autonomo-ganar dineroAutonomía: esta palabra representa para muchos trabajadores una gran libertad, autodeterminación, vacaciones, o incluso trabajar desde la playa. Parece una lista interminable de ventajas pero no todo es tan positivo como parece. Hacerse autónomo, ser tu propio jefe, es en cualquiera de los casos para la mayoría de trabajadores un sueño, pero muchas veces podría convertirse en un arma de doble filo porque detrás de la palabra autonomía, no solo se esconde la tan deseada libertad sino también un conjunto de mitos y malentendidos. Digamos las cosas claras: no es oro todo lo que reluce...

10 mitos sobre ser autónomo

La palabra autonomía lleva implícita una serie de ventajas que la distinguen del clásico trabajo convencional. Pero el trabajo como empresario y fundador también conlleva riesgos e inconvenientes que muchos empleados no conocen o que ni siquiera quieren reconocer. ¡Cuidado! Ya que por este motivo dudan algunos, más adelante, cuando el bonito sueño de ser autónomo se desvanece y comienza la batalla por la supervivencia.

Por ello, enumeramos a continuación 10 de los mitos más comunes sobre el trabajo como empresario autónomo:

  1. Trabajas cuando quieras.

    Probablemente tengan más libertades con el horario los autónomos que cualquier empleado con un contrato en regla. Pero que bien suena ser independiente… y en parte es cierto: hasta que una empresa y su clientela se estabilizan para que todo marche bien, pueden transcurrir fácilmente tres años. Actualmente muchos emprendedores trabajan más de 60 horas a la semana e incluso los fines de semana.

  2. No tienes jefe

    Dependiendo del sector, por ejemplo en el de la consultoría como un agente o como freelancer, es importante satisfacer los sueños de los clientes y mostrarse cercano. Al final el jefe es tu cliente. Aunque no te gusten tus clientes, son ellos los que te pagan. Es ahí cuando más se trabaja y donde y cuando el cliente lo pida.

  3. Trabajas donde quieras.

    De camino, en el tren o en la playa, abrir el portátil y empezar a trabajar, éste es el sueño de muchos empleados. En algunos sectores y trabajos puede que funcione. Tan pronto como el cliente requiera un proyecto o tus empleados necesiten un local o un despacho, se acaba la libertad, y los días en la playa son contados.

  4. Sólo trabajas con tus propias reglas.

    Ser tu propio jefe y marcar tus propias reglas es una bonita idea. Pero esta teoría no es tan cierta. Posiblemente puedas definir esas reglas, pero es absurdo si ningún cliente se hace partícipe de ellas, ya que no recibes ingresos.

    Especialmente al principio suele ser al revés: en proyectos con o para otras empresas hay que ajustarse a sus normas (también en lo que concierne a las cuentas u objetivos económicos). Discutir en estos casos no suele ser una buena idea.

  5. Eliges tus propios clientes.

    Enhorabuena si has llegado a este punto, es un objetivo por el que merece la pena esforzarse. Lo cierto es que muy pocos autónomos y trabajadores independientes, sobre todo al comienzo, llegan a lograrlo.

    A pesar de alcanzar un gran éxito con el tiempo, sigue siendo muy complicada la selección de tus propios clientes y más aún cuando se trata de uno muy importante.

  6. Escoges proyectos con total libertad.

    En el caso de la selección de proyectos pasa como con la selección de clientes: con el creciente éxito aumentan las posibilidades de decisión. Aun así la mayoría se conforma con los proyectos que van surgiendo. Sobre todo acabas lanzando un gran número de ofertas, pero solo unas pocas se llevan a cabo.

  7. Ganas mucho dinero como autónomo.

    Es cierto que como empresario tienes como objetivo principal aumentar los ingresos económicos de la empresa para alcanzar la prosperidad, al contrario que en el caso de un trabajador de un puesto convencional. Pero también hay que tener en cuenta que como autónomo tienes que pagarte tu propio seguro médico y asegurarte la jubilación para un futuro.
    Además hay que contar con una multitud de impuestos y desgravaciones adicionales: impuestos sobre actividades económicas, impuestos sobre ventas, eventualmente impuestos sobre sociedades, diversos seguros, etc.

    Por estos motivos se reduce cada euro ganado a menos de 50 cts. Para poder vivir de ello es necesario ganar mucho dinero mensualmente.

  8. No tienes compañeros que te saquen de quicio.

    Los autónomos que trabajan solos quedan exentos de tener que soportar a compañeros pesados, eso es cierto. Esto no quiere decir que tus socios o clientes no puedan llegar a agotar tu paciencia… En algunos casos existen clientes que te exigen demasiado, te llaman en medio de la noche o no saldan sus deudas.

    Está claro que esto no implica más descanso. A pesar de esto, el trabajo como empresario no es beneficioso para cualquiera. Muchos necesitan un equipo a su alrededor para ser más productivos y mantenerse motivados, aunque esto en algunos casos pueda ponerles nerviosos.

  9. Puedes tener vacaciones cuando quieras.

    Y también tanto tiempo como quieras. Teóricamente sí, pero en la práctica solo cuando te lo puedas permitir. Porque en vacaciones, no solo no ganas dinero sino que además supone un gasto. En este aspecto sigue siendo un mito el que los autónomos puedan irse de vacaciones cuando les apetezca. Al fin y al cabo te tienes que ceñir a las necesidades y a los deadlines de los clientes.

    Y en el caso de que no tengas encargos, se presentan algo así como vacaciones obligadas. Estas vacaciones serán relajantes siempre que haya pedidos pendientes o en curso. De lo contrario, si no hay actividad en la empresa, puedes llegar a sufrir un ataque de pánico.

  10. Los autónomos tienen el trabajo de sus sueños.

    Muchos empresarios se hacen autónomos para hacer realidad su sueño. Esto también es cierto de algún modo. Pero que luego la práctica se asemeje a sus propios sueños no es tan probable. Ser autónomo puede, pero no tiene por qué, llevarte a alcanzar el trabajo de tus sueños. A veces es sólo otra forma de ganarse el pan.

[Alvaro Señan Martinez y Jochen Mai]