cambio, crisis, ganar, dineroEn los últimos cinco años España ha experimentado la peor crisis de su historia. No sólo ha tenido un impacto económico. Las próximas elecciones del 20 de diciembre al Parlamento Nacional mostrarán si también ha cambiado algo en relación con los fundamentos socio-culturales.

La capital española ha sido hasta ahora un feudo del conservador Partido Popular (PP) que lideró el entorno urbano y regional. La metrópolis fue centro bancario y centro del poder del Estado unitario y con los años esta complicidad ha ido aumentando. El cerco se estrechó. La Iglesia católica y la Conferencia de los Arzobispos tuvieron una posición preponderante en Educación y en la política.

Un boom de deuda

La crisis de la deuda española, que ha culminado con el rescate del sector bancario en 2012, ha cambiado muchas cosas: los centros del poder se estrellaron, la Mafia de ambos los partidos principales se descubrió y el país sumerge en una enorme incertidumbre sobre su futuro. También el papel de la Iglesia se pone ahora en entredicho. La religión debería desaparecer como asignatura obligatoria en las escuelas; eso es lo que quiere el partido socialdemócrata del PSOE y otros partidos nuevos, como “Ahora Madrid”.

Esta nueva agrupación política liderada por Manuela Carmena, una ex jueza, ha puesto en su agenda acabar con la corrupción, el despilfarro y el nepotismo, en favor de la cultura. No hay fines de semana en los que no haya actividades culturales, festivales, actos abiertos a los ciudadanos o nuevas exposiciones de arte alternativo por la ciudad. De repente, la capital se ha convertido en un lugar donde caben las alternativas, los ciudadanos participan en la agenda cultural, y ésta ya no es dictada desde arriba. 

España despierta

La nueva participación ciudadana es una de las consecuencias positivas de la crisis. Sin embargo, de acuerdo con Ruth Ardyla, experta en comunicación, todavía quedan muchas cicatrices: “En los tiempos del crecimiento económico, desde 1996 hasta 2008, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Muchos se han endeudado porque creían que el boom no tendría fin. El impacto del rescate financiero de 2012 ha convertido la hasta entonces sociedad vitalista en una sociedad desilusionada”.

El 24% de las personas en edad laboral todavía no tiene empleo, la mayoría de los cuales son jóvenes. Las ejecuciones hipotecarias y el aumento de los que no tienen vivienda se mantienen en el foco de la agenda social. Para el segundo mayor banco español, el BBVA, es clara: “Sin la ayuda de las familias, España se hubiera hundido socialmente. Son principalmente los padres y los abuelos, los que han placado esta crisis”, dice en su informe “Crisis, gasto de los hogares y estructura familiar: el ratio de Palma de la Economía Española (2007-2014). El informe sobre la estructura de los gastos de las familias indica que muchos tuvieron que volver a vivir bajo el mismo techo debido a la crisis. Los divorciados han vuelto con sus padres y los ancianos se quedan al cuidado de las familias. Caritas, que también se ha convertido en un pilar con la crisis, trata de detener el crecimiento de la pobreza con comedores y ayudas directas a las familias necesitadas.

Buenos políticos están demandados

Debido a la tensión social, en todo el territorio español han surgido nuevos partidos como “Ahora Madrid”, Ciudadanos y Podemos, que tienen buenas posibilidades de ganar las próximas elecciones del 20 de diciembre, al lado de los partidos políticos mayoritarios del PSOE y PP. Como el Movimiento Verde en Alemania, pero sin ambiciones ambientales, lucen melena larga, ropa holgada, promueven sus ideas nuevas en la tele y luchan por una política de los ciudadanos.

Para el arraigado PP, siendo el partido más fuerte en España, se trata de un choque cultural. El CEO de una empresa de agricultura, Rafael Álvarez, describe el estado mental de su país: “Estamos completamente confundidos, ya no sabemos qué creer y a quién”. Álvarez ha desarrollado un sensor específico para las plantas. Desde muy cerca sintió como los bancos cerraron el grifo de los préstamos a partir de 2010. “Yo lucho todos los días, a pesar de que he desarrollado un producto de alta tecnología reconocido a nivel internacional”.

