Atención en China: El Centro para la Investigación de la Sustracción de Órganos en China (COHRC) denuncia los últimos acontecimientos relacionados con el abuso en materia de trasplantes de órganos en China, que se reflejan en un informe publicado en el 27º Congreso Internacional de la Sociedad de Trasplantes (TTS) en Madrid, España.

El negocio con las necesidades

En 2015, China declaró que había detenido la sustracción de órganos a los presos ejecutados por condena de muerte transitando completamente a un sistema ético de obtención de órganos. Empleando una intensa campaña de relaciones públicas, datos manipulados, presiones, demostraciones orquestadas en centros de trasplantes y presentaciones promocionales en el extranjero, su “sistema chino de trasplantes” y su aparente reforma han ido ganando el reconocimiento de las asociaciones de trasplantes y de los gobiernos a nivel internacional.




Sin embargo, en octubre de 2017, una cadena de televisión de Corea del Sur de gran audiencia envió a uno de sus periodistas para investigar al Centro Oriental de Trasplante de Órganos de Tianjin, uno de los mayores de China con más de 500 camas dedicadas exclusivamente a trasplantes. La investigación demostró que los pacientes de trasplantes del extranjero siguen volando a China para obtener sus órganos en un plazo de días o semanas; plazos que en el caso de cirugías de urgencia pueden acelerarse aún más si hay “donaciones” económicas adicionales.


Un hotel anexo al Centro Oriental de Trasplante de Órganos de Tianjin sirve como alojamiento para los pacientes en espera del trasplante. Estas averiguaciones, unido a la verificación del uso de sus quirófanos las 24 horas del día, sugieren que el centro continúa realizando miles de trasplantes al año.

China se ha convertido en una industria de trasplante de órganos

Ese es solo un ejemplo que recoge la escala y la abundancia de órganos disponibles bajo pedido en la industria de trasplante de órganos en China. La realidad es que el número de donaciones voluntarias está lejos del mínimo necesario para cubrir la demanda que el número de operaciones ejecutadas en la actualidad requiere.

Las preguntas surgen inmediatamente, ¿cuál es la dimensión actual y la trayectoria de la industria de trasplante de órganos en china? ¿En qué medida hay una transformación en China a un sistema ético de trasplantes? ¿Cuáles son las evidencias de que se continua extirpando órganos a los prisioneros?. ¿Cuáles son algunas de las fuentes posibles de obtención de órganos al margen de las donaciones voluntarias?. ¿Qué factores impulsan y sostiene los abusos que siguen aconteciendo hoy en día?

Los hospitales en China tienen otra ética

Un equipo de investigadores del COHRC ha analizado cientos de hospitales de trasplantes de China, las políticas gubernamentales y las sectoriales, la legislación, los mecanismos regulatorios, el uso descontrolado del criterio de muerte cerebral, los números de donaciones en las diferentes regiones y los informes de los medios de comunicación mayoritariamente en chino.




El informe de 2018 del COHRC objeto de la presentación, actualiza las investigaciones de años anteriores con las últimas averiguaciones y las analiza en conjunto para dar respuesta a las preguntas anteriormente formuladas. La conclusión de todo ello es inequívoca, los prisioneros de conciencia eran y siguen siendo la fuente principal de órganos en China.

Para salvar vidas no se puede saltar la ética

El Profesor Arthur L. Caplan, responsable de la división de ética médica en la Facultad de Medicina de Nueva York escribe en el preámbulo del informe, “China, como demuestra este sobresaliente, incisivo y bien documentado informe, sigue alimentando las violaciones a los derechos humanos y al mínimo respeto ético por sus ciudadanos, al permitir el asesinato para obtener los órganos para trasplantes ….Este informe debe ser reconocido y considerado tanto por la comunidad de trasplantes como por los gobiernos en todo el mundo.”

A pesar de que el Parlamento Europeo y el Congreso de los Estados Unidos han aprobado resoluciones que condenan inequívocamente la práctica de la sustracción forzada de órganos en China y que varios países han modificado su legislación para evitar que sus ciudadanos sean cómplices de estos crímenes limitando lo que se conoce como el “turismo de trasplantes”, aún queda mucho por hacer para detener este crimen incalificable.