La casa de papel regresa cargada de nuevas intrigas protagonizadas por unos personajes a los que ya hemos cogido cariño. Y es que la personalidad de sus personajes es uno de sus grandes atractivos: desde el sociópata hasta la luchadora. Esta ficción televisiva presenta una serie de perfiles que también podemos encontrar en otro ámbito: el laboral.




Los perfiles profesionales de La casa de papel

Antes de entrar en detalles, una advertencia: si aún no has terminado la segunda temporada, deja de leer, este artículo contiene spoilers. Tras este aviso, centraremos nuestro análisis en el modelo de personalidad definido por el eneagrama de estos atracadores. El eneagrama es un sistema de clasificación de la personalidad en nueve tipos.

Berlín: el cabecilla del grupo durante el atraco es quizá uno de los personajes más fuertes de La casa de papel. Un auténtico líder a pesar de su vena sociópata y narcisista. Tanto es así que es capaz de sacrificar su vida a fin de que sus compañeros logren escapar. Una personalidad que encajaría en el eneatipo tres: el triunfador. Su narcisismo le conduce a preocuparse por su imagen y por lo que esta representa para los demás. No obstante, esta vanidad no le resta eficacia, productividad y excelencia a su manera de liderar equipos. También haría un buen papel en el mundo del espectáculo.

Denver: el “bufón” del atraco es un eneatipo siete, un entusiasta de manual: optimista, espontáneo, juguetón y en constante búsqueda de experiencias nuevas y estimulantes. Tiende a ser impulsivo, pero también es alegre y muy agradecido. ¿Su trabajo ideal? Alguno de corta duración y freelance con posibilidad de viajar y de aprender sobre distintos ámbitos. Reportero sería un buen ejemplo.



Moscú: aunque parece que no volveremos a verlo esta temporada, Moscú está representado por el eneatipo seis, el leal, una personalidad responsable, trabajadora y comprometida. No obstante, comparte algún rasgo con el eneatipo cuatro, el individualista, ya que es emocional y, en cierto modo, vulnerable. Podría optar a un mando intermedio, pero en líneas generales desea un trabajo “seguro y para toda la vida”.

Tokio: el personaje que encarna Úrsula Corberó se corresponde con el eneatipo ocho, el desafiante: poderosa, dominante, orgullosa, provocadora, pero también decidida y protectora con los suyos, especialmente con Río. Se trata de una clase de personalidad ideal para liderar equipos.

Río: el informático del grupo y quizás el más inocente es uno de los personajes más complicados de clasificar. Comparte características con el eneatipo nueve, el pacificador, ya que es sereno y calmado, y  con el eneatipo cuatro, el individualista, por su carácter reservado e independiente. En los procesos de selección, este eneatipo suele ser perfecto para psicólogos y diseñadores.

Nairobi: este personaje está definido por el eneatipo dos, el ayudador. Sus características son la afabilidad, la generosidad y la empatía. Esta personalidad se observa en aquellas escenas en las que anima a los trabajadores para que sigan imprimiendo dinero y también cuando es engañado por Alison Parker en otros momentos de la serie. En recursos humanos este tipo de personalidad se asocia a la atención al cliente y a las ventas.

Helsinki: después de ver cómo cuida de Arturito no nos queda duda: Helsinki es un eneatipo dos, el ayudador, puro, pues es comprensivo, generoso, sentimental y altruista. En cierto modo también se ajusta al eneatipo nueve, el pacificador. Lo más llamativo es que, junto con Oslo, parece representar la fuerza bruta de la banda. Este último tiene un encaje difícil en el eneagrama, podría ser un cuatro o individualista. Las profesiones sanitarias, la medicina, la enfermería, le van que ni pintadas.

El profesor: inteligente, calculador y perfeccionista, sabe anticiparse y ocupa un rol de paciente observador. Este “encantador de serpientes” lo tiene todo medido, excepto su vínculo con la inspectora. Su perfil encaja con el eneatipo uno, el reformador, un tipo idealista, de sólidos principios, concienzudo, crítico, perfeccionista y meticuloso que, a su vez, teme equivocarse. Curiosamente este eneagrama está asociado a los profesores y a los puestos de control de calidad. El cerebro de la operación también tiene rasgos del eneatipo cinco, el investigador, por su carácter racional y observador.

Raquel Murillo: si bien la inspectora no forma parte de la banda —al menos de momento, aunque habrá que esperar a ver qué nos depara esta última entrega—, hemos decidido incluirla en este análisis. La policía se caracteriza por un carácter fuerte y algo autoritario. Es una persona justa, líder nata y con gran autoconfianza. En definitiva, un eneatipo ocho, aunque expresado de una manera muy distinta a la de Tokio.

Así influye tu personalidad en tu desarrollo profesional

Llegados a este punto cabe preguntarse: ¿por qué es importante conocer la personalidad de los candidatos? “Muy sencillo —apunta Jonathan Dias, director de marketing de Bizneo HR—, cada puesto, incluso cada actividad laboral, requiere de unas características de personalidad distintas”. Por este motivo se emplean distintas herramientas (como los tests) para detectar factores que van desde el grado de introversión o extroversión del individuo hasta su perseverancia, inteligencia, nivel de confianza, etc. De hecho, la personalidad no solo influye en el desarrollo de la actividad en sí, sino también en cómo nos sentimos mientras la llevamos a cabo. Por ejemplo, los extrovertidos tienen un grado de satisfacción mayor que los introvertidos, los racionales supervisan más a sus empleados y los competitivos son más infelices.

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