BerlinDesde la caída del muro, casi ninguna otra metrópoli de Europa ha cambiado tanto su aspecto urbano como Berlín. La ciudad es entre las más populares de los jóvenes para vivir y trabajar. Pero Berlín no es el sitio ideal para encontrar una estabilidad laboral. Pero si puede aprender sorbrevivir.

Berlin sufre muchos problemas sociales: Mola para vivir un tiempo, pero no hay mucho trabajo

Los antiguos barrios de trabajadores, como, p. ej., Friedrichshain, Kreuzberg y Prenzlauer Berg sufrieron cada vez más los procesos de la reestructuración social (gentrificación). Ya que precisamente estas zonas fueron declaradas oficialmente, casi de la noche a la mañana, por estudiantes y jóvenes trabajadores como su feudo. La vida en la calle, día y noche, típica normalmente sólo en las ciudades del sur de Europa, ahora, se da también en Berlín y justamente en estos distritos: los bares, la vida nocturna, el ambiente de barrio, el gran número de tiendas pequeñas y talleres de artesanía contribuyen a darle su carácter abierto y multicultural.

Casi la mitad de los habitantes de Berlín viven del Estado: están en paro

Sushi por 1,80 euros, salchichas con salsa al curry por 1 euro, estudiar por 250 euros el semestre, ¡qué barato es Berlín!, ¿no?

Hace unos años era verdad: En el popular barrio central Friedrichshain se podían alquilar viviendas de dos habitaciones (en el edificio delantero) y de 40 m² por aprox. 347 euros (incluidos los gastos adicionales). Pero la situación ha cambiado. Berlín es cada vez más caro y no hay mucho trabajo, porque no hay muchas empresas. Pero: "Berlín es más una parte del mundo que una ciudad." (Jean Paul 1763 – 1825)

Para cada uno que conoce Berlín, esta ciudad significa algo distinto. Berlín ofrece a sus habitantes una diversidad y libertad sin límites. Tras la caída del muro, fue precisamente la parte oriental de la ciudad la que atrajo a los artistas. El encanto (socialista) de una era pasada aún era palpable para los artistas y aún podían sentir de cerca la transformación y el cambio que se avecinaban. De esta manera, la vanguardia internacional encontró su sitio y creó en éste un ambiente artístico alternativo. En beneficio de la ciudad, ya que la libertad del arte o la convivencia del arte y de la vida transformó Berlín en una metrópoli abierta al mundo y atrajo cada vez a más público extranjero.

Pero Berlín puede engañar, hay que informarse mucho y tener contactos ahí, para poder sobrevivir. Es una ciudad fría, duro de vivir si no tienes amigos. Muy diferente a ciudades como Madrid, Berlín similar a Barcelona parece más a un parque turístico que un sitio ideal para trabajar: llenos de americanos y franceses.

Barcelona tampoco es fácil para encontrar trabajo - relato de un compañero venezolano

Llegué a Barcelona procedente de Venezuela un 9 de Abril del año 2000, con Aznar al poder y una España próspera, con muchos puestos de trabajo y una economía sólida. O era lo que parecía.

Si bien llegué por motivos sentimentales, la excusa era hacer un máster en Ingeniería del Software, y el primer trámite, de los infinitos que tuve que hacer después, fue regularizar mi situación como estudiante extranjero. En aquel entonces, tenía que ir a la comisaría de la policía y presentar la matrícula y uno que otro documento personal para poder optar por la tarjeta residencia. Tuve mucha suerte de llegar en Abril, porque en Mayo, ya no daban tarjeta de residencia a estudiantes extranjeros, sino un permiso equivalente por el tiempo en que iban a estar estudiando.

Pasados un par de meses y ver como mis ahorros mermaban con gran rapidez opté por buscar empleo. Utilicé los portales de búsqueda de empleo más populares, así como los periódicos especializados en anuncios laborales. En total tenía más de 100 posibles futuros empleos y me suscribí a cuantas ofertas de trabajo pude, y enseguida comenzaron a llamarme.

Sin la documentación adecuada no valen nada los estudios

Pero la felicidad duró poco, por más que fuese estudiante de un máster en una “prestigiosa universidad catalana”, no tenía la documentación requerida para poder trabajar. Y esto me lo repitieron en cada entrevista que fui, por lo menos fueron más de 30.

¿Si no puedo trabajar como me voy a mantener? Me repetía una y otra vez, la única opción que tenía era sacar un permiso de trabajo, y eso implicaba en primer lugar: tener un empleador que dé la cara por ti y segundo, tener que hacer que regresar a Venezuela para hacer el trámite por la embajada española en Caracas, lo cual para un chico estudiante con 3 meses de estadía en España que anda buscando trabajo resultaría económicamente inviable.

¿De quién era la culpa de mi desinformación? Cuando fui  a la embajada española en Caracas nadie me dijo nada de esto, lógico: ellos esperan que estudies, no que trabajes. Aún así, habría que ser millonario para poder mantener a un hijo que estudia en el extranjero por lo menos los 2 años que iba a durar mi máster. Y mis padres no lo son y mucho menos tenía alguna beca. Solo pedía a alguien que me diera la oportunidad de trabajar y poder demostrar que podía hacer el trabajo que me pidiese.

Entrar en el mercado por becas

De pronto un amigo, que estaba en la misma situación que yo, me comenta que la Universidad tenía una bolsa de prácticas laborales para estudiantes  y que él había conseguido algo través de la misma… y que además le pagaban. Era la oportunidad que estaba esperando.Y no pasó mucho tiempo hasta que finalmente tuve mi primer empleo (me gusta decirle más así que práctica laboral) en España.

Estar en un lugar sin familia y en un país que no es el tuyo te tiene fortalecer y cambiar la forma de ver las cosas.  Fueron casi 9 años en Europa antes de volver a mi país, adaptado al estilo de vida europeo, pero con la mente en el otro lado del océano, la decisión no fue nada fácil, por supuesto, con la posibilidad de poder volver si algo va mal, cosa que podría hacer en cualquier momento debido a mi ciudadanía española. Pero dudo que vuelva a menos que sea de vacaciones.