La nueva presión fiscal y las escasas alternativas de financiación han agotado a muchos españoles que solían recurrir a la economía sumergida. Anteriormente circulaba mucho dinero en “B”, ahora el Estado endeudado interviene mucho más, porque necesita ingresos. Los controles para las pequeñas empresas han aumentado enormemente desde 2012, y se han planteado muchos impuestos al consumo. Sin embargo, es la impresión de muchos que las élites del poder y las grandes empresas del país seguirán con sus trucos fiscales y conexiones para mantener a toda costa su Status Quo.

El país se está desmoronando

Eso fue lo que enfureció a la masa de la “pequeña burguesía”. Las dificultades económicas han reforzado las dudas sobre la unidad nacional. No hay cohesión en los malos tiempos. La Comunidad Autónoma de Cataluña ha utilizado la crisis con el fin de ocultar su propio fracaso, y declarar que el gobierno central culpable de su quiebra. El actual gobierno regional catalán, que en algunos casos se queda sin dinero para las escuelas públicas y la atención a la salud, quiere la independencia de España y hace unas semanas ha declarado el comienzo de proceso independentista. Esto en el resto de España, y para muchos catalanes también, ha sido interpretado como un golpe de estado.

Foto (10)

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, no quiso hablar con el presidente de la Comunidad, Artur Mas, sobre las cuestiones abiertas con el desafío secesionista; sin embargo, el conflicto se ha agravado. Los medios de comunicación de ambos lados han sido manipulados con el fin de reforzar su propia posición. Para Ángela García Romero, un joven periodista de Barcelona, es trágico lo que sucedió en su casa: “En Cataluña, la conducta generada a causa de la crisis ha creado un conflicto innecesario con el gobierno central. Podemos vivir nuestra cultura sin rechazar lo español. Ambas lenguas siempre han convivido perfectamente juntas. Ahora todo tiene que ser predominantemente en catalán”. García Romero, que ha trabajado en los medios de comunicación en Madrid y en Barcelona, está consternada por la manipulación política: “Todo el mundo está tratando de hacer valer sus intereses contra el derecho fundamental de la libertad de prensa”. Ella ahora vive en Madrid y no tiene más ganas de volver a Barcelona.

Las elecciones del 20 de diciembre serán las más importantes de la joven democracia

El movimiento “Barcelona en Comù” ha surgido también de la enorme frustración por la mala gestión de las finanzas públicas y la creciente corrupción en Cataluña. Aunque será difícil a nivel nacional que se produzca una alternativa al Rey y a las élites del poder. Esta vez el pueblo mira de cerca las elecciones al Parlamento nacional del 20 de diciembre. “Durante mucho tiempo la sociedad se ha crecido por el boom económico. La crisis ha sacudido al pueblo”, cuenta a los abogados de Madrid el alemán Georg Abbeg. Los españoles ahora saben que el crecimiento no ha comportado una mejor calidad de vida; no tienen contratos de trabajo fijos, ni una sólida formación profesional ni un salario justo, tal como los hay en el norte de Europa. Lo más probable sea que haya un gobierno de centro-izquierda o de centro-derecha, con Ciudadanos y Podemos como nuevos socios.

“El salario medio de los españoles ya está por debajo de la media europea, aún teniendo el mismo coste de vida. Los principales partidos del PP y PSOE en pocos años se han olvidado de la gente”, dice a los presentes en Madrid el empresario de éxito alemán Stephan Oeller. La desigualdad ha aumentado rápidamente en España, la tragedia del desempleo con sus consecuencias sociales ha desplazado a millones de personas del mercado laboral, tal vez para siempre. “La formación dual a la alemana que querían introducir aquí, se está haciendo muy lentamente”, dice Oeller. “Esto demuestra que todavía hay una falta de cambios estructurales en la economía y en la sociedad. Todavía hay jóvenes con muy buena formación que aquí no tienen ninguna posibilidad, pero no porque no existan, sino porque nadie quiere pagar por ellos. Los investigadores en el Exterior se merecen algo mejor. Y no parece que vaya a cambiar en los próximos años, dada la baja inversión en investigación y desarrollo”, dice Eva García, jefa de la RTDI Innovation School en Madrid. Ella prepara a jóvenes investigadores en la “construcción de proyectos” para que puedan encontrar trabajo en el extranjero.

