Eduard Punset, el archiconocido divulgador científico, ha fallecido tras luchar contra su larga enfermedad, un cáncer de pulmón que arrastraba desde hacía más de 10 años y que el catalán no dudó en hacer público allá por el 2008. Por desgracia, su caso no es único en su especie, sino que el cáncer de pulmón es el tercero en incidencia en España y el más letal.

De hecho su tasa de supervivencia es muy inferior a la de otros tumores - 4 años de media. En concreto, son más de 21.000 la s personas que mueren cada año en nuestro país como consecuencia de esta enfermedad, lo que representa más del 20% de las defunciones por cáncer en España. Por desgracia, se estima que para el 2035 sean más de 40.000 personas las afectadas. Actualmente, 3 de cada 4 son hombres, y un 44% exfumadores.





Fumar no es el único riesgo

No obstante, fumar no es el único factor de riesgo, sino que estar expuesto al humo del tabaco incrementa las opciones de padecerlo -se calcula que hasta 7.000 muertes anuales por cáncer son por “humo de segunda mano”. También lo hace la exposición al radón -se origina en la descomposición del uranio en el suelo y las rocas-, al asbesto -presente en molinos, minas, fábricas textiles-, sustancias químicas o minerales inhalados, productos de la combustión del diésel, etcétera.

La contaminación ambiental, por su parte, se salda con hasta el 5% de todas las muertes por cáncer de pulmón. Otras cuestiones que influyen son los antecedentes familiares de cáncer de pulmón, la recepción de radioterapia previa en los pulmones para tratar otros tipos de cáncer por ejemplo. Una alimentación saludable puede ayudar a reducir el riesgo y favorece el tratamiento.

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Como detectar la enfermedad

El problema es que la mayoría de los cánceres de pulmón no causan síntomas significativos hasta que se han propagado demasiado. No obstante, algunas señales son:

  • Aparición de una tos persistente, que no desaparece. Puede venir acompañada de sangre.
  • Sensación de dolor en el pecho, que se incrementa al respirar profundamente, reír, toser, etcétera.
  • Ronquera.
  • Dificultad para respirar.
  • Dificultad para tragar.
  • Pérdida de apetito y de peso.
  • Cansancio y debilidad.
  • Aparición de sibilancias.
  • Puede venir acompañado de bronquitis o neumonía.

Si la enfermedad está muy avanzada puede generar dolores óseos, alteraciones del sistema nervioso, ictericia, e incluso síndromes como el de Horner -afecta a los nervios de los ojos y parte del rostro-, síndrome de la vena cava superior, síndromes para neoplásicos. etcétera.