• Según los datos oficiales en el último decenio, mientras el conjunto de países donantes de la OCDE aumentaba un 24,5%, la aportación española se reducía en un 55,7%. En el caso de la acción humanitaria esa caída fue del 81%.

España cada vez menos solidaria

España ha reducido su ayuda al desarrollo hasta 5 veces más que ningún otro país miembro del Comité de Ayuda al Desarrollo –CAD- de la OCDE. Este gran descenso ha dejado a la AOD en tan solo 2.186 millones de euros en 2018, un 0,20% de la RNB, por debajo del porcentaje de 1990, según el informe anual “La Realidad de la Ayuda”. El balance del último decenio es muy negativo, con cifras que hablan por sí solas: mientras que la tendencia de los donantes miembros del CAD en este período ha sido positiva con un incremento total del 24,5%, en España la ayuda al desarrollo ha tenido un descenso acumulado del 55,7% entre 2008 y 2018. Es el dato más negativo del conjunto de los miembros del CAD–OCDE y único descenso en la Unión Europea.

Nuestro país está a la cola de los donantes de la OCDE en cuanto a su aportación de ayuda, solo por delante de Estados Unidos y los países de Europa del Este, y lejos de la media de los donantes del CAD, con el 0,31%. Más aún de la europea con un 0,47%, y con países como Dinamarca y el Reino Unido uniéndose ya al club del 0,7%.

Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible

“El último decenio ha dejado a España como un actor internacional con poco peso, limitado a aportaciones casi siempre simbólicas en las iniciativas globales en favor del desarrollo. El esfuerzo para situarse en una posición acorde a su dimensión económica y su responsabilidad política debería ser significativo e iniciarse cuanto antes”, explica el autor principal del informe, Jaime Atienza.

“La Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, asumidos por España, aúnan el deber ético y solidario en la lucha contra la pobreza y la desigualdad, con la responsabilidad de impulsar los desafíos globales que la Agenda define: justicia de género, modelos productivos y energéticos, futuro del empleo, sostenibilidad ambiental. Además, el vacío creado por el papel de EE.UU. y el Brexit, abren a España la posibilidad de ser un socio referente en el futuro de la UE, coliderando con Francia y Alemania su política de desarrollo y ayuda internacional”, según el portavoz.

El informe señala que la mayor parte de los montos que España dedica a ayuda son contribuciones obligatorias tanto a la UE como a los organismos financieros internacionales de los que forma parte. Solo la aportación a la UE absorbe cerca del 50% de la AOD año tras año. Asimismo, se contabiliza dentro de la misma el coste de la atención de las personas refugiadas dentro de nuestras fronteras, que ha superado el 10% de la ayuda total en el último año con un monto de 230 millones de euros.

La partida de ayuda humanitaria bajo mínimos

Un especial análisis merece la partida destinada a ayuda humanitaria, esencial para responder al sufrimiento provocado por los conflictos, el cambio climático y los desastres naturales. Actualmente, más de 134 millones de personas en todo el mundo dependen de ella. En el período que va de 2008 a 2017, la ayuda humanitaria acumula un descenso del 81,4% (de 298 millones de euros a 51 millones de euros), mientras las necesidades humanitarias reflejadas en los llamamientos de Naciones Unidas se han más que triplicado (de 7.200 millones de dólares a más de 25.000 millones de dólares) fruto del aumento de los conflictos, especialmente en África y Oriente Medio. Asimismo, se ha alcanzado el pico en el desplazamiento forzoso de personas, tanto internos como internacionales, con 70,2 millones de personas en 2018, según ACNUR.



En contraposición con estos datos, las buenas noticias vienen de la mano de la cooperación descentralizada. En 2015 inició su recuperación, y en 2017 continuó aumentando por tercer año consecutivo, incrementando de media un 12% respecto al año anterior. Las CC.AA. son fundamentales para entender esta subida, ya que destinaron a la AOD casi un 25% más mientras que los Entes locales lo redujeron en casi un 16%. País Vasco, Andalucía y Cataluña están a la cabeza en cuanto a su contribución a la cooperación.

Ante este escenario y de cara a la próxima formación del Gobierno, el portavoz señala: “Es esencial que España tenga un papel relevante en el mundo como un país que defiende los Derechos Humanos, incluyendo los de las personas que se desplazan forzosamente, la lucha contra la discriminación de género, así como liderar la lucha global contra la desigualdad”.

Una Vicepresidencia de Desarrollo Sostenible, responsable

En esta línea, la organización propone al nuevo Gobierno medidas para llevar a cabo en los primeros 100 días, aprovechando además la celebración de la Asamblea de Naciones Unidas en septiembre de este año. Entre ellas, cabe destacar la petición al futuro presidente de anunciar ante la Asamblea General una aportación extraordinaria de 200 millones de euros para la acción humanitaria en las principales emergencias como las de Yemen, Siria y el Territorio Palestino, así como en las crisis olvidadas del continente africano. También para contribuir al Fondo Global contra el VIH, la malaria y la tuberculosis.

Asimismo, propone otras actuaciones de gran calado como una reestructuración institucional que asegure la implantación de la Agenda de Desarrollo Sostenible, en España, en los países más vulnerables y en la arena global, con la creación de una Vicepresidencia de Desarrollo Sostenible. Esta tendría una función coordinadora e impulsora de dicha Agenda para el conjunto del Gobierno y contaría, entre otros órganos, con una Secretaría de Estado de Cooperación para los ODS (SECODS). Asimismo, esta reestructuración también contemplaría el fortalecimiento de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo –AECID- y el avance hacia la creación de un Banco de Desarrollo como pilares de un sistema que se sitúe en vanguardia, y que funcione como un grupo de instituciones con funciones diferenciadas pero con una dirección única.