Durante la última década el coaching se ha convertido poco a poco en un concepto que se utiliza cada vez más para el desarrollo personal. Este reciente aumento de la aplicación de métodos de coaching no sólo ha crecido en el ámbito empresarial, sino que también lo ha hecho en el ámbito del crecimiento personal.

¿Qué impulsa este desarrollo?

Personalmente, creo que el principal motivo es que el coaching cree en el potencial que hay dentro de cada individuo. El mundo está cambiando más rápido que nunca y la necesidad de un crecimiento personal caumenta cada día. Mucha gente, especialmente los jóvenes ven las cosas de forma muy distinta a como otros las ven, por lo que decirles cómo deben actuar o cómo deben expresarse no es la mejor solución.

La mayoría de problemas suelen tener una gran variante de soluciones, por lo que potenciar el concepto individual que cada uno tiene de la situación y permitir explorar de forma individual las posibles soluciones, permite asegurarnos de que el resultado será más duradero y eficaz. Obviamente, una vez se han explorado todas las opciones, una vez se ha filtrado y priorizado se debe llevar a cabo un plan de acción sólido, con tareas tangibles y un periodo de tiempo determinado. Planear sin llevar a cabo una acción no es más que un puñado de buenas intenciones.

Esta orientación de objetivos y acción es otra razón por las cuales el coaching es tan poderoso. El coaching siempre empieza con el objetivo final en mente, es decir, cuál es el objetivo final para llegar a él con un plan de acción firme sobre cómo lograrlo. Puesto que alcanzar el objetivo final puede llevarnos un año o incluso más, el coach trabaja con su cliente en dividir el recorrido en pequeñas metas con plazos más cortos, que poco a poco se van acercando al objetivo final. Estas metas a corto plazo ayudan a mantener la motivación, porque gradualmente se van apreciando los resultados y es de sobra conocido que el éxito llama al éxito.

¿Por qué es interesante para jóvenes?

Ante todo, porque el enfoque del coaching se ajusta muy bien a los jóvenes de hoy en día. Los programas tutorizados tienen una función muy importante, ya que permiten a los jóvenes aprender de mentores con más experiencia, saber cómo ellos hicieron las cosas en su momento para alcanzar éxitos en sus áreas. De todos modos, debido al constante cambio del entorno, lo que en su día funcionó no tiene por qué funcionar hoy. Además, no existen dos caminos idénticos para alcanzar una misma meta ya que cada persona es un mundo. Por eso el coaching se centra únicamente en la persona que lo está recibiendo y nunca aconseja sobre qué hacer.

¿Cómo funciona?

El coach hará preguntas estructuradas y complejas, que harán que el coachee deba elevar su propia conciencia y encuentre un camino que encaje con su forma de razonar. El coach también se centrará en los valores y creencias de la persona, en cómo éstos pueden afectar en las decisiones de uno mismo y cuán comprometida está con alcanzar sus objetivos. A muchos de nosotros se nos ha pedido actuar a raíz de decisiones que otros han tomado y que a veces están en contra de nuestros principios y al no haber recompensa no se puede valorar la efectividad de estas situaciones.

Otro aspecto del coaching que atrae mucho a los jóvenes es el hecho de que cuentan con toda la atención de otra persona sin que nadie les moleste ni les juzgue. Un entorno tranquilo para poderse expresar y ser creativos con sus ideas sin que nadie les diga “esto es imposible” o “esto no se puede hacer” es muy liberador. Eso no significa que el coaching no tenga en cuenta la realidad de cada situación personal. Pero un coach nunca preguntara “por qué esto o por qué lo otro”, sino que más bien realiza preguntas como “¿cuáles son tus puntos fuertes para sostener este objetivo?” y preguntas similares que animan a la persona a evaluarse en cuanto a dónde están y a dónde quieren llegar y qué necesitan hacer para lograrlo.

Si este artículo ha despertado tu interés en el coaching, por favor no dudes en contactarme a través de mi página web: http://www.coachtheculture.org/

de Rikke Lina Nissen