y aunque no estaba nerviosa porque confiaba en que me darían la indemnización que me correspondía, hasta ese mismo momento no poseía esa seguridad. Finalmente y tras 18 años de vida laboral, me indemnizaron lo que me correspondía. En ese momento, por fin se cerró mi etapa en la empresa. Ahora podía empezar a plantearme mi nueva vida, mi presente y mi futuro.

La sensación de felicidad bajo la incertidumbre, es muy rara

La conciliación con la empresa era también una conciliación con los últimos años de mi vida laboral, un perdón y un poner fin. Volví a la oficina de empleo y me hicieron un cuestionario para posibles trabajos y opciones para ubicar mi futuro profesional. Pensé que irme unos meses a Londres a aprender inglés era una buena forma de mejorar el idioma y creía que esta situación podía ser una gran oportunidad. Dos factores que conjugaban perfectamente: viaje y aprendizaje. En la misma oficina de empleo me informaron que si viajas al extranjero más de 15 días, te suspenden la prestación de desempleo hasta que vuelves al país. Así que, fue una mala noticia, correr con todos esos gastos sin ayuda económica no estaba dentro de mis planes y tendría que aparcarlos. Ese futuro proyecto lo descarté.

¿Cómo sobrevivir económicamente?

Otro de mis objetivos era controlar mi economía, ya que se vería bastante mermada. Quería asegurarme de no gastar más de lo que por ahora me proporcionaba el desempleo y aprovechar mis ahorros. Así que se me ocurrió la genial idea de aprender conceptos financieros, que pensé podían ayudarme. Buceé en internet en el mundo de las finanzas y pequeñas inversiones bursátiles. Siempre me habían dado mucha pereza esos temas y quizás podría ser una ayuda, ahora que tenía tiempo, así que manos a la obra valoré aprender algunos conceptos como rentas fijas, variables, corto, medio y largo plazo. Mercados Europeos, Americanos, Asiáticos... Cartera conservadora, equilibrada, agresiva, fondos de inversión, depósitos, bolsa… Broker online, offline… Incluso fui a alguna charla donde había personas con pocos conocimientos como los míos, que llevaban muchos años dedicándose a ese mundo y sacándole partido…

Mis desconocimientos sobre el dinero y la conciliación conmigo misma

Sentí que había vivido en  una burbuja con tanto desconocimiento bursátil… Tantos y tantos aburridos conceptos, que ni entendía, ni me gustaban, ni me interesaban. Finalmente y gracias a mi mediocridad en ese sector, entendí que no era para mí y dejé de dedicarle tiempo. Tampoco me costó mucho.

Entre tanto, todo lo compaginaba con ocio, deporte y aprendizaje. Por ejemplo, mediante una plataforma llamada Meetup que había descubierto meses atrás, un día me apuntaba a Yoga, otro a alguna actividad cultural o  incluso a clases de inglés de una hora en una cafetería del barrio de Salamanca. Dado que no iba a cubrir mis expectativas de salir fuera del país para mejorar el idioma, pensé que mientras valoraba dónde y cómo, cubriría unos mínimos. Lo importante era pasar mis horas de trabajo haciendo lo que quería y lo que me aportaba.




Aprender a disfrutar del tiempo libre

Como tenía una guitarra y nunca había dado clases, qué mejor momento para aprender. Quería sacar una espinita que llevaba dentro mucho tiempo atrás. También con esta última plataforma, que por aquel entonces descubrí y tanto exprimí, aproveché para hacer visitas a centros culturales menos conocidos. Y por último, daba vueltas a otro tipo de actividades que podían ser de interés y quizás en el futuro, pudieran ayudarme profesionalmente. Algo creativo, cultural, social… Demasiadas ideas para madurarlas.

Dentro de veinte años a partir de ahora te arrepentirás de las cosas que no hiciste, así que suelta las amarras y navega fuera de tu zona de confort, busca el viento en tus velas. Explora, Sueña, Descubre.

Mark Twain

Nos vemos en el siguiente capítulo: Aprender, aprender, aprender…