La cultura como autoterapia

Pero la cultura española, en muchos lugares como en Madrid, a largo de mucho tiempo monolítica y estancada, ha experimentado un enorme boom por los cambios en la sociedad, que se está diversificando, debido a la mezcla con la de muchos inmigrantes extranjeros que han venido a España en los tiempos de bonanza. El cine español refleja esta situación como nunca lo ha hecho antes. La comedia “Perdiendo el norte” de 2014, dirigida por Nacho Velilla, cuenta la historia de los muchos miles de españoles que han vivido la crítica situación de emigrar de su país, con o sin contrato en el bolsillo, para encontrar mejor suerte en Berlín, Munich, Stuttgart o Fráncfort. Es un choque con la cultura alemana y un conjunto de frustraciones que es lo que les espera en el nuevo país.

La escritora Alicia Giménez Bartlett ha empleado el tema de la crisis en su galardonado libro “Hombres desnudos”. Ella pone de relieve el nuevo fenómeno de la prostitución masculina en España. El protagonista es un profesor de literatura que de repente pierde su trabajo y tiene que buscar nuevas fuentes de ingresos. También la escritora española de éxito Almudena Grandes ha publicado “Los besos en el pan”, un libro acerca de las consecuencias sociales de la crisis, la lucha diaria por la supervivencia de muchas familias. “Yo no conozco a nadie que no haya tenido una bajada de su salario. Tenemos que vivir con menos dinero y nada es realmente más barato debido a la crisis”, postula Grandes. Incluso en el Teatro se ha tratado el tema de la crisis en varias ocasiones. “El crédito” se ocupa del problema de la deuda privada, es una de las obras más exitosas.

búsqueda de trabajo

Desde una sociedad del “hágalo usted para mí” ha salido una sociedad del “hágalo usted mismo”

Mientras que la cultura también se beneficia del hecho de que los españoles se vayan al extranjero y vuelvan a España, con nuevas experiencias y talentos, algunos partidos de la oposición, como Podemos, intentan derrotar las políticas de austeridad del Gobierno del PP en favor de impulsar los consumos. El ingeniero español Fernando Rodríguez lo ve de esta manera: “Es bueno que los jóvenes aprendan una nueva cultura y un idioma diferente, y no sólo se queden en España”. Con 67 años y 5 hijos, cuatro de ellos viven en su vecindario y todavía dependen en gran medida de la solidaridad de la típica familia española: “Como padres, tenemos que aprender a dejar ir a los niños”. Sin embargo, para muchas familias ésto sigue siendo un proceso que está tomando su tiempo, no porque no sea positivo vivir en otro país, sino porque hay una verdadera falta de interés en términos de movilidad y de acercamiento a otras culturas.

El 12 veces abuelo ha sacado una lección de esta crisis: “Es bueno y necesario que uno pueda enseñar a sus hijos a ser independientes y a hacer las cosas por sí mismos”. Para él España se está pasando inevitablemente desde una sociedad del “hágalo usted para mí” a una del “hágalo usted mismo”, como la del norte de Europa: “La clase media alta está intentando mantener su estatus todavía, pero el resto de la población anda a tientas y ha vuelto a encargarse de las tareas del hogar”. Antes estas tareas las hacían empleados extranjeros. Los extranjeros todavía son el 11% de la población. Los extranjeros vinieron a España atraídos por el boom inmobiliario, y durante la crisis han vuelto a sus países de origen, ya que en España, a diferencia de Alemania, no hay cheques bebés, ni ayudas sociales, ni tampoco ayuda a los desempleados.

Aunque sea difícil volver a despertar la anestesiada economía española del postboom inmobiliario, a pesar de eso el país va a cambiará de forma positiva en largo plazo.

ICH

Stefanie Claudia Müller, Madrid y Silvia Mingarelli