de Stefanie Claudia Müller, Madrid

Helmut Kohl era el “creador de Europa” y el “maestro de obras de la reunificación alemana”. Angela Merkel va a entrar en la historia como la “salvadora de Europa” y como la “política más querida de Alemania – la Mutti (mamá)”. Pero aun así, la mujer más influyente del país germánico se está desmoronando; la gente está harta de su estilo diplomático de gestión, de sus éxitos basados en compromisos peligrosos y sobre todo de su política de refugiados. Una famosa canción de carnaval resume lo que sienten muchos alemanes, fomentados en sus miedos por los poderosos medios de comunicación sensacionalistas como BILD:

Todo tiene un fin, solamente la salchicha tiene dos.

El 24 de septiembre hubo elecciones generales en Alemania; cuatro meses después aún no hay Gobierno, aunque los periódicos y los telediarios están cargados de noticias sobre su posible composición. Nunca Alemania ha vivido una situación similar. Primero era la coalición entre CDU/CSU, Verdes y Liberales sobre la mesa. La conocida coalición “Jamaica”. Pero los Liberales, recientemente resurgidos como fuerza política, tenían miedo de perder su perfil al lado de los Verdes (Die Grünen). Die Grünen ya ofrecen una política económica que gusta a muchos empresarios y su política fiscal está basada en la sostenibilidad. Ya no son el peligro de la economía.


La “Grosse Koalition” está caducada

El proceso de formar una coalición es complicado en Alemania. Primero es un contacto sin compromisos de los jefes para acercar posiciones, luego se decide si se llega al segundo paso: die Sondierungsgespräche, las negociaciones sobre los puntos duros, dónde uno no está de acuerdo. Si se sale bien de estas charlas, empiezan las negociaciones de coalición y al final, si todo va bien, se firma el contrato de coalición. Si alguno de los aliados rompe cláusulas de este contrato, la coalición se puede romper sin más. Los gobiernos de coalición son muy democráticos porque normalmente presentan mucho mejor la voluntad de la sociedad, pero están basados en muchos debates, discusiones y luchas de vanidad de sus líderes que pueden cansar al espectador y la experiencia en Europa es que grandes coaliciones como vemos ahora en Austria pueden reforzar el radicalismo.

Sin embargo, la gran coalición es lo que parece que va a ver el próximo Gobierno en Alemania, ahora empiezan las “Sondierungsgespräche” entre la SPD y CDU. Aunque esta perspectiva no entusiasma absolutamente a nadie, tampoco a los partidos implicados, es solamente una solución de emergencia para volver a la estabilidad. Un actual sondeo de la empresa Infratest-dimap revela que solamente el 45 % de los encuestados está a favor de la gran coalición y todavía un 65% cree que Merkel hace bien su trabajo, se teme que ya ha llegado el fin de su carrera después de 14 años como jefa de gobierno. Merkel, que con 63 años todavía tiene ganas y energía, tiene que empezar a buscar un sucesor. El 67% de los encuestados cree que el mejor tiempo de su gobierno ya ha pasado. Un 45 % cree preferible que busque a alguien para reemplazarle durante los próximos cuatro años.



Merkel no ha hecho nada mal, pero aun así tiene que retirarse

A pesar del creciente descontento por sus intentos de formar gobierno, el único gran error de Merkel ha sido que en 2015 ha dejado entrar a refugiados sin control. Y ahora todos los medios de comunicación intentan aportar datos veraces para probar que se ha equivocado. Lo que se ha exigido desde mucho tiempo por parte del Gobierno parece que se va a hacer ahora en la Groko II: aprobar una ley de inmigración à la americana que filtra las personas que necesita el mercado laboral. El resto de los inmigrantes se queda fuera, salvo los que buscan asilo póilitico. En este caso se sigue otro procedimiento.

Se vinculan criminalidad sexual con árabes y robos con refugiados

.

Ciertamente la relación entre un aumento de criminalidad y el aumento de refugiados en Alemania está comprobada. Pero el uso de este dato es muy peligroso. Recibir desde 2014 un millón y medio de personas traumatizadas y también algunas muy engañadas no puede tener otra consecuencia que un aumento de la inseguridad en las ciudades, aunque este hecho está potenciado por los periódicos, la radio y la televisión. En consecuenica tienen también las personas más tolerantes de repente miedo en Alemania que alguien les podria robar algo de su seguridad personal, de su estatus o de sus creencias.

¿Por qué la tolerancia también a nivel de integración y hacia el islam ha llegado en Alemania a su fin?

.... porque la gente no quiere renunciar a su cultura cristiana en los colegios, las ciudades y en la convivencia en general, se oye cada vez más el término “Reinkultur”, una cultura pura. También alemanes que están a favor de la integración de extranjeros promocionan ahora campañas sobre qué cultura tienen que aprender los extranjeros que viven en nuestro país, empezando por cierto por el idioma.

Lo más importante en el nuevo Gobierno son los refugiados y su integración

... pero nadie lo admite. La jefa de la SPD, Malu Dreyer, cree que la cuestión de los extranjeros no va a ser la elemental en las conversaciones de coalición. Ella cree que estamos demasiado concentrados en temas de refugiados y estamos olvidando asignaturas pendientes como las pensiones, la salud, la igualdad o el paro. Ya en las conversaciones de la coalición de Jamaica se habían olvidado estos temas. Para el economista alemán Jürgen Donges, ha llegado el límite de capacidad para Alemania de recibir más extranjeros: “Creo que hemos hecho una tarea muy importante en absorber la mayoría de los refugiados de Siria. Este hecho económicamente no es un problema para nuestro país, al revés, creo que la industria de construcción ha aprovechado el negocio de nuevos edificios y pisos que se han construidos para los refugiados. Pero hay que ser realista: una sociedad multicultural es una ilusión. Alemania y el nuevo Gobierno tiene que entender que los alemanes no pueden salvar el mundo.”

Por todo ello, el nuevo Gobierno de Merkel tiene como reto no dejarse llevar por las corrientes populistas de la extrema derecha y algunos medios de comunicación que siguen en el mismo sentido. Aunque no se puede ignorar que desde la publicación del libro del ex miembro del consejo de Administración de Deutsche Bank y ex miembro de la SPD, Thilo Sarrazin, en el año 2010, cada vez hay más gente que cree que Alemania está perdiendo su identidad. Después de la publicación de “Deutschland schafft sich ab” (Alemania se hace superfluo), salieron muchos más libros de este tipo y blogs, y cada vez más periódicos vieron el negocio de jugar con el miedo alemán: der Überfremdung, la extranjerización. Merkel y también la SPD saben muy bien que si no consiguen controlar este movimiento, Alemania y Europa en su conjunto están en peligro. Como la última época de la gran coalición ha reforzado las fuerzas radicales, sobre todo en la derecha, los dos partidos intentan extinguir este fuego siendo más estrictos con los refugiados, así como recortar todas las prestaciones sociales que hay en Alemania, un camino que persigue también el nuevo Gobierno de Austria.